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Artículo

Tulio Halperín Donghi

Yo lo conocí a Tulio Halperín Donghi en el año 96 cuando llegué a estudiar a Berkeley. Todo el mundo me hablaba del gran historiador y voy a tener que ser honesto al decir que de él yo sabía muy poco o casi nada. No pasó demasiado tiempo hasta que noté su presencia. Era una persona muy querida y respetada en Berkeley y nosotros que estábamos en el Departamento de Español y Portugués  teníamos la enorme suerte de estar prácticamente contiguos a su oficina en el Departamento de Historia, simplemente separados por unos pisos. Ellos estaban y están en el tercer piso de Dwinelle Hall, nosotros en el quinto. Por su generosidad, profesionalismo y erudición era prácticamente alabado por todo mi departamento. Era una persona muy activa no solamente en el campo académico sino en la vida de la comunidad de UC Berkeley.  Era común escaparse a la hora del almuerzo a escucharlo en charlas o pasar a visitarlo por sus horas de oficina que estaban siempre saturadas de estudiantes. Se tomaba el tiempo de venir a escuchar ponencias e interactuar con la vida activa de la universidad. La lista de estudiantes que le pedían ser lector de tesis doctorales era enorme y él aceptaba en igual medida.

Recuerdo tomar uno de sus seminarios sobre historia latinoamericana y que fue quizás uno de los últimos que dio. Nos reuníamos por la tarde a charlas semanales que duraban 3 horas con un efímero descanso de no más de 15 minutos. Don Tulio hablaba por tres horas sin parar y uno tenía la impresión de no haber estado más de media hora con él. No paraba de hablar ni en el descanso que teníamos y en el que solíamos caminar hasta el Free Speech Movement Café, a no más de 50 metros del edificio donde daba el seminario. Tulio te contaba la historia como un cronista, con una profundidad y una claridad que daba la impresión de que él había estado en el suceso. Hablaba con una firmeza que carecía de compromiso ideológico y que imponía humildad. No decía lo que uno querías escuchar, sino que mostraba, y quizás con una inofensiva cizaña, el lado desmitificador de los hechos para de ahí construir una perspectiva que planteaba una realidad inesperada y hasta liberadora. Los que lo conocen saben que de quererlo escuchar afilado al máximo había que traer el tema del peronismo. Y parecía no molestarle que alguno de los presentes teníamos evidente simpatía por este movimiento. Nombrar a Sarmiento era poner el siglo XIX de cabeza y no había padre de la patria que quedara en pie a la hora de sus charlas panorámicas. Combinaba anécdotas del exilio con el siglo XIX como si fueran parte de un mismo barrio y tiempo. Y siempre las mejores interacciones con él eran en grupos pequeños. Los interlocutores se limitaban prácticamente a producir preguntas, no importaba el nivel académico. Tulio podía hablar de cualquier cosa y con una precisión envidiable, por el tiempo que sea y esté con quien esté. Charlas interminables y valiosísimas que podían ocurrir en lugares inesperados como una ponencia, en su oficina, en un café o en largas caminatas al o desde el YMCA, lugar donde solía encontrarlo nadando.

Tenía una forma de mostrar Latinoamérica que impedía el nacionalismo. Recuerdo una charla en la que hablaba de los orígenes de Santiago, la capital de Chile, y la describía en términos de un enclave indirectamente al servicio de familias terratenientes mendocinas que necesitaban una universidad para sus hijos. Interesantemente él no hablaba de Argentina porque no la consideraba ni siquiera parte de su análisis. Entendía el fenómeno histórico y de alguna forma él y su lógica se volvían parte de esa narración. Y explicaba todo con una naturalidad que parecía carente de esfuerzo. Esto se puede ver en sus libros, muy leíbles, simples pero de una profundidad enorme. Era admirable. Escribía cosas como “Manuel emitía sus opiniones con el aplomo de quien sabe que tiene autoridad para ello” hablando de Belgrano. No dejaba espacio para la duda y hablaba de historia con aire de juerga. Entre estos comentarios, luego, uno llegaba a entender ideas que él había planteado pero que en su momento habían pasado desapercibidas. No se limitaba a temas históricos ya que le interesaba desde la realidad de la universidad hasta en los últimos años temas como la tecnología de la educación; tema que me interesa particularmente. Recuerdo su queja a las nuevas generaciones de académicos que podían llegar a ver como un fracaso terminal el no conseguir una posición permanente de “tenure” en una universidad de investigación y proponía que muchos de los grandes historiadores de su época enseñaban en secundarios. En las charlas Tulio era todoterreno. En una ocasión, luego de una presentación, alguien menciono una idea basada en la construcción de la nación desde la visualización de las burguesías locales. Luego de la charla recuerdo un comentario que me hizo argumentando que no había burguesías en la región de la que esta persona había hecho un comentario, sino un grupo de colonos engreídos que intentaban reproducir modales de una clase social europea a la que ellos no pertenecían.

La última vez que lo vi fue en su casa unos días antes de su último cumpleaños para arreglarle su computadora. Le terminamos comprando una nueva con su esposa Dora porque la computadora era muy vieja. Tenía ahí sus documentos de sus últimos escritos en esa máquina vieja con una precariedad que aterraba. Estaba cansado pero lucido, impecable y formal como siempre con su saquito como cuando iba caminando por el campus con su portafolio de chico de colegio. Se distraía de vez en cuando pero quería hablar de la política y de las universidades argentinas. La computadora le llegó el 17 de octubre y le dio (y nos dio a todos) gracia la coincidencia. Creo nunca llegó a usarla. Me regaló su libro de Belgrano y se olvidó de firmarlo; ni le pedí el autógrafo. Muy generoso hasta en sus últimos momentos. Se lo va a extrañar ya que se nos fue un indispensable.

 

 

