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MOOCs

Tecnología, neoliberalización de la educación y el software de código abierto.

Hoy en día, la encrucijada de cómo enfrentar el desafío de nuevos paradigmas tecnológicos en muchos casos más tiene que ver con lo ideológico que con el tema de la infraestructura y recursos. Pensemos en los campos del software, la tecnología de la educación, las plataformas en el área del aprendizaje. Hay alternativas a cualquier necesidad en el campo corporativo y en el campo de código abierto. La pregunta es si hemos trascendido esa ilusión neoliberal y mediática que nos permita enfrentar esta encrucijada desde una visión objetiva y sin perjuicios. El software libre plantea un horizonte de enormes posibilidades que afortunadamente se está afianzando en el Cono Sur y que nos pide más apoyo, investigación y análisis. La idea de que el mercado, desde sus fórmulas basadas en la oferta y la demanda, es la única alternativa, está siendo sólidamente cuestionada desde la opción que aquí en el norte planteamos desde el paradigma de lo open, lo abierto. Lo abierto no solamente en el espacio del software libre, sino como una propuesta ideológica que trasciende su espacio originario. Es decir, lo abierto como una propuesta filosófica que trasciende la aplicación y que se plantea en lo social en campos como la educación, la investigación, la democratización del proyecto social, etc. Este mecanismo me atrevería a decir, es el más sólido artefacto alternativo al proyecto neoliberal que hemos visto en los últimos años.

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Yo no sé qué hago en Twitter

Yo no sé qué hago en Twitter, la mayoría de mis amigos están en otras partes y la superficialidad de esa plataforma en algunos casos exaspera. Es como querer comer en público en el medio de la calle para que los que pasan vean cómo te morfas la pizza con el moscato y la faina. Yo sé, soy un cuadrado, no entiendo estas poses. Pero para ser práctico, no creo que a mí Twitter y todos estos hypes me termine de funcionar. Para colmo, pasó algo hoy que me hizo pensar y que lo comparto con intención catártica aquí, porque estoy buscando la forma de liberarlo. Hace algún tiempo se está experimentando con MOOCs y la mayoría de las principales figuras de este mundo están en Twitter. La idea de apertura de la educación es muy buena, pero hay gente que está en este campo por la fama o el dinero. No todos, pero hay “algunos cuentos”. También hay gente buena. De ahí que me sumé a esa tribu para poder conectarme ya que Twitter parece ser la plataforma elegida. Lamentablemente, el tema no terminó siendo tan fácil. Hay que esperar mucho a ver si te responden o ver si alguno te sigue, o te conversa o te da bola o lo que sea. Muchos están ahí como perritos falderos viendo como un grupo crema se come la pizza. Hasta tal punto llega esto que muchos imitan el acto de comer pizza para ver si se les permite sentarse a la mesa de los dignos. No es exclusivo esto con las tribus de coordinadores de MOOCs, es una pose de la tribu twitera, muy Silicon Valley y que tiene tanto que ver con la generación de la “postura”, la pose, mira mi nuevo Android, y el late twitteando, etc. Neo modernismo, posmodernismo, neoliberalismo, lo que sea. Se lo dejo esto a Jameson o García Canclini para que lo expliquen.

Yo no sirvo para esto. Yo no estoy dispuesto a lidiar con esas fuerzas o intenciones de glorias típicas de estas latitudes nórdicas. El ir a conferencias carísimas a ver si alguno te habla, o alguno se digna a compartirte algo. Hay excepciones a esta postura, por ejemplo Moodle. Moodle te da algo gratis y libremente de enorme potencialidad y recursos. Que hagan todas las poses que quieran. Admiro mucho a Martin Dougiamas; una persona de una dignidad y generosidad enorme. Pero si te piden cualquier otro $500 para una conferencia yo no voy a hacer que el dinero de una universidad pública de la clase trabajadora pague por eso. Yo trabajo en la preparación de muchas conferencias y hacer pagar $500 es como decir: “solamente aceptamos profesores con cargo o gente de la clase media”. Ni que pensar de la gente que viene de latitudes donde ese dinero es inaccesible.  No es exclusivo esto de esta tribu local ya que en la academia se ve cotidianamente en otras áreas. Para colmo, en estos círculos se juega con dineros de espacios muy poderosos, que invierten con sus grants en gente que coma la pizza como ellos quieren. Siempre me preocupó, para ejemplificar, que en estas conferencias la gran mayoría de integrantes sean hombres blancos en su mayoría anglosajones y clase media alta. No es un problema ser anglosajón o ser hombre, para nada. Pero cuando las decisiones se generan de un grupo específico, uno termina imaginando el mundo y sus necesidades desde una perspectiva exclusiva que no beneficia a la mayoría. Estoy explicando algo resabido. Pero bueno.  Si yo voy a una conferencia y la gran mayoría son hombres como yo y de mi cultura, me tengo que preocupar. Tengo que decir que no.

