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Literatura

Juan Gelman

LJuan_Gelman_-presidenciagovar-_31JUL07 (1)o conocí a Gelman en 1997 en Berkeley para la presentación de la traducción al inglés de sus poemas, en el libro Unthinkable Tenderness que Joan Lindgren tradujo de una forma heroica. De forma tan exacta que no tradujo la palabra “compañeros” sino que la incrusto en el  inglés desde ese libro. Porque era traducir lo intraducible. La primera vez, de las veces que hablé con él, me pasó como a los perritos y tuve que ir a orinar. Para nosotros que rondábamos los 30’s en aquellos tiempos, ver a Gelman era ver a un padre. Gelman trascendía la poesía y al poeta, era una brújula en esa búsqueda inevitable de sus pedacitos de los 70s. Le mandábamos cartas a México que nunca respondía, le mandaba cintas de las grabaciones de sus lecturas, libros de poemas. Lo admirábamos incondicionalmente. Francine Masiello, mi maestra y amiga de toda la vida, tuvo la osadía de mostrarle un poema mío, muy mal escrito, en la que escribo sobre la pérdida de un hijo, el de él, y de lo inevitable de la muerte. Me dio las gracias, yo creo, como se le da a un chico que quiere compartirte el caramelo que tiene en la boca. Gelman parecía ser así, de una humildad profunda y un silencio abismal. Luego le dije en una conversación que él había perdido a su hijo, pero nos tenía a todo nosotros como adoptivos (me quebré al decirlo). Me sentía un boludo al decirlo pero ahora me alegro de haberlo hecho. Para nosotros que lo leíamos tanto, verlo a él, nos ponía en carne viva.

Sé que esto tendría que ser más sobre él, pero en realidad, es un intento catártico de hacer saber cómo era estar al lado de semejante hombre. Parecía que acarreaba en silencio esa lucha contra la inevitabilidad de la derrota y de la muerte. Nos hablaba de una historia que nosotros habíamos perdido, pero lo hacía desde la poesía. Era mucho. Ver a Gelman al lado y hablarle era igualito que lo que se siente al leerlo. Era él una continuidad de esa poesía conversacional. Perecía que la muerte y Buenos Aires venían de alguna forma con él y uno se sentía más vivo que nunca. Las otras veces que lo vi entre cafés y otras charlas, era para tratar de estar callado y esperar que diga algo. Recuerdo que fuimos en grupo a tomar café con él y dos profesores lo invitaron, entre el ruido de las múltiples charlas, a que venga a Berkeley a dar clase por un semestre. Yo los tenía a los 3 al lado. Respondió humildemente que él no estaba para dar clases en la universidad. Luego vino a leer sus poemas que organizamos con los estudiantes del club de argentinos en Berkeley en La Peña, que es un centro latino fundado por hermanos chilenos que habían escapado a la dictadura. No podía dar una lectura en otra parte que no sea en la Peña. El salón enorme repleto y Gelman no aparecía por ninguna parte. Estaba en el bar de la esquina tomándose unos vinos con amigos. Lo fuimos a buscar ahí por intuición con los compañeros y vino, así como el que sale a la calle a ayudar a alguien a cambiar un neumático, y se leyó una pila de poemas sin respirar a contrapunto de la traductora. No se escuchaba ni el sonido de la respiración en la sala. Estaba leyendo un poema y se le cayó el libro, y quedó mejor que si no se le hubiera caído “/porque Dios es así/”. Dio unos días antes una similar lectura en la Doe Library, donde leen los grandes poetas en Berkeley. Leyó a salón colmado y nos daba la impresión de que se sentía incómodo. Recuerdo que a la hora de las preguntas levanté la mano y le pregunté cómo le había influenciado la poesía de vanguardia; una pregunta salame, de chico. Es que en realidad yo no le quería preguntar nada, quería decirle algo porque lo admiraba tanto. Si tuviera la oportunidad de preguntarle algo de nuevo no le preguntaría nada, me quedaría ahí al lado de él en silencio.

Decían siempre que tenía los ojos tristes, es que se había agarrado con la muerte en forma de recuerdos. Y en ese agarre le salían pajaritos piando como en sus poemas. Seguía como los otros “trepado al palo mayor” de la poesía y de su alma, que parecía ser lo mismo. Entrelazado iba en esa encrucijada de la derrota; la amasaba y le daba vida. Nos mostraba el camino. Y quizás por eso al final la derrotó, porque está acá entre todos nosotros. El mejor poeta de toda mi generación se terminó haciendo poesía, marcó toda una época. Venía con todo eso cargado que ahora se lo llevó. La única persona que conocí y sentí miedo y admiración al verlo. Está ahora “En el gran cielo de la poesía, / mejor dicho / en la tierra o mundo de la poesía” con Roque, Vallejo y Francisco de Quevedo y Villegas. Los “pedacitos” lo vinieron a buscar y se hizo la Patria.

Crónicas para entender nuestra historia heredada

Mi artículo en la revista Ñ sobre el libro La Tablada: A vencer o morir. La última batalla de la guerrilla argentina. Muy recomendable el libro de Felipe Celesia y Pablo Waisberg 

Cuando uno entra en el espacio de la crónica, hay un tema que siempre surge latente de una forma implícita pero no obvia, que es el de la ausencia. Ausencia que quizás es más precisamente una pérdida. Esta ausencia sería un espacio que reclama a un ocupante perdido que intuimos y nos llama a reencontrar. Este ocupante pertinente, que pueden ser una persona, un conocimiento histórico, una realidad olvidada, en charla de amigos, lo/la llamamos Abisinia. Abisinia por Rimbaud, que Jorge Monteleone ya ha trabajado en su momento. Rimbaud, como el poeta en angustia que sale a buscar ese lugar primario, ese espacio o territorio perdido y se avienta en su búsqueda imaginaria a encontrar un Imperio etíope que ya no existe. El tema es que en estos emprendimientos, nunca se llega a destino. El tema tiene más que ver con el proceso de reparar esa ausencia que con el destino.
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Gabriel García Márquez 1, #MOOC38

Hablamos en la última clase sobre el discurso de aceptación de Nobel de Gabriel García Márquez y del tono anti euro-centralista que tiene, lo contemporáneo que es y cómo resiste el tiempo. El constante ver a Latinoamérica como los “otros” desde el lente de lo que tendría que ser lo correcto, desde usar un traje con corbata, hasta el referirnos a los otros con ciertos modelas que serían parte de lo que tendría que ser “lo correcto”. Me pregunto si este discurso del GGM no se podría aplicar a muchos otros campos; como a los temas de género, de clase, etc. Y traigo estos temas porque son algunos de los temas que siempre tratamos en la clase.  En tono anecdótico, ayer estaba re-re-re-reviendo la película “The Matrix” con mi hija y en una parte Morpheus le dice a Neo que en el sistema, o en la película, el matrix, la gente no quiere cambiar la realidad que se le presenta, por el contrario la retro-sustenta constantemente y si alguien intentara liberarlo/la ese mismo individuo resistiría la verdad de que es un esclavo del sistema por considerarla demasiado dolorosa. Recordé inmediatamente el discurso del Gabo al ver esa parte y me preguntaba si nosotros mismos no somos en muchos momentos los que reforzamos esos elementos euro-centralistas, de la cultura dominante, etc. Algo para recordar es que en esa película, está el marco teórico del trabajo [ Simulacro y Simulación ], en francés “Simulacres et Simulation” Jean Baudrillard, que hasta en un momento se ve en la película.

Pero esto nos plantea otro problema: ¿Cómo hacemos para leer estos cuentos sin contar con este bagaje cultural que ya tenemos en nosotros que nos hace ver el mundo desde la perspectiva de esta cultura dominante?

Julio Cortázar 2 #MOOC38

Interesantes discusiones esta semana sobre “Continuidad de los parques” y “Casa tomada”. Con el primer cuento, uno siempre termina con la sensación de que no hubo suficiente tiempo para sentirse que se ha agotado toda posibilidad de discusión. Este corto cuento de Cortázar es tan polifónico, hay tantas posibilidades. Un punto que hemos marcado en la clase es la figura de la mujer, y de ser una mujer intensa, dominando (o no) a uno de los personajes, no tiene porque presentarse como un aspecto negativo de este personaje. Yo agregaría que uno tiene que poner inclusive en duda la idea de que Cortázar esté intentando poner un elemento negativo sobre esta mujer. Hay que ponerlo en duda, cuestionarlo y ver si llegamos a un resultado sólido. Podríamos plantearnos también si es finalmente tan significativo saber si esta mujer es o no una mujer “siniestra”, para usar un termino que surgió en la clase del jueves. Para justificar esta idea podríamos proponer que este personaje es un punto de inflexión en el cuento ya que se encuentra en un pasaje de transición en la narración. Desde su aparición, el cuento da claramente un giro.