El tema la subjetividad

Por Fabián Banga
El problema de cómo encarar el tema la subjetividad, no es nuevo ni para nada resuelto. Subjetividad con su relación permanente con el concepto de individualidad fue intensamente abordado por escritores como Paul Smith en Discerning the Subject (1988) donde plantea que el sujeto podría ser entendido desde la perspectiva del objeto social y la determinación y fuerzas exclusivamente históricas. Lo que uno es (lo que el sistema propone de uno) está profundamente ligado a lo que un contexto histórico/político va a calificar de nuestro lugar sistema social. Para continuar con contribuciones en este campo Kaja Silverman, en su trabajo The subject of semiotics (1983) agregará que esta construcción del individuo, de la persona, está profundamente ligada a una construcción ideológica, una construcción que está atada a diferentes factores y discursos. Estos discursos, que Michel Foucault como buen posestructuralista asocio con la idea del poder, tienen que ser entendidos como algo que trasciende el simple texto o enunciado de una persona. Aquel que gobierna el discurso político, social, histórico, planteará un canon y por consiguiente una censura a todo aquello que no sea incluido en estos parámetros canónicos. Es decir, todo aquello que contradiga esa fuerza en control y el proyecto ideológico reinante inmediatamente será censurado con el titulo de inverosímil o poco creíble. La ecuación no termina ahí, implícitamente toda censura, propone una resistencia. En ingles esa resistencia se la determinara teóricamente como the struggle. La resistencia, por más que sea endemoniada por las fuerzas en poder o en tendencia a este poder, planteara un discurso alternativo que propone el cambio en el eje del poder. Eje que rota según las circunstancias históricas. Este contra discurso y resistencia, tan trabajado por el teorista pos colonialista indio Homi K. Bhabha, pareciera rotar entre tres grandes luchas en el espacio de poder: el del género y el cuestionamiento al discurso masculino heterosexual, el del la raza y el cuestionamiento en su gran mayoría a la imposición de la superioridad euro centralista, y por último a la constante lucha de clases y cuestionamiento a la opresión de las clases oligárquicas.
En estos tiempos profundamente mediáticos, será evidente que los medios de comunicación juegan un papel importantísimo en este forcejeo de poderes y discursos modernos. Platearse la pregunta de qué es ser argentino. ¿Es ser europeo, es ser heterosexual, es ser de clase media? El problema de la discriminación en la Argentina que nunca deja de ser actual y se ha intentado enfrentar desde ciertos mecanismos y proyectos institucionales. Uno podría argumentar que este problema universal no solamente exclusivo de la Argentina, sanamente tendría que ser tenido en cuenta a perpetuidad. Otro tema en relación con el género se está tratando hoy en día en el estado con el debate sobre el matrimonio universal. Se podría debatir ampliamente sobre el tema de la discriminación de la mujer. Pero quizás el más evidente espacio de lucha, y casi un estigma asociado desde hace mucho, es la fatalidad del incuestionable problema del clasismo en la Argentina. Si países como Sudáfrica o los Estados Unidos sufren los desmanes de un racismo histórico, entre otros problemas, la Argentina no tiene nada que envidiarles a estos países si se compara con el anatema del clasismo en nuestro país. Es tema digno de ser agregado en cada clase universitaria a la hora de hablar de la Argentina. La única explicación al ciclópeo fenómeno histórico del Peronismo en la Argentina, es el clasismo.
No requiere mucho análisis que este debate, y esta resistencia, se presente en el espacio virtual y mediático. Muchos medios de comunicación insisten de una forma sutil, y en algunos casos no tanto, en el intento de la caricariturización o esteriotipación de factores que juegan un rol fundamental en el clasismo sistemático en la Argentina. Por una realidad en la que la tecnología personalizada juega un papel evidente hoy en día, la gente en los espacios de comunicación cuestiona este discurso mediático con una militancia intensa. Este fenómeno ya analizado indirectamente en los trabajos sobre networks y fenómenos asociados a las democracias participativas, como el caso de Manuel Castells, se ven en prácticamente todos los rincones del planeta. El debate y esfuerzo que Obama pone en la difusión de discursos alternativos y propios a los mensajes conservadores de sectores de derecha en los Estados Unidos, es un ejemplo de la importancia de este espacio de poder e intento de imposición ideológica. La Argentina, por supuesto que está también inmersa en luchas similares. Un ejemplo muy reciente en el que Facundo Moyano es entrevistado por Eduardo Feinmann ejemplifica esto de una forma admirable. Luego de que el reportaje saliera al aire, miles de mensajes en el internet repudiaban la subjetividad de Feinmann ofreciendo un contra discursó.
La desesperación de Feinmann de controlar el discurso de Moyano, lleva al periodista hasta perder su propio hilo argumentativo y tratar de ideológicamente censurar el decurso del joven. Por ejemplo, acusándolo de ideas que ni siquiera son parte del debate, no preguntando, sino afirmando (“ustedes tiene que ser parte de comercio” cosa que parece ser fácilmente refutable) por ejemplo intentar demonizar al joven sindicalista acusándolo de ser hijo del secretario de la CGT, lo que en cualquier clase de Comunicación 1 en cualquier universidad del planeta le enseñaría que todo debate necesita ciertos parámetros y el salto indiscriminado en diferentes direcciones solamente desmantela su propio poder argumentativo. Pero para enfocarnos e tender a la objetividad nosotros mismos, lo interesante no es en si la eficacia o no del Feinmann o su evidente bagaje ideológico. Lo interesante es que todo su discurso no pasa por el debate, sino por una imposición. Lo fascinante es que el joven le argumenta específicamente eso, su subjetividad y su imposición ideológica. Agregarle a esto, el mensaje implícito de ver a Feinmann en saco y corbata, con lentes estereotípicos simulando un espacio académico tan explotado por figuras como Mariano Grondona, y a Moyano rodeado por trabajadores del sindicato, expande esto no solamente a un lucha mediática, sino al eterno fenómeno argentino, ya mencionado, de la lucha de clases.
La teorista feminista Chris Weedon, en su trabajo Feminist Practice and Post-Structuralist Theory (1987) propondrá en concordancia con teoristas de su época que todo discurso no es estático, y deducimos en este marco que por consiguiente este poder asociado con el discurso tampoco lo es. La lucha discursiva del gobierno, y espacios sindicales contra una media hegemónica y arraigada en la argentina, creo ronda por ahí. No hay nada de nuevo en la lucha de clases en la Argentina, lo significativo es que los espacios oprimidos mediáticamente por años, están encontrando la forma de introducir un mensaje que por mucho tiempo, por las limitaciones tecnológicas de la época, se le fue censurado. El internet y las nuevas generaciones altamente inmersas en nuestras tecnologías actuales parecieran estar desmantelando este statu quo ancestral. Ya la media no cubre la noticia, ella misma llega a ser objeto del ojo mediático. Los que son cuestionados y entrevistados son los mismos medios.

Vampiros, erotismo y la Sociedad Rural

Por Fabián Banga

En el poema “Ite, missa est”, Rubén Darío nos ejemplifica la etapa Romántica latinoamericana con sus ya ampliamente trabajados elementos propios de la cultura Victoriana. Esta cultura, si bien por un lado proponía el lugar de la mujer como exclusiva madre de la raza o de la Nación, por otro lado, fantaseaba en círculos cerrados sobre historias fantásticas que transgredían tales ideales. En este juego se usaba el erotismo como motor no solamente estético sino como juego catártico; dentro del marco contextual de una sociedad que jugaba por un lado a un puritanismo institucional, y por otro a permitir dentro de las esferas burguesas a fantasear sobre lo tan rechazado y al mismo tiempo deseado.

Para entender la imagen de esta mujer retratada por Darío, hay que ir a la novela gótica inglesa y francesa del siglo XIX. Estos trabajos literarios, que florecían en medio de una sub sociedad ilustrada aliada a un estado conservador, en donde la ciencia y la tecnología pasaban a dominar todos los aspectos económicos e intelectuales de la nueva nación. Claro que habría que aclarar que este dominio se protagonizaba en las esferas altas del estrato social mientras que las masas, ausentes a este fenómeno histórico vivían una realidad muy distinta. En estos tiempos de cambio estas esferas burguesas y de la petit-bourgeois las historias fantásticas pasaron a producirse en el refugio nostálgico de escape de esta sociedad. Dentro de estos espacios literarios, la imagen de la muerte, la sexualidad y la mujer pasaron a tener un papel protagónico.

Se deleitaban no solamente en el intento de control de la imagen de la muerte y de la mujer sino en el placer que les daba la amenaza de estar cerca de semejante fuerza. Por ejemplo, en estos tiempos victorianos, la imagen de una mujer fuerte, una imagen feminista, era vista como una amenaza a la misión maternal de la mujer. En términos literarios esto lo podemos ver en la imagen de la “femme fatale”, que en muchos casos era una vampira que llegaba desde la tumba con una mezcla de peligro y erotismo a transgredir el dominio patriarcal y eclesiástico de la época. La cercanía que ha tenido el vampirismo con el tema de la mujer no es nueva. Por ejemplo la novela antecesora de Drácula (1897) de Bram Stoker, es Carmilla (1872) de Joseph Sherdan Le Fanu, en la que la protagonista es una vampira que en este caso tiene preferencia por chupar la sangre a personas de su mismo sexo.

Pero si vamos a aun antes de estos momentos en los que el vampirismo aparece en la novela, notamos que antes, aparece esta imagen en la poesía. En el siglo XVII hay ejemplos como en “Lenore” de Gottfried August Burger (1773) y “The Bride of Corinth” de Johann von Goethe (1797) en donde una joven muchacha o muchacho llegan desde la tumba para intercambiar placer sexual por un final fatal. Estas ideas terminarán luego en la prosa en historias como “La morte amoureuse” (1857) del francés Theophile Gautier’s que es la historia del amor prohibido entre un cura y una vampira. Si vemos la tapa y los dibujos representativos de la época que hablan del libro, vemos espacios cargados de cementerios y muerte, y la mujer, semidesnuda y profundamente blanca, como constante seductora del cura quien por sus deseos incontenibles, se condena eternamente. Esto se combina con otras imágenes clásicas como podrían ser la imagen sheskperiana de Ophelia, quien es sepultada virgen, creando toda una imagen necro-erótica tan presente en las lecturas victorianas inglesas. Es decir que estos elementos eróticos, se construyen en espacios de tensión entre la religión y el sacrilegio, la imagen de la madre patriótica y la mujer erotizada.