Para colmo, los que no son parte de esta tribu, terminan imitando estas poses que refuerzan esa idea de subpertencia que los latinoamericanos conocemos muy bien. Yo decidí decirles que no. Cuando se presentó la posibilidad de trabajar con algunas fundaciones derivadas de espacios hegemónicos, yo y otros en mi grupo decidimos decirle no a las pretensiones de que hagamos las cosas de una forma que nosotros pensábamos no beneficiaba a los estudiantes de colegios populares y que no eran parte de las élites hyper-tecnológicas. Lo aprendí de Miguel Altieri. Les dijimos que no y terminamos afuera; como muchas veces Miguel terminó afuera y para mí es glorioso pertenecer a un grupo que dice no como él. Y cuando se presentó la invitación a hacer investigación en circunstancias similares también le dijimos no a la oportunidad. Quizás mi hija no va a ser rica cuando sea grande pero sería peor tener un padre que diga que sí a estas fuerzas. Yo soy pibe de barrio y no me como estas poses del imperio. Aprendí del maestro Gelman a decirles “no” como en “Ruiseñores de nuevo”.  Y cuando dije que “no” el otro día en una serie de tweets a ellos no les gustó. Pero ¿qué le vamos a hacer? Para colmo, cuando uno enfrenta estas fuerzas tiene que saber que lo hace solo. La tropa del sur no sale a hacerte el aguante. Quizás, ésta sea una batalla que yo tengo conmigo mismo. Y nunca estoy seguro cuando comienza el estrago social y cuando el estrago personal. Pero a veces hay que decir que no, especialmente en el mundo de la academia.

@rjhogue writes in her blog “I did not leave the conference feeling that I was part of the community”

When Rebecca Hogue @rjhogue writes in her blog “I did not leave the conference feeling that I was part of the community” (referring to the MOOC Research Initiative conference in Arlington Texas #mri13) she is not alone. And perhaps this feeling of isolation is not because of her position, experience, connections or degree; I think it is because the MOOC movement, especially the one circulating around the Twitter tribe, indirectly promotes isolation and disconnection. It takes a lot of time and patience to generate connections in Twitter. This platform is ruled by a dynamic of neoliberal and postmodern characteristics in which the vision of success is attached to the number of followers and not to the number of people the user follows. (I was thinking about this part in her post: “I wonder, did I miss that session, or was that session part of the private party that happened before the formal MOOC conference?”) This routine, in which performance and unidirectional communication are a predominant factor, cannot be a platform for academic discussion or even pedagogical production, especially for outsiders or people not familiar with these dynamics. Many of these superstars in Twitter virtually exist under these implied premises with cases in which the user has thousands of followers and at the same time the user is following no one. I do not blame them at all, since the format in Twitter aims towards self-glorification and superfluous communication. Twitter is the quintessential platform of this era of performance, lack of content and pseudo-inversion of power. MOOCs (and the MOOC movement) sometimes follow this dynamic, proving the idea that massive communication is not communication at all.

This type of interaction here took me to a further and perhaps radical position of, not only, not applying to the initiative, but also, not going to the conference. Who would want to go to a conference in which the idea of openness has a registration price of $500 (the $495 was a great touch) and was founded by the Gates Foundation (le coup de grace). I assume this price was prohibitive for many people around the globe. Openness for me is something else, completely outside of these dynamics and performances. Openness is active inclusion, lack of hierarchies, distrust of preconceptions (including colonial ideas like the euro-centralist model of academia), and, of course, multi-directional and horizontal communication. Who wants to go to a conference to hear keynote speakers?

Udacity, MOOCs y la venta de espejitos de colores

La abrupta e inflada sudo teoría hyper-MOOC, que proponía salvar a la educación de su estancada decadencia, marcó un punto de inflexión cuando ayer el padre de Udacity pareciera haber tirado la toalla cuando propone en este artículo: http://www.fastcompany.com/3021473/udacity-sebastian-thrun-uphill-climb

“I was realizing, we don’t educate people as others wished, or as I wished. We have a lousy product,” Thrun tells me. “It was a painful moment.” Turns out he doesn’t even like the term MOOC.”