En el segundo cuento pensaba que quizás, le dedicamos demasiado tiempo al elemento historio del cuento y al tema de la lucha de clases sociales. El tema es que ese aspecto del cuento es muy importante. Pero sería bueno también abordar temas como la estética del cuento, el énfasis en lo descriptivo del cuento. Por ejemplo, pensaba que poco hacen saber al lector, que lo que se está leyendo es uno de los primeros cuentos de Cortázar. No he encontrado ningún trabajo de crítica que enfatice en esto. La solidez narrativa de JC en este trabajo, lo presentan ya en sus comienzos de su carrera como un escritor sólido. Intentaré en la semana agrear un video o audio al MOOC hablando más del segundo cuento enfatizando en los elementos estéticos y el juego que hay, sobre todo en la relación de los hermanos.

Julio Cortázar 1 – #MOOC38

DRAFT 2 –

Creo que el tema de Julio Cortázar siempre propone un debate interesante en las clases. Porque más allá de la escritura, el trabajo literario de este escritor argentino, tenemos al Cortázar escritor y celebridad viviendo en una época particular y al mismo tiempo en un estado nómada al que pareciera no termina de adaptarse. Por un lado, en Cortázar creo ver un discurso profundamente local, porteño (Buenos Aires) y hasta estereotípico en algunos casos de la clase media argentina. La referencia en las entrevistas a conocimientos hasta anecdóticos, parte de una historia europea clásica y enciclopedista muestran que está intentando jugar un papel que no le pertenecen. Me pregunto si esta “pose” o personaje que él juega son por propio interés o por la necesidad de jugar un papel que él cree tiene que jugar por el peso de su fama. Otro punto interesante es por ejemplo su “acento” en español con esas “gs” guturales que arrastra de una forma poco constante; planteando aún más si una persona que migra a su edad a Francia puede terminar afectando su propia lengua nativa por la razón de adquirir una segunda lengua. Quizás alguien pueda explicarme algún día este fenómeno.

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DESAIRES

LUISA FUTORANSKY

A MODO DE PROLOGO: LEER LAS PIEDRAS

Las ciudades, como los amores tienen diferentes maneras de revelarse ante nosotros. Una manera de entender la ciudad contemporánea es desentrañar la relación y tratamiento que brinda a sus ruinas. Leer las piedras porque ellas son, más que nada ni nadie, depositarias de utopías, caprichos o ignorancia. Los planos de las ciudades de nuestro tránsito definen un croquis que va de nuestras plantas a nuestro imaginario quien les restituye la dimensión única e intransferible de la emoción.

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Dissertation: Brujos, espiritistas y vanguardistas: la representación del esoterismo y el espiritualismo en las obras de Roberto Arlt, Vicente Huidobro y Ramón del Valle-Inclán

Abstract

Brujos, espiritistas y vanguardistas: la representación del esoterismo y el espiritualismo en las obras de Roberto Arlt, Vicente Huidobro y Ramón del Valle-Inclán
by
Fabián Marcelo Banga

Doctor of Philosophy in Hispanic Languages & Literatures
University of California, Berkeley
Professor Francine Masiello, Chair

One of the aesthetic projects of the vanguard literary movements in Latin-American and Spain of the early decades of the twentieth century was a declared attempt to separate from the aesthetics of modernismo. If poets like Ruben Darío worked on images of the elegant European-styled garden in order to consider the musicality of language and the breakthrough of poetic form, vanguard writers like Oliverio Girondo, Vicente Huidobro, or Roberto Arlt looked toward urban centers in order to capture the confusion and frenzy of the new metropolis. One significant aspect of this aesthetic project is that not every element used in this mission was new. There are cases in which elements characteristic of nineteenth-century literary styles were recuperated in the vanguard. One example of this continuity is the presence of esoteric and occult traditions in twentieth-century literary movements. This dissertation specifically analyzes the presence of spiritualism and theosophical beliefs in the works of Roberto Arlt (1900-1942), Vicente Huidobro (1893-1948) and Ramón del Valle-Inclán (1866-1936). In the case of Arlt and Valle-Inclán, a deconstruction of images occurs in terms of the conservative catholic nation related to the use of the esoteric traditions. Even though Valle-Inclán and Arlt coincide in attacking the ideology of the conservative nation, they disagree in the objectives they want to reach. Arlt openly and directly attacks theosophical doctrine, finding it sectarian and associated with oligarchic thought. In contrast, Valle-Inclán finds this doctrine appealing and revolutionary since it clearly goes against the Catholic Church. Arlt reveals an ideology more allied with the working classes criticizing the oppression suffered by the masses, while Valle-Inclán’s ideology is connected to the intellectual revolutionary elite and the construction of new national imaginaries.  In Huidobro, by contrast to the first two authors, we see a project that allegorizes the confrontation of esoteric traditions with modern materialistic science, and the battle between the canonical interpretations of artistic values and the new vanguard movement.

Introducción

Una de las características fundamentales atribuidas a la vanguardia es su proyecto de ruptura, ya sea desde el campo ideológico o estético, con las corrientes parnasiana y modernista del siglo XIX. La necesidad de cambio se puede ver en distintos manifiestos y proyectos estéticos de principios del siglo XX. Las distintas vanguardias propusieron la creación de un cuerpo estético nuevo, e independiente de la herencia artística anterior, con la fragmentación del discurso poético y la reagrupación de las imágenes que provocaron, por poner un ejemplo eminente, un corte con el realismo. La fascinación de la modernidad propició en la vanguardia la creación de nuevos artefactos, típicos de las urbes de principio de siglo, incluyendo la tecnología como tema estético, presente en las obras de autores vanguardistas como Tommaso Filippo Marinetti, Vicente Huidobro y Oliverio Girondo. En estos escritores el proyecto tecnológico-estético se manifiesta, por ejemplo, en el artefacto motorizado que cruza la ciudad cosmopolita moderna (Marinetti), en el viaje en un artefacto volador (Huidobro) y en la mirada del poeta que observa a través de un lente estético y lúdico que fragmenta y luego reagrupa los objetos, produciendo un resultado absolutamente nuevo (Girondo). Las nuevas tecnologías modelaban así una renovada percepción del mundo.

La vanguardia también explicitaba claros proyectos de ruptura, que se concretaban en manifiestos ideológicos donde se expresaba una voluntad de cambio respecto de la tradición, como en el caso de los Estridentistas Mexicanos. Éstos realizan un gesto rupturista al enfrentarse con un espacio canónico que poseía, de antemano,  autoridad suficiente para interpretar y legitimar proyectos estéticos y que, en consecuencia, debía ser negado y superado. A pesar de los múltiples y particulares fines de los movimientos vanguardistas, en todos los casos encontramos un espacio en común que podría resumirse en cuatro puntos fundamentales: un canto a la tecnología, un canto a la urbanidad, una ruptura con el pasado y una ruptura con la academia. Estas transformaciones que se evidencian en el campo de las artes, tuvieron su correlato en los profundos cambios que estaban gestándose en el campo político del mundo occidental: las dos guerras mundiales y las grandes convulsiones políticas y sociales. En América, los movimientos inmigratorios internos y externos modificaban el mapa social y racial de las nuevas naciones latinoamericanas. En tal contexto y en la órbita de la revolución soviética, se agudizó la lucha de clases,  el conflicto social que será el fundamental escenario de las obras de Roberto Arlt. Este autor presentó una Buenos Aires como territorio sobre el que se extendía una disputa estética, y a un tiempo política, con la emergencia de la nación moderna.

Analizaremos, entonces, estos espacios en transformación desde las obras de tres autores representativos de las principales tendencias vanguardistas hispánicas: Roberto Arlt (1900-1942), Vicente Huidobro (1893-1948) y Ramón del Valle-Inclán (1866-1936). Se examinará, especialmente en los proyectos estético-ideológicos de estos escritores, el tema de lo oculto o esotérico. La intención es reconocer cuáles son los elementos de las diferentes doctrinas esotéricas que resultaron atrayentes para los proyectos de vanguardia.