Es, en resumen, muerte, fin, pulsión de muerte como espacio catártico y de alivio en torno a una nostalgia hacia el dolor, de alguna forma, y teniendo al poder femenino dominando y al mismo tiempo erotizando. Algo que, sin lugar a dudas, podemos encontrar aun hoy en nuestra sociedad. Yo lo vi muy claramente no hace mucho en el jueguito televisivo de los petit-machos de los que tenemos todavía resabios en nuestra sociedad moderna. Pensaba que las verborragias de tipos como Grondona, Biolcatti, la sociedad rural, relamiéndose en el juego de una imposible vuelta dictatorial a la Argentina frente a una mujer, que te guste o no, está en un espacio de claro poder, y lista para el spanking. Imagino que hay un goce de parte de ellos en este intento de dominio de la presidenta. Camisas abiertas con pelo en pecho, Rolex de medio kilo y aurea de ganado remarcan por detrás una necesidad de sobre masculinización que inclusive ya fue recontra laburada por el movimiento gay norteamericano. Es decir, el aire de cancherito “vos crees?” del breve lecture de Harvard reflota un deseo y atracción excesiva por el peronismo. Tienen que coquetear con el toro porque de última su cercanía con semejante poder (citando a Gieco) les hace sentir quizás un poco más vivos. Pero bueno, paro acá porque sino…

Las nuevas tecnologías y el papel del estado

Es evidente que las distintas ideologías del siglo XX diseñaron el mundo que hoy tenemos. La ideología fue un factor elemental en la primera guerra mundial, como así también en la segunda. La ideología fue un punto esencial en los avatares de la guerra fría. Hasta uno llegaría a pensar que las características que desencadenaron esta cruzada norteamericana en oriente tiene a la ideología como factor fundamental. Este choque de culturas, poco tiene que envidiarle a la colisión entre Europa y el mundo Árabe en el año 711 en tierras de España. Pero si uno enfoca detalladamente las transformaciones del mundo presente en los albores del siglo XXI, otro factor trascendental comienza a tener una relevancia sin precedentes por la magnitud, las implicancias y el dominio que éste propone: el tema de las nuevas tecnologías.
Estas nuevas tecnologías no se limitan al espacio del internet, que aún está en camino de ser desarrollada plenamente en países como el nuestro. Me refiero a tecnologías de vanguardia que en muchos lugares del mundo aún ni se ha comenzado a enseñar o investigar en las universidades. Dentro de ese campo de estudio en pleno auge se encuentra la nanotecnología. En una simple y apresurada definición, se podría decir que la nanotecnología está relacionada con la habilidad de manipular átomos y moléculas para la construcción de materiales o máquinas. Lo interesante y singular de esta área de la ciencia es que se mueve en mesuras minúsculas, la medida es el nanómetro. En un metro entran mil millones de manómetros; es decir, una milésima parte del grosor de un pelo humano. Las posibilidades que presenta esta nueva tecnología son inimaginables. Desde la construcción de supercomputadoras del tamaño de un anillo, hasta nuevos materiales, autos inteligentes, medicinas que reconstruyen tejidos, y la posibilidad de construir alimentos en aparatos que hoy solamente se ven en películas de ciencia-ficción. Pero los resultados no se verán inmediatamente. Los expertos en estos temas proponen que quizá los resultados significativos comenzarán visualizarse a fines de siglo.
Pero ya muchos países comenzaron a ver las posibilidades, y sobre todo la rentabilidad de semejante tecnología, y comenzaron con iniciativas gubernamentales que promocionan y motivan este tipo de investigación. Así como el Reino Unido, Estados Unidos está tomando la delantera. Más aún, regiones como California han tomado un empuje y liderazgo tan claro que se han formado espacios como el North California Nanotechnology Initiative; sin quitar que también exista un National Nanotechnology Initiative en los Estados Unidos en el ámbito nacional. The Small Times, website de noticias sobre tecnología, en un artículo de Ann Arbor el 12 de marzo del 2003, formula que es tan significativa la aparición de esta tecnología que la National Science Foundation proyecta que habrá un mercado de $1 billón de dólares anuales solamente en nanotecnología para el 2005.
En este contexto, más allá de cualquier realidad política o partidista, la iniciativa de la administración del presidente Kirchner de invertir más en las ciencias y las universidades, es alentadora. Porque la universidad tiene que contar con una fuerte subvención y apoyo del estado no sólo para la prosperidad de la institución sino también para el progreso conjunto de la sociedad. El mercado local tiene que entender esto también y sincronizarse con esta realidad. En este entorno se podrá visualizar claramente por un lado aquellas fuerzas del mercado que buscan un proyecto fértil a largo plazo y que cuente con un horizonte de bienestar nacional, y por otro aquellos capitales golondrina que infectaron la Argentina de los 90s buscando ganancias rápidas y poco sustentables. Estos nuevos horizontes moverán a la Argentina a su camino tradicional de fuertes instituciones de estudios e investigación que la caracterizaron tan claramente a mediados de siglo. Pero dentro del marco de una universidad libre y no comprometida con el mercado; sí interrelacionada con el mercado con una perspectiva sustentable y con el bien común como meta.
¿Pero hay planes y proyectos concretos que pueden funcionar como guías? En relación a este tópico de la ciencia, las universidades y la política, hace ya algunos años, salió un artículo de opinión en Página 12 titulado “La ciencia ausente” por R. Fernández Prini, Noé Jitrik y Otilia Vainstok (2). En este artículo se discutía la importancia de la ciencia y las investigaciones en nuestro país. En un momento en el artículo se propone lo siguiente: “Si bien continúa siendo cierto que ‘sin industria no hay nación’, actualmente, también es cierto que sin ciencia no hay nuevas tecnologías y no hay industria con ventajas competitivas dinámicas y tampoco hay nación.”
Si bien el artículo tiene una vigencia importante para el momento que vive nuestro país, es interesante notar que similares preocupaciones y similares propuestas se están generando en diferentes latitudes del mundo. La tecnología y las investigaciones tienen que cumplir un papel importante en la búsqueda de soluciones a las duras realidades económicas que están sufriendo distintas regiones del planeta. Una de estas adversas realidades, es la que está sufriendo California en el campo de la investigación y enseñanza universitaria. Hace ya algún tiempo me tocó asistir a un congreso en San Diego organizado por el California Virtual Campus (www.cvc4.org) en el que se ofreció un gran numero de conferencias relacionadas al uso de distintas tecnologías en el campo de la educación universitaria, lo que en ingles se conoce como instructional technology. Un tema rondó charla tras charla, discusión tras discusión: “¿cómo las nuevas tecnologías pueden abaratar costos y mejorar el proyecto educativo? California confronta uno de los cortes en el presupuesto para el campo educativo mayor de su historia. La investigación académica enfrenta realidades similares. Para muchos, la tecnología puede llegar a ayudar a abaratar gastos si se plantea un proyecto coherente que busque alianzas y desburocratice el control de las tecnologías. Estos objetivos se concretarían agilizando la construcción de consorcios integrados por múltiples universidades que compartan sus recursos tecnológicos y que se enfoquen en los objetivos que se quieren lograr, en lugar de invertir capital en una forma anárquica e ineficiente. Sobre este problema se puede hablar desde la experiencia de los 90’s, cuando California comenzó a desarrollar espacios de investigación extremadamente costosos que produjeron resultados adversos. Un ejemplo de esto fue la creación de centros de investigación sobre instructional technology que producían herramientas de trabajo que daban la impresión de ser extremadamente versátiles y efectivas pero que en realidad eran utilizadas solamente por un pequeño grupo de la población universitaria. Esta desconexión entre progreso tecnológico y uso concreto en el campo educativo se generó por la disociación que había entre los que producían y manipulaban estas tecnologías, y los que finalmente la implementaban.
De esta experiencia muchos proponemos volver a poner la tecnología en manos de los que la usan cotidianamente y no bajo la tutela de aparatos burocráticos que no entienden mucho de éstas y basan sus decisiones sobre proyectos desconectados de la realidad de las áreas que ellos mismos parecieran estar coordinando y asistiendo. Esta idea vuelve al artículo de Prini, Jitrik y Vainstok, en donde se propone que “En estas circunstancias es especialmente importante que quien sea llamado a dirigir el sector sea elegido en virtud de sus méritos intelectuales y de la claridad ética de su trayectoria personal”. Esta afirmación no solamente es acertada desde un punto de vista moral, sino también desde un punto de vista práctico. Que los burócratas busquen perpetuar su afianzamiento en el poder, es tema que no tendría que sorprendernos ya que es una realidad que se presenta a lo largo de la historia en prácticamente todas las culturas. El mismo imperio en estos momentos no es una excepción. Lo que habría que entender, y sobre todo tendrían que entender los espacios de poder, es que si no se proyecta un objetivo concreto que proporcione resultados, no habrá tecnología alguna para burocratizar. Tecnologías (como el Internet que conocemos hoy en día) se generaron de una forma inadvertida en espacios independientes, dirigidos por gente que era sobresaliente en su campo. Se tomó algo que estaba quedando obsoleto en tiempos post-guerra fría y se comenzó a adaptárselo a las necesidades de investigadores que trabajaban en sótanos de universidades y en garajes de suburbios de California. El papeleo y los políticos llegaron después.