Ahora nadie quiere hacerse cargo de la palabra MOOC, todo el mundo escapa al fuego de esa burbuja neoliberal de que la educación modelo estatal está en decadencia. ¿En decadencia? Si lo que está propulsando la economía de los Estados Unidos es la fuerte inversión del estado en los espacios de investigación (el internet es una clara e indiscutible creación estatal). Universidades públicas como Berkeley han colaborado enormemente en la creación de tecnologías como el internet; y las universidades privadas como Stanford se nutren de donaciones. Estas donaciones reciben indirectamente el beneficio del estado ya que cuentan con eximición de un porcentaje del pago anual de impuestos en beneficio del donador, de una forma proporcional a la donación que se ofrece. Es decir que en los Estados Unidos si yo dono mil dólares esos dólares se pueden descontar de las ganancias anuales. De esta forma, si se dona mil dólares, un porcentaje de esos dólares son subvencionados por el estado. El neoliberalismo que proponía la creación de un mercado como totalidad ya fracasó en el imperio; no queda ya duda de ello. Esa visión plasmada en la educación ya muestra sus rajaduras en sus comienzos.

Otro punto de gran hipocresía es que muchos de aquellos que hablan de una desestatización del mercado educativo en pos de un mercado más libre, no mencionan que muchas compañías viven gracias a la contratación de compañías privadas en proyectos millonarios en el área estatal. El área de defensa es un buen ejemplo de este dilema. Cualquier miembro del área jerárquica en el estado sabe del constante acoso por parte de corporaciones y otras compañías privadas con oferta de servicios. La educación es uno de los objetivos más buscados en esta área y especialmente la involucración en la multimillonaria área de educación pública.  Las nuevos emprendimientos comerciales en el área de los MOOCs son solamente una ínfima parte de este proyecto global de reestructurar la educación pública en los Estados Unidos.

Pero si bien la idea del proyecto MOOC puede trascender el espacio comercial, lo más destacado y patético es que termina siendo sepultado por ese ego y necesidad de retener recursos, ya sea en la creación de firmas que acaparán la población educativa: Udacity, Coursera, etc. o la coronación de un minúsculo grupo de sudo-gurús que poco pegan en estilo con la idea académica de trabajo en grupo, enfoque en la investigación y en resultados objetivos. Es decir, la culpa no es solamente de estos mega-proveedores de MOOCs sino de una legión individualista que poco tiene que ver con la cultura de apertura de la educación #openeducation.

Dentro de poco, el súper histerismo por los MOOCs va a pasar

I will write this in my own language, think about #postcolonialism

Ya dentro de poco, el súper histerismo por los MOOCs va a pasar y podremos nuevamente comenzar una discusión productiva en el campo de los OERs viendo las posibilidades de las clases abiertas, masivas y virtuales. Los MOOCs, si quieren ser verdaderamente abiertos, tienen que estar en control de los participantes, dejar de lado la plataforma centralizada y de una y por todas dejar de llamarlos cursos. El otro rizoma que habría que controlar es el de los súper-expertos o como llamamos en el círculo de amigos, “primadonnas”. Rara vez encontré a un grande abriendo una conferencia. El micrófono es para el circo, el anonimato de la biblioteca y el laboratorio para los académicos.

En este marco veo alentador que líderes como George Siemens propongan en su blog que es hora de repensar los roles, enfatizando en esa frase que marca un parámetro y que todos compartimos: “I’ve always been uncomfortable with the view that the answer can be brought to us by someone outside of our system.” George habla en primera persona pero más de uno podría imitarlo. Refrescante y alentador ese ejemplo. Porque más de uno tendría que seguir esa postura si es que se espera respeto desde los laburante de la academia. Por ahí pasa la madre de todas las batallas. Porque si los líderes de estas ideas, ya sea por su coronación popular, merito o lo que sea, no pueden visualizar un movimiento que haga eco de aquellos grandes cambios (proyectos como UNIX, Moodle, Open Office, Open Education) vamos a navegar con ideas y proyectos que están destinados al fracaso. Los grandes proyectos de apertura siempre rechazaron el corte corporativo y de centralización del control. Modelos sobran de liderazgos como estos; me llega siempre el ejemplo de Martin Dougiamas. Respeto eterno a los grandes.

#MOOcs sin limitaciones ni fronteras ¿por qué detenernos en el campo de la organización?

No creo que los MOOcs sean artefactos que merezcan crítica alguna si los vemos desde el punto de vista de la apertura y entrega libre de material educativo. Es más, este principio de apertura de las clases no es nada nuevo. La idea de analizar clases que sean completamente abiertas tiene que permitirnos ver este fenómeno fundamentado en principios muy anteriores a los MOOcs. Hay que remontarse a movimiento de OER y Open Education, en proyectos como la oferta de clases enteras en universidades como MIT o Berkeley: http://webcast.berkeley.edu/