Este estudio también pretende resolver una contradicción: ¿por qué razón, si los escritores de vanguardia buscaban quebrar la estética decimonónica, en el intento por crear un espacio nuevo recurrieron a elementos culturales antiguos y  presentes en la conciencia colectiva del siglo XIX, como si en el seno de un arte de futuro existiese un recurso del todo anacrónico? Tanto la vanguardia como el esoterismo son posturas desestabilizadoras de lo valorado como canónico ¿cuáles serían los aspectos comunes que admiten esta analogía?

Dos corrientes de carácter ocultista o esotérico fueron de singular interés para Arlt, Huidobro y Valle-Inclán. Éstas fueron la Teosofía, con su mayor exponente Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), y el Espiritualismo, sobre todo, su derivación francesa: el Espiritismo.[1] Estas corrientes interesaron profundamente a estos los tres escritores que nos ocupan, en cuyos textos existen también ecos de otras ideas y doctrinas ocultistas más generales, como el hermetismo. Antes de emprender el análisis textual, reseñaremos los aspectos fundamentales que caracterizan a estas corrientes espiritualistas.

[1] Cuando hablamos de “espiritualismo” nos referimos al  movimiento en general,  incluyendo los distintos grupos en América y Europa. Y con el término “Espiritismo”, nos referimos específicamente a los espiritualistas franceses, que tiene como mayor exponente a su fundador, Allan Kardec.

 

El Espiritismo en la novela [Los siete locos] de Roberto Arlt

Por Fabián Banga

Introducción

Siempre es interesante introducirse a la realidad cotidiana de un tiempo histórico por medio de la literatura. La riqueza que nos propone tal inmersión se basa no tanto en la descripción objetiva de tales tiempos, sino muy por el contrario, en las simples y cotidianas situaciones que el autor decide incluir en su relato desde la rica subjetividad impresa en el trabajo literario. ¿Por qué decidir rodear a un personaje de ciertas circunstancias cotidianas, y por el contrario, obviar otras? ¿Qué lleva a un escritor a poner el ojo en tal contexto específico? No cabe duda que la respuesta a estas preguntas tiene un rico bagaje de información directamente relacionada con la creatividad e interés personal del autor. Pero más allá de que toda esta impresión personal y creativa genere una imagen literaria subjetiva, el interés que el autor ponga sobre ciertos aspectos históricos nos pueden ofrecer pistas que contribuyan a la construcción de una nueva imagen del periodo descrito. Por ejemplo, el análisis de la película “The Matrix” no ofrece un preciso ejemplo de la cultura de la generación X, pero sí la crisis espiritual que esta generación presenta. La estética y su implícita ideología política, nos muestra que una batalla por el dominio de la realidad, se plantea en el campo de la espiritualidad y del dominio de un universo tecnológico. Es decir, que la generación X exista sobre la base de una fuerte ideología capitalista y liberal, no quita que ésta presente un subterráneo conflicto entre la libertad, la tecnología y el rol que cumple el estado en el dominio del mercado. La interpretación de la realidad materialista como una prefabricada ilusión, cosmogonía que se remonta a las herejías catárticas, muestra también una simetría con la búsqueda de un universo espiritual que está generación presenta, pese a estar basada en una doctrina de neto toque materialista.

Así el ojo del narrador en el universo literario, nos proporciona el significativo interés ideológico que el escritor tiene por ciertos temas, y por consiguiente, un ejemplo del interés de un individuo del momento histórico que se analice. Y es importante remarcar que en ese interés por cierto tópico, se esconde información que debería tenerse en cuenta no como material cuantitativo, sino como pista cualitativa que nos lleve a repensar momentos históricos que por preconceptos de las ideas dominantes, terminan siendo entendidos fragmentariamente o a través de preconceptos actuales.

Con esta lógica, por ejemplo, se abre una puerta rica al mundo de la Rusia de la revolución, en las novelas de Pasternak; y el sur de los Estados Unidos, en los escritos de Twain. En esta misma línea, a través de las novelas de Roberto Arlt, podemos ver muchas de las características de Buenos Aires a principios de siglo. Arlt es una autor que nos ofrece una mirada aguda sobre la realidad urbana de Buenos Aires, desde sus detalladas descripciones de los personajes inmersos en las carencias y dificultades de las primeras décadas del siglo XX. Y dentro de esta realidad nos muestra algo que nos es de especial interés en este artículo, la presencia del espiritismo en sus novelas. Esto no es por mera casualidad, hay que entender que el espiritismo contaba con una popularidad considerable en la sociedad de los tiempos de Arlt.[1]

Desde la relación que habrá entre sus personajes y el espiritismo, -y por sobre todo, las características de como son presentados estos personajes- nos proponemos presentar la tesis de que el espiritismo, en la obra de Arlt, está relacionado con una ideología anti oficial latente en el espacio popular, y contrapuesta a la ideología conservadora de la nación. Es publico conocimiento que las bases de la contracción del imaginario de nación que presenta la Argentina está basado sobre algunos pilares inamovibles que no han cambiado mucho con el transcurso del tiempo. Algunos de estos pilares se basan en el desarrollo de la ciencia canónica, el culto cristiano, apostólico y romano, y la europeización de la imagen de la nación.

Artículo 2o.- El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano.

Artículo 25.- El Gobierno federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias, e introducir y enseñar las ciencias y las artes.

(Constitución Nacional Argentina)

De los tres puntos, dos no son abiertamente compatibles, desde la perspectiva conservadora nacional, con las ideas del espiritismo. Por un lado, que el segundo artículo se refiera a la religión católica, implica una inevitable marginación de todos los otros espacios irreconciliables con ésta. Por otro lado, desde el espiritismo se puede argumentar justificadamente que el método de trabajo es rigurosamente científico; pero esto no quita que sea abiertamente visto desde muchas líneas de la ciencia canónica[2] como algo ajena a ésta. Desde sus comienzos se ha podido ver la hostilidad que hay hacia las ideas espiritistas, inclusive desde corrientes de pensamiento que podrían ser vistas como muy cercanas, tal el caso de la psicología. Escritores psicoanalistas fundadores como Freud o Edward Hitschmann mostraron empeño en rebatir toda teoría relacionada con lo “paranormal”, espacio donde incluían también a las corrientes espiritistas[3].

Porque el tema de este trabajo nos es analizar la exactitud que se puede tener del espiritismo en los trabajos literarios de Arlt, sino que relación podía haber entre las ideas de nación y las ideas que se tenía del espiritismo en el texto. Partiendo de esta disyuntiva, nos será claro ver por qué Arlt utilizará estas ideas y que papel tendrán estas en los mecanismos de resistencia hacia el proyecto oficial de nación presentes en el texto.

La imagen del espiritismo

La imagen del espiritismo aparece por lo menos en tres claras oportunidades en la novela Los siete locos[4]. En todos los casos es presentado desde un espacio social implícitamente marginal o por lo menos en el ámbito de clases opuestas a las élites gobernantes.

El primer caso que se puede ver en esta novela es en un diálogo entre Barsut y Erdosain, en el cual Barsut cuenta de una forma delirante situaciones inconexas de su vida.

La preocupación que le había dejado en el entendimiento el guiño de un pez tuerto, y relacionando el pez tuerto con la mirada de una anciana alcahueta que quería que se casara con su hija que se dedicaba al espiritismo, derivaba la conversación hacia cada absurdo que de pronto, Erdosain, olvidándose de su rencor, se preguntaba si el otro no estaría loco.

(Arlt, p. 131)

Este es el primer caso que se presenta al espiritismo en la novela y es interesantemente descrito de una forma cotidiana e insignificante pero rodeada de una cierta marginación con relación al delirio de Barsut y a la hija de la anciana “alcahueta”. Esto no ayuda mucho en que contexto es presentado el espiritismo ya que en sí, la mayoría de los personajes de Arlt son seres marginales.