La globalización según John Kay

por Fabián Banga

La globalización está aquí para quedarse. Quizás sería mejor re-formular: la globalización ya estaba aquí y se continua quedando. Globalización no implica neoliberalismo o proyectos que amenazan el medio ambiente. Pero sí, la globalización sin entes reguladores genera espacios catastróficos. Si bien el intercambio de bienes entre regiones se ha acelerado hoy en día gracias la presencia de un network económico, político y tecnológico, los problemas y beneficios que trae la globalización están presentes en nuestras regiones desde tiempos de la conquista. Es por eso que es válido recurrir a precedentes históricos para poder interpretar la crisis contemporánea.

La Argentina de los años 90’s no participó de ninguna globalización ni se entregó a una libertada de mercado productiva y disciplinada. Es más, muy poco hemos experimentado los argentinos la libertad de mercado. A lo largo de la historia, en nuestro mercado criollo, nos hemos movido entre situaciones de evidente competencia desleal y monopolios agobiantes. Por ejemplo, un concepto poco entendido en nuestras latitudes es que la libertad de mercado no puede funcionar sin ciertos parámetros o leyes impuestas por entes reguladores. Un economista que entiende esta idea perfectamente es John Kay(*). Él trabaja estos conceptos en su libro Culture and Prosperity: The Truth About Markets – Why Some Nations Are Rich but Most Remain Poor (Cultura y prosperidad: la verdad de los mercados – porque algunas naciones son ricas pero la mayoría son pobres) Kay en este libro propondrá que los mercados regionales son exitosos cuando son apoyados por instituciones que fomentan un pluralismo disciplinado. Este pluralismo solamente puede estar presente cuando existen en el mercado compañías que trabajan juntas en pro de un bien común. Sus ideas se basan en teorías como los de Adam Smith y los procesos de especialización a través de la división del trabajo. Smith propondrá que para construir una casa se necesitan varios individuos que gracias a sus particulares especializaciones podrán construir distintas partes de ésta; de tal forma terminarán todos no sólo con un bien, la casa, sino también con una parte equitativa en directa relación con su producción.

La Argentina de hoy en día se encuentra, fruto de la fiebre neoliberal de los 90, carente de mucha de estas fuerzas especializadas; y por lo que vemos, no cuenta con los mecanismos como para producirlas a corto tiempo. Más aún, el deterioro económico y educativo agrava más el horizonte. Brasil y otros países de la región sufren problemas similares. Aquí los analistas ya no hablan de países, sino del problema sudamericano. Porque el precedente de los 90 creó un mercado salvaje y desorganizado, sin instituciones que fomenten el pluralismo y la sustentabilidad de la que habla Kay. El mercado de los 90, seamos honestos, en Argentina era puro monopolio. Las compañías de telecomunicaciones tenían dividido al país en regiones en las cuales la competencia era inexistente. Un argentino pagaba más de teléfono (en dólares) que un Californiano, una realidad absurda que requería de únicamente tiempo para llegar a donde llego. Pero el mayor problema que sufrimos, y posiblemente recién ahora se está llegando a comprender, es que intentamos aplicar un programa económico que era absolutamente foráneo para nuestra realidad e idiosincrasia cultural. Kay propondrá que cada región tiene que crear un programa económico sustentable que sea coherente a su realidad cultural. Es decir, el énfasis está en la cultura y la naturaleza de un país, y no las formulas económicas. Un ejemplo de estas adaptaciones de los mercados locales es China. Por esto la Argentina tiene que tomar decisiones originalmente propias, sin miedo y con convicción, y no intentar adaptar imaginarios que poco le sirven por sus características particulares.

Volviendo al tema de las fuerzas especializada, en una sociedad contemporánea, estas fuerzas son generadas en parte desde espacios como las universidades. Esta institución tiene que estar directamente conectadas no solamente con entes gubernamentales que la sustentan, sino con entes privados y filantrópicos que están interesados en estos generadores de especialización. Kay en su trabajo, ha llegado a comprobar como gran parte de los inventos en países como los Estados Unidos, no son patrocinados por el estado, sino por filántropos que deciden donar su dinero en pro de un específico proyecto. Ejemplos similares, presentes en el campo de los servicios, se pueden ver en cadenas de televisión como PBS (Public Broadcasting Service), que son enteramente públicas y reciben gran parte de su sustento económico gracias a donaciones mínimas que miles y miles de televidentes ofrecen anualmente. Es decir, la gente envía dinero a un canal de televisión que puede ver de todas formas gratuitamente. Estos espacios culturales reciben un fuerte apoyo del estado, que descuenta impuestos a todos aquellos que donen dinero a compañías como PBS.

En tal caso, se comprueba que en un mercado libre el estado tiene que actuar como garante de la ley y el bienestar de los integrantes de la sociedad donde este mercado actuá. Lamentablemente en los 90s lo que se hizo fue supeditar los intereses del mercado por sobre el bienestar social. En una sociedad ideal, los intereses de la población se anteponen a cualquier teoría o formula económica. Pero tal contexto requiere un estado flexible y altamente informado, dinámico y dispuesto a flexibilizarse cuando sea necesario. Se necesita un estado limpio de corruptelas personales, un estado depurado y con la capacidad de auto depurarse constantemente. Un estado que combata el monopolio por ejemplo, no, como en la Argentina, que lo fomente.

(*)http://www.johnkay.com

“El infierno son los otros”

Por Fabián Banga

El infierno son los otros, decía Sartre. Infierno de miedo primario pero sobre todo, miedo a lo que no se entiende. Hay otros tipos de miedos y dolores: como la muerte de inocentes, la desolación, el terrorismo de estado, la guerra fratricida. Pero el infierno de Sartre es otro tipo de miedo.

Éste, nos animaremos a afirmar, existe en un borde entre espacios irreconciliables; no por la propia naturaleza de las partes, sino por la contextualización del otro dentro del espacio de lo no-nuestro. Este miedo primario a la otredad, implica desde un primer momento un desconocimiento por las partes. Hay que recordar que desconocimiento y miedo son elementos que viajan juntos.

El desconocer no significa no tener información sobre el otro, sino no poder agruparlo o clasificarlo dentro de nuestro propio discurso o universo lingüístico. España, hoy tan tristemente golpeada por la mano de la crueldad, sabe de estos temas mucho, por su historia, por su unidad pluralizada y por haber sido espacio de constante cambio e invasiones de “otros” a través de los siglos.

Ya que la España moderna, la de los negocios multinacionales y protagonismo cosmopolita, no niega que sea también territorio milenario de culturas, creencias y guerras antiguas que están mucho más vivías en la comunidad mundial, de lo que más de un dirigente remotamente entiende. La guerra de religiones, que quizás es la aberración más triste que el género humano ha inventado, tiene a España como protagonista desde mucho antes que Texas o Nueva York fueran ni siquiera proyectos.