Si estamos dispuestos a pensar este fenómeno completamente abierto, sin limitaciones ni fronteras ideológicas como los SLOs ¿por qué detenernos en el campo de la organización? ¿Por qué no dejar que los MOOcs se organicen por si mismos ofreciendo el material para ser manipulado en plataformas abiertas o cerradas? ¿Por qué esa intención de adueñarnos del fenómeno ya sea desde el punto de vista ideológico, de prestigio o económico? El gran problema que se está presentando en este campo es que fuerzas de claro origen económico están intentando entrar en el millonario campo de la educación ofreciendo cursos masivos que teóricamente podrían remplazar el aparato académico ya presente en las escuelas de altos estudios. Por otro lado, los líderes del movimiento MOOc no cuentan con la apertura y visión que tuvo, por ejemplo, el movimiento Open Source. Lamentablemente, estos sudo-cursos están siendo sustentados por estas fuerzas de neto toque comercial y por otro lado por una minúscula población que bajo el lema de acceso a una educación más abierta, busca proyectos educativos diluidos que funciona más acorde a su escasa preparación y visión educativa que a una democratización de la educación.

Este fenómeno de los MOOc nada tiene que ver con los ya sólidos estudios en instructional technology y online education. Lamentablemente, por el escaso éxito de estos MOOcs en proyectos formales recientes, todo este problema está afectando a todo un proyecto de educación online abierta, como los OERs, a modo de contagio.

Academia and #MOOCs

Le_Voyage_dans_la_luneMOOCs may be great as OER artifacts but from a practical pedagogical perspective, they are definitely not courses/classes. Classes are not (or should not be) simply unidirectional lectures or broadcastings. Classes require interaction and the development of ideas. Students construct the class; the teacher is just the guide and helper. The job of the teacher is to implement techniques that motivate the students and help these students attain a specific learning outcome. This is why the teacher-student ratio is very important. We know that the imparting of information does not imply learning. Consequently, libraries are not a replacement for classrooms; we know this because we have had libraries for thousands of years and they complement (but do not replace) classrooms extremely well. The idea that information provided on the internet would be somehow different, was, from its inception, flawed. I am arguing from this perspective, focusing on the availability of information on the net as one of the pillars of MOOCs. There are additional problems due to the lack of retention or even interaction among students enrolled in MOOCs:  http://publications.cetis.ac.uk/wp-content/uploads/2013/03/MOOCs-and-Open-Education.pdf (p.11)

This is not an economic issue, or an argument designed to support teachers’ unions. This has to do with the quality of education. And when we talk about the quality of our resources when we speak of something we supposedly value as much as we do education and the educational system, the economic aspect should be irrelevant, or, at the very least, not the essential motivator.

Anyone who is a teacher (we need to recuperate the original value and meaning of this word because not all professors are teachers) would know that MOOCs are closer to social media than to a classroom. The problem is that many of the famous professors who are “teaching” the MOOCs, or even those who are designing these MOOCs, are not teachers. We all know that many professors in very prestigious universities are not teachers. Many are, but they are not the majority. Let us be honest here, academia discriminates against true teachers as second class citizens. Lecturers teach the classes, professors do research and make 4 or 5 times the salary of part-time faculty. Academia instills this idea in its graduate students from day one. Classes in pedagogy are, in general, presented as completely irrelevant. They are often taught by lecturers that many graduate students do not respect because these lecturers, although they may be experts in their field, do not have the power to impose an appropriate curriculum. No one wants to talk about this, but it is a reality. When those graduate students become professors, they spend their entire career doing research, and are often disconnected from the reality of the classroom. This leads them to design theories that do not work in practice. When these theories are combined with the powerful incentives of the economic marketplace and the promise of great financial gain, there is no turning back.  Academia, if it remains disconnected from the practical reality of the classroom, will perpetually shoot itself in the foot.

MOOCs and etc.

I am definitely not against MOOCs. I think everyone should open their courses, share materials, teach in the wild and understand the OER paradigm. I just disagree with the opinion that MOOCs are or can replace courses. At least not the MOOCs I have seen and I have seen many. I think the problem is with the excessive polarity of this debate and the insistence (because of a clear financial agenda, in so many ways and players) that MOOCs are courses. Furthermore, we have here a typical academic agenda: “I want to be famous; I have this hypothesis that I will defend at any cost because my reputation is on the line”.

Many people are claiming that the institution of higher education is trembling. Really? I have heard this before from the people who wanted to make money in HE. I have been focusing on OERs since 2001, and I see MOOCs as a satellite of OERs rather than a substitute for any one thing.

Algunas ideas sobre los MOOCs

 

Recientemente, o quizás en el cronómetro del internet: desde hace eones, comenzamos a ver la popularización de este nuevo fenómeno educativo y de los espacios socio-virtuales llamados MOOCs. La intención de este artículo es ofrecer información básica para aquellos que tengan dudas o curiosidad sobre estos nuevos artefactos educativos socio-virtuales y no encuentren información en español/castellano. Si bien estas ideas no son tan nuevas, buscamos incluirlas en un artículo que no sea muy técnico.

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