Por otro lado, la mención espiritismo hubiera pasado desapercibido si no fuera nombrado en una segunda oportunidad en la misma novela:

-Me acuerdo como si fuera ahora. Una carbonera, a su izquierda, estaba hablando del periespíritu con un zapatero. ¿Usted no se ha fijado qué predilección tienen los zapateros por las ciencias ocultas?
(Arlt, p. 179)

En este caso, nos ofrece mucha más información en el contexto que es presentado. Por un lado, está asociado con la clase trabajadora; en segundo lugar, presenta un vocabulario técnico inevitablemente relacionado con el lenguaje espiritista. Es decir, si bien no quita que una persona de la clase trabajadora pueda llegar a una formación sustancial de cualquier tipo de conocimientos, es claro que Arlt parte de una población asociada con las clases proletarias, que en el marco de los tiempos de Arlt, no contaba con los beneficios sociales apropiados para tener acceso a las altas casa de estudio. De esta manera, este es otro ejemplo donde el espiritismo esta asociado con un área de estudio alternativo, que podría fomentarse y divulgarse en instituciones que presentan un conocimiento y lenguaje paralelo al oficialmente establecido por la universidad. Un ejemplo de este tipo de vocabulario alternativo se puede ver, como ya mostramos en la cita, en el uso de la palabra “periespíritu”. La palabra periespíritu es explicada por Allan Kardec en El libro de los espíritus, publicado el 18 de abril del año 1857.

Así como el germen del fruto está rodeado del periespermo, así también el espíritu propiamente dicho está rodeado de una envoltura, que por combinación puede llamarse periespíritu. (Bossero, p. 44)

Lo que muestra hasta que punto el tema del espiritismo era dominado por Arlt. La asociación del espiritismo, en el texto de Arlt, a la clase trabajadora y por otro lado a ideas que en su tiempo estaban excluidas del lenguaje canónico, como es el caso de las ideas de Kardec, propone un aspecto interesante de la realidad que Arlt construye en la novela. Teniendo en cuenta que en sus novelas el tema de la lucha de clases y de la resistencia de la clase trabajadora en contraposición con la oligarquía está intensamente presente, es significativo que Arlt asocie al espiritismo con la clase popular. Más adelante veremos que este no es el caso de la escuela teosófica, la cual es inequívocamente asociada con la clase alta.

Podrimos llegar a interpretar que en Arlt el espiritismo como así también otras ideas relacionadas con el esoterismo-, son parte de una gama de elementos que generarán un espacio de resistencia evidente, en contra de la propuesta conservadora oficial generada por el estado. Esto de última no es algo novedoso ya que es pública la idea de que el espiritismo, por sus ideas, se contrapone a la doctrina católica -religión oficial del imaginario de la nación propuesta por el estado. Lo que es interesante es el significativo espacio que Arlt le da al espiritismo y a que tipo de organización lo compara en sus novelas. Esta última afirmación se puede notar muy claramente en otra cita de la misma novela. Uno de los personajes enuncia en su discurso de fuerte ideología anarquista la siguiente frase:

-Esa es la frase. Quiero ser manager de locos, de los innumerables genios apócrifos, de los desequilibrados que no tienen entrada en los centros espiritistas y bolcheviques…
(Arlt, p. 217)

Por esta idea no sólo evidentemente eleva a los centros espiritistas a la altura de los centros comunistas, de significativo numero y presencia en aquellos momentos, sino que los presenta organizados y nuevamente contrapuestos al conservadorismo oficial, es decir, en el espacio de la resistencia. No quita esto que la diferencia que puede haber entre las ideas espiritistas y comunistas sean muy diferentes en muchos puntos. Este no es el tema que nos interesa. Lo interesante es ver la comparación que hay entre las dos, y tomando una relación de magnitud y no las características ideológicas, podemos ver la importancia que Arlt le da al espiritismo.

Algo también interesante de tratar es que los personajes de Arlt en general se posicionan en un sitio de resistencia al ser la mayoría de neto toque anarquista, marginados y en algunos casos hasta evidentemente desequilibrados. Es decir, una amenaza hacia el orden establecido. Este orden estará ligado un imaginario de nación con claros aspectos conservadores, que dentro de otras cosas propondrá una jerarquía social de clases, una religión católica y un control basado en una ciencia positivista importada de Europa. Si el estado propone el salvaguardo de la propiedad, el mercantilismo capitalistas y el reconocimiento de las organizaciones eclesiásticas, los personajes de Arlt propondrán el anarquismo, la estafa y el control de las masas por medio de mitos apocalípticos.[5] Es curioso por esto ver que en el universo arltiano, el espiritismo aparece inmerso indirectamente en estas fuerzas desestabilizadoras del imaginario de nación. De ahí que una pregunta interesante podría ser: ¿Qué hace del espiritismo una fuerza desestabilizadora? ¿Cuál podría ser la razón por la cual Arlt incluya al espiritismo dentro de un espacio de fuerzas marginales y antioficiales? Voy a proponer muy someramente que existen dos puntos fundamentales en el espiritismo que son implícitamente conflictivos con la imagen de nación conservadora. Primero habría que prestar atención al objeto de estudio del espiritismo y la imposibilidad de refutación de toda una doctrina que basa sus estudios sobre elementos que no son ni siquiera tratados por la ciencia oficial -como es el caso de la comunicación con los espíritus. El espiritismo plantea, indirectamente, un método de estudio tomado casi directamente de la ciencia positivista. Por otro lado, la posibilidad de debatir con esta ciencia positivista es prácticamente nula. Diferentes corrientes de pensamiento pueden debatir sobre elementos como la velocidad o el espacio, ya que éstas reconocen la existencia de la velocidad y del espacio como posible objeto de estudio. Pero la ciencia oficial no reconoce como objeto de estudio la existencia del espíritu. El espiritismo pasaría a ser en este contexto una ciencia irreconocible con las ideas canónicas, por más que cuente con un método de estudio organizado, sistemático y complejo; y valdría también agregar, con un grupo considerable de adeptos y pensadores.

Otro punto problemático del espíritu es el de abarcar un espacio de estudio que toca por un lado elementos de la ciencia y por otro de la religión. Espacios nuevamente irreconciliables, que la realidad de la nación moderna ha hecho convivir al separar uno con otro. Es decir, que el espiritismo plantea un conflicto con el equilibrio planteado por el estado de una visión laica de la ciencia, pero al mismo tiempo con una religiosidad presente en la cultura nacional. Este posicionamiento no puede generar más que problemas y una desconfianza desde todos los puntos. En resumida cuenta, en los dos ejemplos que estamos proponiendo, el mismo acto de estudio planeta el problema, el acto trasgresor está en la pregunta, no en la intencionalidad de ésta.

Es importante también dejar en claro que con esto no se busca proponer que exista una intencionalidad previa del espiritismo de convertirse en una fuerza desestabilizadota de este imaginario. Menos aún, reproche de algún tipo frente a estas circunstancias irreconciliables ya que no es el espiritismo el único ejemplo de conflicto frente a los imaginarios oficiales del siglo XIX.

Otro punto interesante es que nunca el espiritismo se encuentra relacionado con una específica crítica que Arlt hace de las organizaciones ocultistas. La crítica de Arlt es que en muchos casos, las organizaciones ocultistas se transforman en logias de las clases oligárquicas que desde teorías inaccesibles se olvidan de la única y verdadera evolución del hombre, que es el bienestar social de los miembros de una comunidad.[6] Esto se ve muy claramente en el directo ataque que hace hacia la Sociedad Teosófica; la cual es duramente criticada no solamente en algunos tramos de sus novelas, sino también en su primer ensayo “Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires”. Luego de ejemplificar con intrincadas explicaciones puntos que son exclusivos de la Doctrina Secreta de Blavatsky, Arlt termina el ensayo de esta manera:

Me dirijo a todos los estudiantes de ocultismo.
Nuestro siglo y los venideros, más que vanas especulaciones metafísicas, más que inútiles conocimientos del “más allá”, nuestro siglo, necesita hombres exponentes de una evolución cuyo fin debe consistir, como ha dicho Saint Simon, “en la perfección del orden social”.

(Arlt, p. 553)

Existen otros pasajes también en la novela El juguete rabioso que ejemplifican la crueldad de las clases altas para con los pobres, y en algunos casos la Sociedad Teosófica está relacionada con estos personajes de la clase alta. Esto deja muy claro cual es el proyecto que acompañara a Arlt a lo largo de sus escritos.