España es tierra de conquistas y reconquistas. Es tierra de bordes. Esto se ejemplifica con la llegada de los visigodos a España en el año 415, la entrada de los musulmanes en la península en el 711 y el final de la reconquista cristiana con la toma de Granada por los reyes católicos Isabel y Fernando el 2 de enero de 1492. Sobre todo esta última fecha es significativa puesto que dialoga con los acontecimientos bélicos y terroristas que estamos viviendo hoy en día en muchas partes del mundo.

Las pérdidas de Granada y Córdoba tienen que haber generado un profundo dolor y humillación para el pueblo musulmán porque es bien sabido y explicados por los expertos en el tema que estas ciudades eran en su momento, sin lugar a duda, uno de los espacios urbanos más importantes de todo el imperio musulmán y Europa.

Lo que tampoco queda duda es que esta lucha y humillación mutua continúa en el presente, por lo menos, en la conciencia del mundo musulmán. Frases que se encuentran en comunicados terroristas en las que se hace referencia a Córdoba o “Esto es una manera de ajustar viejas cuentas con España, cruzado y aliado de América en su guerra con el Islam” (Extracto de la Carta supuestamente enviada por Al Queda, El País, 11-03-04) recuerdan viejas heridas que lamentablemente no han curado.

La lucha entre musulmanes y cristianos tiene un pasado de horrendas pérdidas y deshumanizaciones sufridas por las dos partes. Hoy en día en que la tecnología continuamente en estado de ferviente progreso preside nuestra forma de vida de una forma sorprendente, luchas milenarias entre credos y dioses están tan presentes como en plena época medieval.

El grito de “¡Por Mahoma!” o “¡por Santiago” no se ha cesado ni da la impresión de silenciarse en un futuro cercano. En relación con este dilema hay dos posibilidades y las dos son igualmente alarmantes: que los gobernantes no entiendan este tipo de problema o que lo entiendan perfectamente bien.

La lucha y tensión que vemos hoy en día en todo el mundo a manos del terrorismo internacional, es una lucha mucho más antigua de la que imaginamos y tiene sus orígenes en momentos históricos como la entrada de los musulmanes a España, las cruzadas y la caída de Constantinopla.

El desmantelamiento de estos arquetipos e imaginarios de la figura del otro, requerirá paciencia, años y años de recursos y liderazgo político mediador. Pero con la permanencia de las políticas nacionalistas de derecha en la mayoría de las grandes potencias el horizonte se presenta oscuro. Mientras tanto, hoy España llora a sus muertos como lo ha hecho tantas y penosas veces. Y nosotros lloramos con ella.

Desde Marte a la España medieval

Por Fabián Banga

Los primeros días de este año nos recibieron con imágenes en vivo y en directo de lejanas latitudes; Martes, planeta rojo que resultó ser no tan rojo. Más bien amarillento, pardo y cargado de piedras. Uno podría decir que las fotos producen una mezcla de curiosidad y desilusión. ¿Desde tan lejos llegaban esas fotos? Increíble. Era como estar ahí casi tocando ese mundo desconocido y nuevo que resultó ser no tan distinto. Hasta la sonda espacial enviada por los europeos reconoció regiones en los polos que tienen hielo. Hielo. Como el de la heladera que está aquí tan cerca, tan comúnmente accesible. Hielo y por lo tanto agua, elemento que plantea la posibilidad de vida en la vecina esfera. Pero de todas formas, material conocido, predecible. Nada nuevo. ¿No había lugareños recibiendo la cámara, curiosos y desconfiados frente a la súbita presencia? No, eso era en Irak el año pasado, que para ser honestos, para muchos aquí es región tan desconocida como Marte. Vida en Marte. Vida y quizás esa vida es microbio. Un microbio extraterreno, de otra parte, foráneo. No como el elemento inteligente y peligroso que encuentran los personajes de la película “Especies II”. Un simple microbio. No por esto menos fascinante. El descubrimiento de un elemento tan limitado como nosotros, puede llegar a ser tan deprimente como imaginar que estamos solos en semejante universo.

Me intuye que el 2004 es el comienzo de un siglo cargado de búsquedas, de descubrimientos que terminarán de cambiar la realidad que nos rodea de una forma inimaginable. Hace tan solo unos años nadie se acordaba ni de la Luna. De repente no sólo hacemos pie virtual en Marte, sino que Saturno llega en un futuro cercano. Y después quién sabe. Pero muchas otras cosas están pasando que lamentablemente, por las enormes necesidades primarias de miles y miles de habitante en este mundo, están pasando desapercibidas. Por ejemplo, la nueva traducción completa al ingles por Daniel Matt del Zohar. El libro de la Cabala, o más precisamente, “El Libro del Resplandor”. El Zohar es una obra enorme escrita en arameo en la medieval España. Se cree que la escribió Rabbi Moses de León en el siglo XIII. No se sabe bien si él escribió todo el trabajo, parte del trabajo o lo copió de un antiguo manuscritos. Lo que sí no queda duda es que representa uno de los tesoros más importantes de la espiritualidad occidental. Sólo se han traducido pequeñas partes de este antiguo texto. Pero ahora, el profesor Matt con la ayuda de muchos colaboradores de todo el mundo se ha embarcado en una empresa de 10 años para traducir los antiguos manuscritos completos y producir una obra que tenga no solamente la traducción sino una gran cantidad de notas a pie de página que ayudan al lector a entender tan complejo libro. Ya de todo el trabajo hay disponibles dos tomos de 500 páginas cada uno. Faltan por lo menos 8 más. Con diferentes características, el proyecto es similar a viajar al espacio para buscar conocimientos nuevos, nuevos horizontes que nos ayuden a entender quiénes somos y de dónde venimos. El viaje no es en el espacio, sino en el tiempo, hacia el pasado. Pero entre los dos proyectos hay una interesante diferencia en la dinámica de trabajo. En el caso del trabajo de Matt hay traductores y estudiosos de todo el mundo trabajando juntos. En el proyecto Marte, hay dos grupos bien diferenciados que a modo de tiempos de la guerra fría, trabajan por separado. A Marte lo están visitando dos proyectos distintos: el Marts Express, y el Spirit; el primero europeo, el segundo norteamericano.

Pero hay un triste, conocido y viejo dilema que continúa presente en estos tiempos de descubrimientos y nuevos horizontes: ¿quiénes cuentan con los recursos o el conocimiento para acceder a éstos capitales? Sin entrar en complejos detalles, la nueva traducción del Zohar de Matt, editada por Stanford, cuesta 35 dólares por tomo y está escrita en ingles. ¿Cuántos de nuestros académicos en la Argentina cuentan con primero la posibilidad de leer, conseguir o enterarse de la existencia de estos libros y luego pagar entre 30 y 100 dólares por semana, en la adquisición de estos materiales, para estar al tanto de los últimos adelantos en su campo? ¿Cómo un biólogo, un astrónomo argentino va a competir con infraestructuras como la americana que invierte miles de millones de dólares en proyectos científicos como el Spirit, (investigación pagada por el estado) sabiendo que un profesor en la UBA escasamente llega a ganar 800 pesos? Un profesor titular en las Estados Unidos gana entre 50 y 90 mil dólares al año y tiene a su alcance tecnología e información, que en la mayoría de los casos es imposible de encontrar en nuestras casas de estudios en la Argentina. Los norteamericanos como los europeos han llegado a entender que una sociedad tiene que invertir agresivamente en la investigación y en la educación. Esta inversión llega activamente desde el espacio privado y el espacio gubernamental. Y da sus frutos. El internet, una de las tecnologías más poderosas y rentables de estos tiempos, fue desarrollada (entre otras partes) en universidades públicas como la Universidad de California. Estos son los ejemplos que nuestros gobernantes tendrían que copiar. De lo contrario estamos condenados como región a ser eternos espectadores y productores de profesionales emigrantes.