A modo de conclusión

Foucault en su trabajo “El orden del discurso” propone que en cada sociedad la producción del discurso está controlado por ciertos procesos que tendrán como fin preservar su poder y cuidarlo de amenazas. Este control propone a su vez que lo oficial por su propia existencia proyectará un espacio ajeno a éste, un espacio que por su propia existencia plantea una controversia, una negación del centro de poder. Será en este tipo de espacio desde donde Arlt comenzará a fundar su universo, desde todas aquellas teorías que amenacen el orden construido desde las bases conservadoras, capitalistas y católicas. Lo interesante es que Arlt ubica al espiritismo fuera de los valores conservadores, asociando sus personajes con la masa proletaria, los disidentes y los letrados por fuera de las instituciones canónicas. Es decir, en el espacio de la contraoficialidad.

Si los personajes de Arlt, desde sus alianzas e intentos de desestabilización del sistema social son un peligro para el orden establecido por el estado, las ideas espiritistas proyectan un similar peligro al atentan contra la ilusión de realidad establecida por la ciencia oficial, siendo ésta uno de los fundamentos de la nueva nación. Y nuevamente poco tiene que ver este acto de atentar contra la visualización de la realidad, con la verdad que haya en la explicación del fenómeno por cualquiera de las partes. El espiritismo en su esfuerzo de producir un discurso sistemáticamente organizado, plantea una teoría que por ser irreconciliable con el discurso oficial, crea en su intento un espacio paralelo; lo que plantea por su propia existencia un conflicto de poder.

Finalmente, y volviendo a Foucault, cuando éste se refiere a la censura de la locura, pondrá énfasis en lo “sobrenatural” del discurso del loco y el peligro que éste genera para con el discurso oficial. En analogía con esta idea, el espacio de lo sobrenatural que el espiritismo asume como objeto de estudio, plantea un peligro para el implícito control del estado y de la ciencia oficial, al basar su proyecto y construcción teórica sobre elementos que están por fuera del espacio de estudio de la ciencia de los tiempos de Arlt. Más aún, el espiritismo maneja desde la esencia de su tópico, un tema íntimamente relacionado con un miedo y conflicto primario en la existencia humana, el tema de la muerte. Este tema de la muerte es absoluto dominio del mundo de la religión y lo científicamente inaccesible. Al espiritismo ocuparse de un tópico que es en esencia religioso -por el común entendimiento popular-, y abordarlo con herramientas más relacionadas con el ámbito del método científico, produce un conflicto de poder que no tiene que haber sido muy bien visto por las precarias instituciones de la época de Arlt.

Por estas complejidades relacionadas con el tópico, el espiritismo se presenta como una corriente de pensamiento difícil de refutar, ya que sus pilares teóricos se construyen desde conceptos que trascienden el espacio de la ciencia y la religión. Quizás allí esté la peligrosidad del discurso espiritista para con el discurso oficial de la nación conservadora; no en su propuesta de la realidad sino en su objeto de estudio. No en sus afirmaciones, sino los espacios desde donde se posiciona.

 

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Notas:

[1] Para entender la contundente influencia que por ejemplo tuvo el espiritismo en la Argentina de fines del siglo XIX y comienzos del XX, referirse al libro: Mariño, Cosme, El Espiritismo en la Argentina, Editorial Constancia, Buenos Aires, 1963.

[2] Entiéndase por canónico aquellos espacios de estudio abiertamente abalado y supervisados por instituciones universitarias o gubernamentales.

[3] Para ejemplificar estas ideas se puede leer textos como “Dream and Telepathy” o “Dreams and the Occult” de Sigmund Freud, y “A critique of Clairvoyance” de Edward Hitschmann.

[4] Todas las citas de esta novela fueron tomadas de Arlt, Roberto, Obra Completa tomo uno, Planeta-Carlos Lohlé Biblioteca del Sur, Buenos Aires, 1991.

[5] Ver las tres novelas de Arlt, El juguete rabioso, Los siete locos y Los lanzallamas para ver ejemplos de estas situaciones.

[6] Quizás una explicación a esta diferencia que Arlt hace entre el espiritismo con otros grupos ocultistas, esté basado en la ya pública modalidad de inclusión que el espiritismo tiene para con sus miembros sin importar la clase social o intelectual que este tenga. Este podría ser un punto importante ya que se pondría en evidencia, en caso de estar en la pista correcta, de la sensibilidad hacia las realidades de cada grupo, al separar al espiritismo de su crítica social hacia los centros ocultistas de su tiempo.

Calzadoras de dagas, representación de arquetipos femeninos en la literatura tanguera de principios del siglo XX.

Por Fabián Banga

Annis Pratt propone en su libro Dancing with Goddesses, que es posible encontrar arquetipos literarios clásicos en la poesía contemporánea. Define a estos arquetipos de esta manera:

“I would define such archetypes as galvanizing psychological complexes which, far from being rigid either in content or effect, vary according to individual experience and cultural context.”(1).

Pondrá énfasis Pratt en un arquetipo en particular, el de la Medusa, el cual contará con dos puntos fundamentales: es netamente femenino, y remarca poder e independencia. No es extraño que en una sociedad netamente patriarcal, este arquetipo haya sido visto con cierto trastoque negativo. Un ejemplo de esta idea de marginación es el trabajo de C. G. Jung y su discípulo Erich Neumann, quienes asociarán a la Medusa con el concepto de “madre terrible”. Estos universos teóricos que proponen asociar el poder con lo masculino y la pasividad con lo femenino son indudablemente parte de la base de la construcción de los imaginarios nacionales de fines de siglo XIX en Latinoamérica. Desde esta ideología, la construcción de la patria requerirá de un papel femenino que discrepe tácitamente con una “madre terrible” independiente tanto en el campo sexual como el económico.

Pero esta propuesta nacional no evitó que algunas mujeres se independizaran y desde la marginalidad crearan una realidad que contradiga los horizontes propuestos por el imaginario de la nación. Esto generó que, por ejemplo en la literatura tanguera, el arquetipo de la mujer terrible apareciera explícito en infinidad de ejemplos, dando a su vez testimonio de la existencia de estas “malevas” de las orillas de Buenos Aires. En este trabajo nos proponemos analizar ejemplos de esta “otra nación” generada en los suburbios porteños, y también, vislumbrar cómo estos espacios ideológicos fueron batallados militantemente inclusive dentro del espacio marginal del tango. Para este propósito utilizaremos letras de tangos, cuentos y poemas en donde estos temas se presentan.

La realidad nacional

Para entender la realidad del tango y el papel que la mujer cumplió en este espacio cultural, es necesario entender las características presentes en la Argentina de fines de siglo XIX y principios del XX. Más precisamente la realidad de Buenos Aires, metrópolis del Río de la Plata que junto con Montevideo fueron, por sus características sociológicas, generadoras del movimiento cultural que hoy entendemos por Tango. La prosperidad económica y los horizontes trazados por la clase gobernante de construir una nación “blanqueada” por imaginarios europeos, llegaran a diagramar no solamente el mapa geográfico de la nueva república, con el incremento de la centralización de los espacios de poder en la cosmopolita Buenos Aires, sino que también diagramaron en estas circunstancias el mapa racial y cultural, afectado directamente por las masas inmigrantes.

Como propone Salessi:

El habitante del campo, el bárbaro de los textos de Sarmiento de mediados de siglo diecinueve, a fines de siglo cambió de significado cuando la inmigración colmo las ciudades, y dejaron de ser los centros de civilización europea imaginados por Sarmiento y se transformaron en los centros de la degeneración y la decadencia que hemos visto en los textos de Bunge.(2)

Agregando a este tema, Silvia Pellarolo propone en su artículo “De minas y tangos, sainetes y cabaret” el siguiente párrafo:

Desde el punto de vista social, la influencia parisina en la cultura del cabaret dio un toque de excentricidad a un problema angustiante que había venido asolando a la población desde principios de siglo, pero en la segunda década se magnificó: la falta de empleo y la prostitución. Esta se desarrollo promovida por una situación demográfica desequilibrada debido a que los contingentes inmigratorios —y migratorios— eran en su mayoría formados por hombres, lo que ocasionó una notable “carencia” de mujeres en la capital.

De este fermento cultural de inmigración interna y externa, el tango tomó auge no solamente como baile sino como expresión cultural urbana implícitamente marginada por los ideales de una Nación, que como acertadamente también propondrá Salessi, veía en el campo el “repositorio real” de la nacionalidad autentica. Esta búsqueda de regreso a unos orígenes rurales, naturales y gauchescos, trastocará con las nuevas modalidades urbanas inmersa en una cultura enriquecida por la inmigración (como es el caso de la italiana, tan presente en la cultura tanguera) y que eran vistas como promiscuas, subversivas y delictivas por las clases oligárquicas nacionales en el poder.