Más allá del espacio y la historia

Michael Hardt y Antonio Negri, en su tan popular libro Empire, introducen una idea importante a la hora de entender la nueva realidad mundial. “Ni los Estados Unidos, ni ninguna nación-estado hoy en día, puede constituirse como centro de un proyecto imperial”(*) (traducción personal)

Por Fabián Banga

Para Hardt y Negri, el uso de la palabra “imperio”, en su libro, no puede ni siquiera ser utilizada como una metáfora, ya que extraviadamente nos conduciría a ser utilizada en comparación con imperios como el español, inglés o portugués. Para estos dos escritores, la palabra imperio, en el contexto que es usada en su libro, funciona como concepto y no como referencia. Por ejemplo, para ellos la hegemonía del nuevo concepto de imperio no tiene límites. Éste es visualizado como una totalidad, no puede ser encasillado en límites territoriales y temporales. Es decir, suspende las barreras temporales de la historia y se plasma en un horizonte eterno. Tal concepto no puede ser encasillado en una nación solamente. Sí puede poner a ciertas naciones o regiones en estado de privilegio; pero el concepto del siglo XIX que proponía al imperio inglés como la totalización de una cultura y una nación por sobre otras, no puede ser aplicado a este nuevo fenómeno mundial.

Es importante prestar atención a estas nuevas ideas que conjeturan el nuevo orden mundial porque nos ayudan a entender las falencias y peligros de proyectos hegemónicos actuales. Por ejemplo, esto nos lleva a entender el evidente desastre que está sufriendo la administración de Bush al querer imponerse militarmente sobre el territorio Iraquí. Bush está aplicando una doctrina imperial del siglo XIX a un espacio moderno que no reconoce de tales reglas. Las imposiciones militares no tienen resultados hoy en día por muchas razones. Cuando en el siglo XIX una nación imperial decidía invadir un territorio, contaba por un lado con el aislamiento de tecnología y recursos propios del desconectado siglo XIX. Por otro lado, hoy en día si bien uno puede encontrar ciertas comodidades y recursos tecnológicos evidentes en algunas regiones del planeta, estas regiones no tienen una exclusividad que relacione esta región con una nación en particular. En otras palabras, uno puede encontrar focos de pobreza, desempleo, marginación cultural, falta de esperanza en Tucumán, como así también en regiones como Oklahoma en Estados Unidos o Sao Pablo en Brasil. Por otro lado, los centros privilegiados que tienen acceso a los beneficios de la nueva globalización y esplendor tecnológico, pueden estar tanto en regiones pudientes de Sao Pablo, Oklahoma City o Tucumán. Un teléfono o disco satelital funciona tan bien hoy en San Francisco como en Calcuta. Y con esa conexión al network mundial, se genera la unión al centro de poder. Desde estas perspectivas hay que analizar el problema mundial moderno, y no desde ideologías que fueron muy útiles en un momento, y no tanto hoy en día.

El problema que existe actualmente en la Argentina es que estos mecanismos de poder, en mi opinión, funcionan actualizados al minuto. Pero no queda tan claro si es que los mecanismos de resistencia están a la misma altura de las circunstancias. Luego del colapso de la economía nacional, muchos pensaron que desde tal circunstancia se podría genera algo nuevo, una nueva forma de resistencia, y una nueva forma de organización. No queda aún muy claro si tal realidad es posible. La administración de Kirchner produce en algunos aspectos muchas esperanzas. Pero la contrariedad es que estas soluciones, son soluciones a problemas de una época anterior; tal es el ejemplo de la corrupción. Más aún, la solución está generada desde un espacio institucional, y no desde una democracia inmediata. El monopolio del poder desde el gobierno, es decir la acumulación de poder político, puede llegar a ser muy productivo si la gente coordina con los objetivos del gobierno, pero no es una solución a largo plazo. Este es el verdadero riesgo que corre el país. Más aún no se están generando las posibilidades para que esto cambie. Si bien existen algunos escasos espacios independientes en el ámbito nacional, las provincias aún cuentan con cacicazgos partidistas típicos del siglo XIX, que controlan grandes aspectos de la sociedad y cultura local. Muchos diarios locales no dudan en prescindir artículos u opiniones que contradigan los ideales de los directores de tales espacios.

La acumulación de poder no solamente desde la política sino desde los medios de comunicación, es algo que no es exclusivo de la Argentina. Por ejemplo en Estados Unidos, la cadena Fox es evidente que responde a fuerzas conservadoras. De ahí que corriera el rumor que el ex-candidato Al Gore estaba intentando comprar un canal de cable para contrarrestar este tipo de fuerza republicana, que para muchos, le costó las elecciones.

Estas nuevas reglas y dinámicas ya no son temas nacionales, sino realidades que se globalizan inevitablemente gracias a las características de este mundo interconectado. La efectividad del control de la imagen y opinión en los medios de comunicación, tiene una repercusión en el escenario político moderno al que no se le está prestando la debida atención. Dentro de este marco, existen fenómenos alentadores y desesperantes. Algunos de ellos, incluyen los dos atributos en el mismo fenómeno. Un ejemplo de esto es el panorama político en California. La última elección que consagró al “terminator” como gobernador tiene sus aspectos nefastos y también alentadores. Por un lado, muestra lo desesperante de elegir a una persona incapaz de dirigir a la quinta economía del mundo, sustentando a la elección el poderío y control de los medios de comunicación a los cuales Schwarzenegger tuvo holgado accesos. Por otro lado, muestra que la gente no puede ser gobernada por los partidos políticos. Esta última realidad aún hoy en día pareciera que en la Argentina es una materia pendiente.

(*) Hardt, Michael y Antonio Negri, Empire, Cambridge, Massachusetts, Harvard University Press, 2001, p. xiii-xiv

Los Reyes Magos

Por Fabián Banga

Para muchos será novedoso el dato que en muchos lugares del mundo cristiano la costumbre de celebrar la Fiesta de Reyes es inexistente. De esta tradición tan antigua como el cristianismo, en el norte de América y en la muchos países de Europa, ni sutil rastro queda. También es importante remarcar que popularmente muy poco se sabe de quiénes eran estos reyes y de dónde procedían. La historia es contada en el evangelio de Mateo 2. 1-12, pero el texto bíblico no indica cuántos eran los reyes ni de dónde exactamente procedían. Que eran tres y que representaban distintas razas es una idea que llegó mucho después y se incorporó en la tradición como un símbolo de los reyes del mundo llegando a adorar al Hijo de Dios. Esto motivó, a muchos investigadores en el pasado, a tratar de develar la incógnita de los misteriosos reyes. Hay historias que cuentan que Marco Polo, cuando llegó a la región mesopotámica, encontró tres enormes arcos que los lugareños describieron como tumbas levantadas en honor a los tres Reyes Magos. Inclusive en Milán y Colonia se cree están los restos de estos tres magos, que según se profesa, fueron traídos a Constantinopla por Santa Elena, madre de Constantino.

Los únicos datos que tenemos, según los textos bíblicos, es que venían de oriente. Pero de ¿dónde exactamente procedían? No había grandes ciudades en el cercano oeste de Jerusalén que pudieran tener a señores tan bien vestidos y con tanto acceso a riquezas. Damasco estaba al norte, Meca y Medina estaban al sur. Quizás la hipótesis más acertada y aceptada hoy en día es que vinieron de la región mesopotámica que hoy es Irán e Irak. Hay muchas razones que justifican esta teoría. La primera es que evidentemente esta región está al este de Jerusalén. Las caravanas que llegaban desde el oriente, utilizaban una ruta antigua que unía la región de Persia con lo que hoy es Israel y Palestina. Esta ruta inclusive hoy en día se continúa usando. Otro factor que sustenta la idea de que los Reyes Magos llegaron de aquellos lugares, es que en pinturas encontradas en las catacumbas cristianas hay imágenes de los reyes, vestidos con ropas que pertenecían a la aristocracia persa. Se conjetura que estos “reyes” no eran efectivamente monarcas, sino que eran vistos como tales por los habitantes de la humilde Palestina de aquellos tiempos.