Este proyecto de nación blanqueada y cristiana necesitaba, para sus teóricos, de una imagen de mujer asociada con el espacio interno del hogar y que cumpliera el papel de “madre de la patria”, generadora de la nueva raza. Estas características de mujer implicaban una sexualidad femenina controlada y supeditada a los intereses de procreación(3). Estos ideales contrastarán con la realidad de la gran urbe de Buenos Aires que contaba con enormes contingentes de inmigrantes, en su mayoría hombres, que representaban una creciente demanda de prostitutas y una amenaza a los ideales del Estado de generar una sociedad moralmente conservadora. Esta realidad generó también otro espacio de interés sobre el cuerpo femenino, el de aquéllos que intentaron controlarlo con fines lucrativos. En este contexto social es que la demanda del cuerpo femenino se convirtió en mercancía comercial rentable para los que desde una realidad de nación paralela y marginal, vieron el negocio y la rentabilidad que proponía la prostitución. No extraña por esto que uno de los personajes de las novelas de Roberto Arlt, el Rufián Melancólico de Los lanzallamas y El juguete rabioso, proponga la implementación de prostíbulos como recursos de financiación de una revolución anarquista. De esta forma el cuerpo de la mujer se vuelve un espacio codiciado no solamente por los ideales del estado, sino también por los intereses de los cafiolos (proxenetas) de los arrabales porteños.

La amenaza de independencia

Estos intereses patriarcales, tanto por el estado como por las fuerzas marginales, visualizaban como un peligro cualquier tipo de forma de independencia y fuerza femenina. De ahí que las imágenes de arquetipos femeninos en el espacio literario tanguero sean mal vistas y criticadas por un narrador o interlocutor que en su mayoría, obviamente, era hombre. Esto implicaba que la imagen de la mujer pública, moderna e independiente, representara una amenaza que era combatida militantemente desde diferentes perspectivas.(4) Una forma de intento de control de la independencia femenina se ve muy claramente en el espacio que en este artículo nos toca tratar, el universo del tango. En algunos casos la estrategia era proponer discursos moralizantes que buscaban persuadir a las mujeres de seguir una vida sedentaria en su propio barrio de origen. Hay un tango que ejemplifica esto muy claramente, llamado “No salgas de tu barrio”, letra de A.J. Rodríguez, música de Enrique Delfino y compuesto en 1927, que pone énfasis en esta problemática de la independencia femenina. Éste fue estrenado por Azucena Maizani en el teatro “Porteño” en julio de 1927 y recita así(5)

No abandones tu costura,
muchachita arrabalera,
a la luz de la modesta
lamparita de kerosene…
No la dejes a tu vieja,
ni a tu calle, ni al convento,
ni al muchacho sencillote
que suplica tu querer.
Desecha los berretines
y los novios milongueros,
que entre rezongos del fuelle,
te trabajan de chique.

No salgas de tu barrio, sé buena muchachita,
casate con un hombre que sea como vos
y aun en la miseria sabrás vencer tu pena
y ya llegará un día en que te ayude Dios.
Como vos, yo, muchachita,
era linda y era buena;
era humilde y trabajaba,
como vos, en un taller.
Dejé al novio que me amaba
con respeto y con ternura
por un niño engominado
que me trajo al cabaret;
me enseñó todos sus vicios,
pisoteó mis ilusiones,
hizo de mi este despojo,
muchachita, que aquí ves.

En este caso, se entrevé la preocupación de la independencia de la mujer en la urbe porteña que ofrecería más posibilidades que los suburbios del arrabal. No quita esto que haya tangos que propusieran un contra-discurso a estos ideales sedentarios. Tal es el caso de “Tata… llevame p’al centro”, Letra de Scolati Almeida y Música de Enrique P. Maroni.

Tata! Llevame p’al centro…
que aquí estoy muy aburrida!
Le tengo bronca a la vida,
ya no puedo aguantar más.
Todos los días lo mismo…
que a la cocina, a la feria,
Pucha digo, qué miseria!
Qué hacés que no me llevás!!
Poneme un apartamento
como tienen los bacanes,
con pufis y con divanes
pa’ poderla apolillar.
Un regio cuarto de baño
con el líquido caliente
porque si voy a otro ambiente
yo me tengo que bañar.

Los intentos de independencia eran amenazados también por chascos emocionales, que vaticinaban tangos como “A la gran Muñeca”:

Yo te he visto pasar por la acera
con un gesto de desolación,
y al pasar no miraste siquiera
que entendía tu desilusión

En otros ejemplos, la independencia económica de la “bacana” (mujer rica y exitosa) era vista como una traición a sus orígenes humildes y al “amor verdadero” que en general un interlocutor abandonado recita en el poema o en la lírica de tango. Tal es el caso del poema “Citroen” del poeta Carlos de la Púa:

Siempre en cuncliyas te miró mi pena
antes de ser lo que sos hoy, bacana,
en la enlozada vieja en que se entrena
el loro poliglota de Ritana.
Después, con más chiqué y con más tacto,
en la aliviada que te dió la guita
te divisé montada al artefacto
que Lola Mora en el balneario imita.
Y ayer, en el Florida matutino
que cantara Rubén en verso fino,
te campanié de nuevo embelesado.
En la higiénica imagen atrevida
tu blanca Citroen de mantenida
era como un bidet estilizado.(6)

Otro poema en donde se repite este tema de una forma evidente es en “La costurerita que dio aquel mal paso”, de Evaristo Carriego, que dará espacio luego a tangos como “De todo te olvidas” (Cabeza de novia) con letra de Enrique Cadícamo y música de Salvador Merico, compuesto en 1929.

De un tiempo a esta parte, muchacha, te noto
más pálida y triste. Decí: ¿qué tenés?
Tu carita tiene el blancor del loto
y yo, francamente, chiquita, no sé…
¿Qué pena te embarga? ¿Por qué ya no ríes
con ese derroche de plata y cristal?
Tu boquita, donde sangraron rubíes,
hoy muestra una mueca, trasuntando un mal…
[…]
¿Qué es lo que te pasa? Cuéntame, te ruego
que me confidencies tu preocupación.
¿Acaso tu pena es la que Carriego,
rimando cuartetas, a todos contó?
De todo te olvidas, cabeza de novia,
pensando en el chico que en tu corazón
dejó con sus besos sus credos amantes,
como un ofertorio de dulce pasión.

El intento de desilusión no se presenta solamente en el campo moral. Inclusive en los tangos menos moralizantes y en voz de interlocutores de baja alcurnia, la independencia de la mujer no es bien vista. Por ejemplo en el tango “Margot” con letra de Celedonio Esteban Flores y Música de Carlos Gardel y José Razzano, compuesto en 1919, se propone:

Siempre vas con los muchachos
a tomar ricos licores
a lujosos reservados
del Petit o del Julien,
y tu vieja, pobre vieja,
lava toda la semana
pa’ poner para la olla
con pobreza franciscana
en el viejo conventillo
alumbrao a querosén.
Yo recuerdo no tenías
casi nada que ponerte;
hoy usas ajuar de seda
con rositas rococo…
Me revienta tu presencia
pagaría por no verte;
si hasta el nombre te has cambiado
como has cambiado de suerte,
ya no sos mi Margarita,
ahora te llaman Margot.

Ejemplos similares se ven también en el teatro, en algunos sainetes de la época. En el caso del dramaturgo Nemesio Trejo se ve este tema claramente en los sainetes Las mujeres lindas y El testamento ológrafo. En el primero, Silvia Pellarolo, en su libro sobre Nemesio Trejo, nos remarca la conversación entre Nicolás y Manuel donde nuevamente aparece esta idea de la mujer como una “mina”(7) para ser explotada.

Nicolás:— (…) quien te dice que se formaliza la cosa, nos enlazamos y me encuentro con una mujer linda que puede ser mi fortuna .