La pista más significativa, que sustenta la hipótesis de los señores persas, nos llega del nombre “magos”. La palabra “magos” en español viene del griego “magoi” y del latín “magi”, que significaban “sabios” y que están indudablemente relacionadas con la palabra persa “magu”. Magu era el nombre que tenían los poderosos e influyentes sacerdotes persas de la religión del profeta Zaratustra, también llamado Zoroastro o Zerduscht. El zoroastrismo es una religión que explica, entre otras cosas, la realidad cósmica como una lucha entre la dualidad del bien y del mal. El bien personificado en la idea de Ahura-Mazda o Ormuz (El Verbo Solar) y el mal en Arimán o Adar-Assur (Lucifer). Es significativo que para el zoroastrismo los sueños tenían una gran importancia y representaban una conexión con el mundo espiritual. El profeta Zaratustra recibió los ataques de Arimán y sus huestes en sueños; tiempos estos de tentación, anteriores al día en que recibió las enseñanzas directamente de Ormuz. En la historia de los Reyes Magos, contada en el Nuevo Testamento, los sueños también cumplen un papel importante: “Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.” (Mateo 2. 12). Por último, es importante remarcar que así como los hebreos esperaban la llegada del Mesías anunciado por Isaías, los seguidores del profeta Zoroastro también esperaban un Mesías.

Estos sacerdotes eran grandes versados en la ciencia de la astrología y la astronomía, ciencias que en aquellos tiempos no estaban del todo separadas. De ahí que prácticamente todos los interesados en el tema, afirmen que la estrella que vieron estos magos-sabios refería a una estrella astrológica. Hay un evento astronómico y astrológico importante que ocurrió en tiempos del nacimiento de Jesús, la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Este fenómeno fue re-descubierto por Kepler, mencionado por el rabino Isaac Abravanel (1437-1508) y finalmente esclarecido por el estudioso alemán Paul Schnabel quien en 1925 pudo descifrar unas tablas con escritura cuneiforme que mencionaban el evento en los cielos. Este fenómeno ocurrió en el año 7 a.C., fecha que se conjetura fue el verdadero año del nacimiento de Jesús. Júpiter era asociado con el “Rey de Mundo” y Saturno con Palestina. Que Saturno y Júpiter se encontraran en la constelación de Piscis, nombre que tendrá la nueva era y símbolo que está asociado con el cristianismo, era razón suficiente para emprender el gran viaje hasta Palestina para presenciar la llegada del Mesías. Y así cuenta la tradición que lo encontraron en Palestina, seguramente no recién nacido como se recuerda el suceso. Los regalos de oro (rey), incienso (espiritualidad) y mirra (muerte), se supone predecían el destino del niño de gobernar espiritualmente sobre todos los reyes del mundo y de morir algún día en la cruz.

Fuentes y páginas relacionadas con el tema:

http://www.elchenque.com.ar/fiestas/quienreymag.htm

http://www.astro-digital.com/7/reyesmagos.html

http://www.aciprensa.com/navidad/reyes.htm

Shuré, Édouard. Zoroastro y Buda (El Culto al Fuego – La Reforma del Brahmanismo), Ed. Kier, Buenos Aires 1979 p.7-50.

El Espiritismo en la novela [Los siete locos] de Roberto Arlt

Por Fabián Banga

Introducción

Siempre es interesante introducirse a la realidad cotidiana de un tiempo histórico por medio de la literatura. La riqueza que nos propone tal inmersión se basa no tanto en la descripción objetiva de tales tiempos, sino muy por el contrario, en las simples y cotidianas situaciones que el autor decide incluir en su relato desde la rica subjetividad impresa en el trabajo literario. ¿Por qué decidir rodear a un personaje de ciertas circunstancias cotidianas, y por el contrario, obviar otras? ¿Qué lleva a un escritor a poner el ojo en tal contexto específico? No cabe duda que la respuesta a estas preguntas tiene un rico bagaje de información directamente relacionada con la creatividad e interés personal del autor. Pero más allá de que toda esta impresión personal y creativa genere una imagen literaria subjetiva, el interés que el autor ponga sobre ciertos aspectos históricos nos pueden ofrecer pistas que contribuyan a la construcción de una nueva imagen del periodo descrito. Por ejemplo, el análisis de la película “The Matrix” no ofrece un preciso ejemplo de la cultura de la generación X, pero sí la crisis espiritual que esta generación presenta. La estética y su implícita ideología política, nos muestra que una batalla por el dominio de la realidad, se plantea en el campo de la espiritualidad y del dominio de un universo tecnológico. Es decir, que la generación X exista sobre la base de una fuerte ideología capitalista y liberal, no quita que ésta presente un subterráneo conflicto entre la libertad, la tecnología y el rol que cumple el estado en el dominio del mercado. La interpretación de la realidad materialista como una prefabricada ilusión, cosmogonía que se remonta a las herejías catárticas, muestra también una simetría con la búsqueda de un universo espiritual que está generación presenta, pese a estar basada en una doctrina de neto toque materialista.

Así el ojo del narrador en el universo literario, nos proporciona el significativo interés ideológico que el escritor tiene por ciertos temas, y por consiguiente, un ejemplo del interés de un individuo del momento histórico que se analice. Y es importante remarcar que en ese interés por cierto tópico, se esconde información que debería tenerse en cuenta no como material cuantitativo, sino como pista cualitativa que nos lleve a repensar momentos históricos que por preconceptos de las ideas dominantes, terminan siendo entendidos fragmentariamente o a través de preconceptos actuales.

Con esta lógica, por ejemplo, se abre una puerta rica al mundo de la Rusia de la revolución, en las novelas de Pasternak; y el sur de los Estados Unidos, en los escritos de Twain. En esta misma línea, a través de las novelas de Roberto Arlt, podemos ver muchas de las características de Buenos Aires a principios de siglo. Arlt es una autor que nos ofrece una mirada aguda sobre la realidad urbana de Buenos Aires, desde sus detalladas descripciones de los personajes inmersos en las carencias y dificultades de las primeras décadas del siglo XX. Y dentro de esta realidad nos muestra algo que nos es de especial interés en este artículo, la presencia del espiritismo en sus novelas. Esto no es por mera casualidad, hay que entender que el espiritismo contaba con una popularidad considerable en la sociedad de los tiempos de Arlt.[1]

Desde la relación que habrá entre sus personajes y el espiritismo, -y por sobre todo, las características de como son presentados estos personajes- nos proponemos presentar la tesis de que el espiritismo, en la obra de Arlt, está relacionado con una ideología anti oficial latente en el espacio popular, y contrapuesta a la ideología conservadora de la nación. Es publico conocimiento que las bases de la contracción del imaginario de nación que presenta la Argentina está basado sobre algunos pilares inamovibles que no han cambiado mucho con el transcurso del tiempo. Algunos de estos pilares se basan en el desarrollo de la ciencia canónica, el culto cristiano, apostólico y romano, y la europeización de la imagen de la nación.

Artículo 2o.- El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano.

Artículo 25.- El Gobierno federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias, e introducir y enseñar las ciencias y las artes.

(Constitución Nacional Argentina)

De los tres puntos, dos no son abiertamente compatibles, desde la perspectiva conservadora nacional, con las ideas del espiritismo. Por un lado, que el segundo artículo se refiera a la religión católica, implica una inevitable marginación de todos los otros espacios irreconciliables con ésta. Por otro lado, desde el espiritismo se puede argumentar justificadamente que el método de trabajo es rigurosamente científico; pero esto no quita que sea abiertamente visto desde muchas líneas de la ciencia canónica[2] como algo ajena a ésta. Desde sus comienzos se ha podido ver la hostilidad que hay hacia las ideas espiritistas, inclusive desde corrientes de pensamiento que podrían ser vistas como muy cercanas, tal el caso de la psicología. Escritores psicoanalistas fundadores como Freud o Edward Hitschmann mostraron empeño en rebatir toda teoría relacionada con lo “paranormal”, espacio donde incluían también a las corrientes espiritistas[3].

Porque el tema de este trabajo nos es analizar la exactitud que se puede tener del espiritismo en los trabajos literarios de Arlt, sino que relación podía haber entre las ideas de nación y las ideas que se tenía del espiritismo en el texto. Partiendo de esta disyuntiva, nos será claro ver por qué Arlt utilizará estas ideas y que papel tendrán estas en los mecanismos de resistencia hacia el proyecto oficial de nación presentes en el texto.