Manuel:—La verdá, hermano, que una cara linda en una mujer es un cheque en blanco. Seguí el afile, que como se han puesto las cosas, hoy por hoy, pa enlazarse, que sea con lazo de oro.(8)

Y más adelante:

Chauffeur:— Hacen (sic) tres meses, agente, que yo me lleve por delante un musolino(9) y quedó el pobre hecho un acordeón. Me metieron preso y me hubiera chupao unos cuantos años, pero yo tengo mis influencias y mi mujer, que la pobre cuando hace falta… (…)

Agente:—(Al Chauffeur) Vea lo que es tener mujer linda , amigo. No hay mejor influencia pa un juez que una cara linda. Yo he visto muchos casos de ésos.(10)

La mujer nuevamente aparece como una mercancía para ser negociada a la hora de ser necesario. Este tema presente en Trejo también se verá en otros sainetes (que no valdría la pena entrar en detalles ya que las características son muy similares) tales como Música criolla (1906) de Carlos Mauricio Pacheco y Pedro Pico; Los últimos fríos (1910) de Alberto Novión, entre otros.

La otra perspectiva, La Moreira

Lo interesante es ver que la representación de esta tensión sobre el control de la mujer, en algunos casos muy lejos está de mostrar a ésta como un simple objeto de posesión pasivo. Ejemplos de mujeres “fuertes” que resistían a esta dominación patriarcal abundan. Trabajos como el de Francine Masiello, Entre civilización y barbarie, ejemplifican esta problemática en abundantes detalles. Estas imágenes de mujeres fuertes aparecen no sólo en numerosas letras de tango y sainetes, sino también en trabajos literarios como los ya nombrados de Arlt, o la historia de Sebastián Tallón, “El Cívico y la Moreira”, a la cual se le atribuyen antecedentes históricos reales. En esta historia de Tallón, el tema principal es el de la explotación y relación romántica entre una prostituta y un proxeneta. La historia es de singular interés ya que ejemplifica en abundantes detalles, características de la Moreira que lejos están de encajar en los proyectos patriarcales de mujer materna y no-social. Según Tallón, El Cívico, un cafiolo de gustos amanerados y con fama de matón, vivía con la Moreira de quien tomaba no sólo provecho comercial (ya que ésta lo mantenía) sino que también dependía emocionalmente, al estar románticamente asociado a ésta. Esta pareja vivía en un lugar típico de ambiente de tango, un conventillo:

vivía en la pieza numero 15 del Sarandi, conventillo situado en la calle Epónima, entre Constitución y Cochabamba.(11)

La Moreira era hija de gitanos andaluces, también proxeneta, prostituta, lancera y gran bailarina como El Cívico. Le valía este nombre por su fama de cuchillera y en referencia al famoso gaucho, Juan Moreira, figura mitológica del folclore nacional y que según cuenta la leyenda, era un hombre de gran bravura. En el caso de la Moreira, al igual que en el Cívico, encontramos el “germen contaminador” de la época, del cual habla Salessi, que según el conservadurismo oligárquico era la inmigración de europeos meridionales, como los italianos, gitanos y judíos del este de Europa. Para ejemplificar la personalidad de la Moreira, Tallón dirá:

En las venas le burbujeaba la bravura gitana y, con ser tan femenina en su apariencia, y tan hermosa, en sus tareas sombrías era de mucho “valor” como tiradora de daga, y de ahí su apelativo.

Comúnmente usaba un puñal; pero cuando debía aventurarse sola en las noches de más afuera […] salía con botas de caña alta, que llegaba casi a la rodilla, y en la derecha calzaba la daga o un sable bayoneta.(12)

Estas características de mujer fuerte no eran un caso asilado en la Moreira, ni mucho menos. También, recita el tango “Ciudad de tango” de Ignacio Copani:

Y vos doblando la esquina
sos como esas minas que hacían temblar
a los guapos y a los giles,
y a los adoquines del viejo arrabal.

La Moreira lejos está de jugar un papel pasivo en la historia. Sus características de mujer fálica se extienden en la inversión que ella misma presenta al ser ella además una intermediaria entre el deseo sexual masculino y el deseo económico de las prostitutas. Será, según Tallón, una cafishia, socia de su marido en el reclutamiento de pupilas y, por sobre todo, administradora y proveedora del hogar, característica netamente masculina en la sociedad patriarcal. Esta imagen de mujer independiente en lo económico, propondrá un perfil subversivo y peligroso no sólo para los códigos e ideales del estado patriarcal, sino también para el mundo marginal. La amenaza de independencia de estas mujeres planteaba una quiebra económica y un peligro al sustento diario. No es exagerado el énfasis que se ponía en el provecho económico que estas mujeres ofrecían. Roberto Arlt, en su novela Los siete locos, expone esta idea en una charla entre Erdosain y el Rufián Melancólico de esta manera:

-¿Y usted no las quiere? ¿Ninguna de ellas lo atrae especialmente?

Recién después de lanzada esta pregunta Erdosain comprendió que acababa de decir una tontería. El macro(13) lo miró un segundo, y repuso:

-Escúcheme bien. Si mañana me viniera a ver un medico y me dijera: la Vasca se muere dentro de una semana la saque o no del prostíbulo, yo a la Vasca, que me ha dado treinta mil pesos en cuatro años, la dejo que trabaje los seis días y que reviente el séptimo.(14)

A modo de conclusión

Cuando Pratt enmarca el arquetipo de la Medusa en un contexto cultural nos ofrece una pista importante al trazar una línea analítica que apunta a desarticular un proyecto de objetividad asociada intrínsecamente con un centro masculino, presente en nuestras sociedades desde sus orígenes. La reinterpretación de estos valores, es indudablemente un proyecto subversivo hacia el estado patriarcal tan presente en la construcción de las naciones de fines de siglo XIX. La aberración hacia la mujer independiente, como en el arquetipo de la Medusa, propone un discurso implícitamente masculino y patriarcal, presente en la conciencia colectiva. Y habría que remarcar que no es éste un caso exclusivo de las nuevas naciones latinoamericanas, como el caso de la Argentina. En la literatura europea del siglo XIX encontramos numerosos ejemplos del miedo que planteaba el arquetipo de una imagen de mujer independiente. En algunos casos, este arquetipo se contraponía abierta y explícitamente a la imagen femenina materna y supuestamente saludable que los proyectos higienistas de fines del siglo XIX proponían para la “ciudad-organismo”, usando términos de Salessi. Un ejemplo de esta aberración se ve muy claramente en la novela de Bram Stoker, Dracula, cuando un grupo de hombres protagonistas, dirigidos por el científico-doctor alemán Van Helsing, deciden asegurarse que la un-dead Lucy, no es el supuesto vampiro que aparentemente está robando niños en las noches de Londres. Los hombres esperan a Lucy en la cripta y aterrados la ven entrar con un niño en brazos. Esta imagen maternal es desarticulada cuando la vampira ve a los hombres y sin ningún instinto maternal, arroja al niño al piso.

Oh, God, how it made me shudder to see it! With a careless motion, she flung to the ground, callous as devil, the child that up to now she had clutched strenuously to her breast, growling over it as a dog growls over a bone.(15)

Esta aberración al rechazo de la maternidad por la mujer, es generada indudablemente por la insubordinación a las reglas del estado patriarcal y al papel que este orden le atribuye a la madre.

Volviendo más específicamente al tema del tango, encontramos en concordancia con esta lógica pro-maternidad, que la imagen de la madre es asociada con un espacio de exagerada devoción. Pocos temas son de tanta estima como el tema de “la madre” en el tango. Infinidad de letras de tango atribuyen a la “santa” un espacio opuesto al de la “mina”, dos términos que son, en el lunfardo, irreconciliables. Tal es el grado de devoción hacia la imagen de la madre, que en algunas letras de tango como “Victoria”, de Enrique Santos Discépolo, se celebra que la mujer se haya marchado con otro hombre, ocasionando esta libertad del abandonado, el retorno a la casa materna. La madre es prácticamente de una forma inequívoca una santa que abnegadamente acepta los dolores y las carencias de la vida cotidiana de una forma pasiva. Inclusive en el tango “Margot” (que ya hemos mencionado) se propone de la madre: “y tu vieja, pobre vieja, / lava toda la semana / pa’ poner para la olla / con pobreza franciscana”.

Esto es quizás una prueba de que los roles que se le atribuyen a la mujer en este contexto no son simplemente parte de un proyecto de nación, sino una cantidad de modelos matrices bien arraigados en la conciencia colectiva. La lucha y la resistencia a estos preconceptos de mujer pasiva no se hacen esperar a la hora de releer la historia de la Argentina. Posiblemente los mayores ejemplos de esta resistencia se entrevean no solamente en ejemplos literarios como el de la Moreira, o en figuras históricas como Eva Perón; sino en la vida cotidiana ocupando el espacio externo de la calle y de la protesta atribuido solamente al hombre por la autocracia patriarcal. Quizás el mejor ejemplo sea el caso de Las Madres de Plaza de Mayo, reconciliadoras imágenes de madre activa en contraposición a la dictadura. O como propone Masiello, en “las microprácticas de las mujeres [que] han abierto un espacio para la acción; permiten una teoría del poder de gestión cultural que invita a repensar la formación del Estado.”(16)

 

Bibliografía

Anderson, Benedict. Imagined Communities: Reflection on the origin and spread of nationalism. London: Verso, 1983.

Arlt, Roberto. Obra Completa (Tomo Uno). Buenos Aires: Editorial Planeta, 1991.

Conde, Oscar. Diccionario etimológico del lunfardo. Buenos Aires: Perfil Libros, 1998.

Masiello, Francine. Entre civilización y barbarie, Mujeres, Nación y Cultura literaria en la Argentina moderna. Rosario: Beatriz Viterbo editora, 1997.

Pellarolo, Silvia. Sainete criollo, democracia / representación, el caso de Nemesio Trejo. Buenos Aires: Corregidor, 1997.

– , “De minas y tangos, sainetes y cabaret.” Ollantay VI, 1 (Fall 97a)

Pratt, Annis. Dancing with Goddesses: Archetypes, Poetry, and Empowerment. Bloomington: Indiana University Press, c1994.

De la Púa, Carlos. La Crencha engrasada. Buenos Aires: Corregidor, 1996.

Puccia, Enrique Horacio. Nemesio Trejo pionero del Sainete Criollo. Buenos Aires: Academia Porteña del Lunfardo, 1993.

Salessi, Jorge. Médicos maleantes y maricas. Rosario: Beatriz Viterbo Editora, 1995.

Stoker, Bram. Drácula. New York: Norton & Company, 1997.

Tangueando, Testimonios, cuentos y poemas, Mario José Grabivker, editor. Buenos Aires, Ediciones instituto movilizados de fondos cooperativos, 1992

 

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Notas

(1).- Pratt, p.5

(2).- Salessi, p. 242

(3).- en referencia a este tema de la construcción del imaginario de la nación, ver Benedict Anderson, Imagined Communities: Reflection on the origin and spread of nationalism, London, Verso, 1983

(4).- Para ahondar más en este tema, ver el trabajo de Francine Masiello, Entre civilización y barbarie.

(5).- Las letras de tango y la información sobre sus compositores, fue tomada de la página del server Gardel “Tango Lyrics” http://argentina.informatik.uni-muenchen.de/tango

(6).- de la Púa, p.49

(7).- El término “mina”, que es un lunfardo -argot y jerga de Buenos Aires-, implica esta idea de “mina” como doble sentido de mujer y espacio para ser explotado, aunque su idea segunda se haya perdido con el tiempo. Por otro lado implica una idea sexual implícita, y se relaciona con otros argot como “mineta”: práctica del sexo oral en los genitales femeninos, o “minetero” aficionado a practicar la “mineta”.

(8).- Pellarolo, p. 204

(9).- Se llamaba “musolino” a los barrenderos municipales, que eran en general de origen italiano.

(10).- Pellarolo, p. 204

(11).- Tangueando, p. 31

(12).- Tangueando, p. 33

(13).- Proxeneta

(14).- Arlt, p. 144

(15).- En la edición de Drácula, editada por Nina Auerbach and David J. Skal se agrega a pie de página esta nota:
The vampire Lucy is very much of her decade in this callousness toward children. Lethal anti-mother were a fixture in 1890s literature, specially in works by conservative polemicists who feared feminism as a threat to woman’s maternal missions (Stoker, 188)

(16).- Masiello, p.284

A Christmas Carol de Charles Dickens

por Fabián Banga, Berkeley, CA
(25 de diciembre de 2002)

En la televisión local, se propone nuevamente la fija presentación anual de A Christmas Carol de Charles Dickens, anunciando la llegada de la Navidad. Las posibilidades de ver la obra satisfacen todos los gustos; desde el teatro, pasando por las viejas películas en blanco y negro, hasta el clásico Mister Magoo’s Christmas Carol en dibujos animados. Lo interesante de la obra es que trabaja ciertos puntos exclusivos de la cultura de estas latitudes. Estos puntos a modo de detonante del inconsciente colectivo nórdico vuelven constantemente al tema de la pobreza, y de la acción caritativa. Esta actitud de cambio, en estos lares funciona como intermediaria entre los opuestos de las opulentas riquezas y las carencias nuestras de cada día; una especie de volver a la realidad del frío de la temporada, un mirar hacia afuera y buscar un cambio frente al nuevo año cristiano que se acerca. En la obra de Dickens el mezquino Ebenezer Scrooge recibe la visita de tres diferentes espíritus, los cuales van mostrando al malvado comerciante su pasado y su futuro, buscando un cambio en el presente. Más allá del final azucarado propio de estos tiempos del año, Dickens busca trabajar dos temas que en mi opinión son fundamentales en la obra. Primero, intenta explicar la maldad y la mezquindad de Scrooge, encontrando los orígenes en la infancia de este comerciante quien había sufrido soledad y miserias por el hecho de haber sido huérfano. Segundo, propone Dickens que frente al capitalismo salvaje existe otro capitalismo basado en una confianza en el sistema mercantil, que genera comerciantes decentes que tratan de ver al mercado no sólo como un aglomerado de números y ganancias, sino como un camino a la prosperidad sociocultural local. Estos comerciantes “pro-prosperidad” aparecen en la imagen del generoso Mr. Fezziwig, el primer Jefe de Ebenezer, a quien éste termina superando económicamente pero no moralmente. Dickens apuesta, y quizás de una forma inocente, a la creencia en lo humano, a la confianza en la gente y la comunidad. Busca explicar el envilecimiento de ciertos integrantes de la sociedad por las carencias que estos sufrieron. Propone que el abandonar al individuo es de última un mal negocio; y en contraposición a una teoría Darwiniana de la economía plantea una humanización del mercado. Aunque parezca un tema abstruso, el capitalismo para muchos parte de esta confianza humanizada y de un bien común a priori. De última las ideas de Dickens no estaban tan en las nubes.

Estos elementos presentes en la obra de Dickens, y tan populares en estas culturas anglosajonas, proponen no solamente elementos arquetípicos (en el sentido que usara Jung) propios de una cultura absolutamente foránea para nosotros, sino que plantea una preocupación relacionada directamente con la estructura económico liberal. Plantea primero que un sistema capitalista para que funcione tiene que estar basado en una confianza tribal que se basa en el concepto inmediato de la prosperidad colectiva. No extraña por esto que una sociedad como la norteamericana basada en el principio de la ganancia económica esté al mismo tiempo saturada de conceptos morales religiosos como una forma de compensación frente al desequilibrio. Esto mueve la mirada a que, si bien sociedades como ésta implementan la noción de libre mercado y el dejar al individuo jugar a ganar todo lo que pueda, implementa al mismo tiempo un aparato contenedor de enormes magnitudes que busque salvar a la sociedad de los predecibles desequilibrios que un mercado absolutamente libre generará. Y pese a este aparato moral enorme, igual existen resquebrajamientos de los sistemas que requieren una constante reestructuración de sus principios. Resumiendo la compleja formula social a una minúscula metáfora imprecisa: de querer construir una caldera capitalista que funcione como una locomotora del sistema, habrá que construir contenedores legales que garanticen una justicia dura que ataque problemas morales desde todos los campos posibles. Y a pesar del esfuerzo se asume que de todas formas habrá problemas. Nosotros en nuestras latitudes del sur compramos esta caldera enorme sin el manual preventivo. Este manual preventivo necesitaría años para ser implementado y requeriría una justicia protestantemente dura como la americana que evidentemente nosotros no tenemos y no sé si quisiéramos tener tal cual se aplica en estos lares. Para complicar aún más la cosa, nosotros compramos una caldera que poco tiene que ver con el sistema capitalista que Dickens está proponiendo. Nosotros compramos una caldera atómica neoliberal que chisporroteó a más no poder el territorio mientras sus operarios festejaban los fuegos artificiales con pizza y champán.