La imagen del espiritismo

La imagen del espiritismo aparece por lo menos en tres claras oportunidades en la novela Los siete locos[4]. En todos los casos es presentado desde un espacio social implícitamente marginal o por lo menos en el ámbito de clases opuestas a las élites gobernantes.

El primer caso que se puede ver en esta novela es en un diálogo entre Barsut y Erdosain, en el cual Barsut cuenta de una forma delirante situaciones inconexas de su vida.

La preocupación que le había dejado en el entendimiento el guiño de un pez tuerto, y relacionando el pez tuerto con la mirada de una anciana alcahueta que quería que se casara con su hija que se dedicaba al espiritismo, derivaba la conversación hacia cada absurdo que de pronto, Erdosain, olvidándose de su rencor, se preguntaba si el otro no estaría loco.

(Arlt, p. 131)

Este es el primer caso que se presenta al espiritismo en la novela y es interesantemente descrito de una forma cotidiana e insignificante pero rodeada de una cierta marginación con relación al delirio de Barsut y a la hija de la anciana “alcahueta”. Esto no ayuda mucho en que contexto es presentado el espiritismo ya que en sí, la mayoría de los personajes de Arlt son seres marginales.

Por otro lado, la mención espiritismo hubiera pasado desapercibido si no fuera nombrado en una segunda oportunidad en la misma novela:

-Me acuerdo como si fuera ahora. Una carbonera, a su izquierda, estaba hablando del periespíritu con un zapatero. ¿Usted no se ha fijado qué predilección tienen los zapateros por las ciencias ocultas?
(Arlt, p. 179)

En este caso, nos ofrece mucha más información en el contexto que es presentado. Por un lado, está asociado con la clase trabajadora; en segundo lugar, presenta un vocabulario técnico inevitablemente relacionado con el lenguaje espiritista. Es decir, si bien no quita que una persona de la clase trabajadora pueda llegar a una formación sustancial de cualquier tipo de conocimientos, es claro que Arlt parte de una población asociada con las clases proletarias, que en el marco de los tiempos de Arlt, no contaba con los beneficios sociales apropiados para tener acceso a las altas casa de estudio. De esta manera, este es otro ejemplo donde el espiritismo esta asociado con un área de estudio alternativo, que podría fomentarse y divulgarse en instituciones que presentan un conocimiento y lenguaje paralelo al oficialmente establecido por la universidad. Un ejemplo de este tipo de vocabulario alternativo se puede ver, como ya mostramos en la cita, en el uso de la palabra “periespíritu”. La palabra periespíritu es explicada por Allan Kardec en El libro de los espíritus, publicado el 18 de abril del año 1857.

Así como el germen del fruto está rodeado del periespermo, así también el espíritu propiamente dicho está rodeado de una envoltura, que por combinación puede llamarse periespíritu. (Bossero, p. 44)

Lo que muestra hasta que punto el tema del espiritismo era dominado por Arlt. La asociación del espiritismo, en el texto de Arlt, a la clase trabajadora y por otro lado a ideas que en su tiempo estaban excluidas del lenguaje canónico, como es el caso de las ideas de Kardec, propone un aspecto interesante de la realidad que Arlt construye en la novela. Teniendo en cuenta que en sus novelas el tema de la lucha de clases y de la resistencia de la clase trabajadora en contraposición con la oligarquía está intensamente presente, es significativo que Arlt asocie al espiritismo con la clase popular. Más adelante veremos que este no es el caso de la escuela teosófica, la cual es inequívocamente asociada con la clase alta.

Podrimos llegar a interpretar que en Arlt el espiritismo como así también otras ideas relacionadas con el esoterismo-, son parte de una gama de elementos que generarán un espacio de resistencia evidente, en contra de la propuesta conservadora oficial generada por el estado. Esto de última no es algo novedoso ya que es pública la idea de que el espiritismo, por sus ideas, se contrapone a la doctrina católica -religión oficial del imaginario de la nación propuesta por el estado. Lo que es interesante es el significativo espacio que Arlt le da al espiritismo y a que tipo de organización lo compara en sus novelas. Esta última afirmación se puede notar muy claramente en otra cita de la misma novela. Uno de los personajes enuncia en su discurso de fuerte ideología anarquista la siguiente frase:

-Esa es la frase. Quiero ser manager de locos, de los innumerables genios apócrifos, de los desequilibrados que no tienen entrada en los centros espiritistas y bolcheviques…
(Arlt, p. 217)

Por esta idea no sólo evidentemente eleva a los centros espiritistas a la altura de los centros comunistas, de significativo numero y presencia en aquellos momentos, sino que los presenta organizados y nuevamente contrapuestos al conservadorismo oficial, es decir, en el espacio de la resistencia. No quita esto que la diferencia que puede haber entre las ideas espiritistas y comunistas sean muy diferentes en muchos puntos. Este no es el tema que nos interesa. Lo interesante es ver la comparación que hay entre las dos, y tomando una relación de magnitud y no las características ideológicas, podemos ver la importancia que Arlt le da al espiritismo.

Algo también interesante de tratar es que los personajes de Arlt en general se posicionan en un sitio de resistencia al ser la mayoría de neto toque anarquista, marginados y en algunos casos hasta evidentemente desequilibrados. Es decir, una amenaza hacia el orden establecido. Este orden estará ligado un imaginario de nación con claros aspectos conservadores, que dentro de otras cosas propondrá una jerarquía social de clases, una religión católica y un control basado en una ciencia positivista importada de Europa. Si el estado propone el salvaguardo de la propiedad, el mercantilismo capitalistas y el reconocimiento de las organizaciones eclesiásticas, los personajes de Arlt propondrán el anarquismo, la estafa y el control de las masas por medio de mitos apocalípticos.[5] Es curioso por esto ver que en el universo arltiano, el espiritismo aparece inmerso indirectamente en estas fuerzas desestabilizadoras del imaginario de nación. De ahí que una pregunta interesante podría ser: ¿Qué hace del espiritismo una fuerza desestabilizadora? ¿Cuál podría ser la razón por la cual Arlt incluya al espiritismo dentro de un espacio de fuerzas marginales y antioficiales? Voy a proponer muy someramente que existen dos puntos fundamentales en el espiritismo que son implícitamente conflictivos con la imagen de nación conservadora. Primero habría que prestar atención al objeto de estudio del espiritismo y la imposibilidad de refutación de toda una doctrina que basa sus estudios sobre elementos que no son ni siquiera tratados por la ciencia oficial -como es el caso de la comunicación con los espíritus. El espiritismo plantea, indirectamente, un método de estudio tomado casi directamente de la ciencia positivista. Por otro lado, la posibilidad de debatir con esta ciencia positivista es prácticamente nula. Diferentes corrientes de pensamiento pueden debatir sobre elementos como la velocidad o el espacio, ya que éstas reconocen la existencia de la velocidad y del espacio como posible objeto de estudio. Pero la ciencia oficial no reconoce como objeto de estudio la existencia del espíritu. El espiritismo pasaría a ser en este contexto una ciencia irreconocible con las ideas canónicas, por más que cuente con un método de estudio organizado, sistemático y complejo; y valdría también agregar, con un grupo considerable de adeptos y pensadores.

Otro punto problemático del espíritu es el de abarcar un espacio de estudio que toca por un lado elementos de la ciencia y por otro de la religión. Espacios nuevamente irreconciliables, que la realidad de la nación moderna ha hecho convivir al separar uno con otro. Es decir, que el espiritismo plantea un conflicto con el equilibrio planteado por el estado de una visión laica de la ciencia, pero al mismo tiempo con una religiosidad presente en la cultura nacional. Este posicionamiento no puede generar más que problemas y una desconfianza desde todos los puntos. En resumida cuenta, en los dos ejemplos que estamos proponiendo, el mismo acto de estudio planeta el problema, el acto trasgresor está en la pregunta, no en la intencionalidad de ésta.

Es importante también dejar en claro que con esto no se busca proponer que exista una intencionalidad previa del espiritismo de convertirse en una fuerza desestabilizadota de este imaginario. Menos aún, reproche de algún tipo frente a estas circunstancias irreconciliables ya que no es el espiritismo el único ejemplo de conflicto frente a los imaginarios oficiales del siglo XIX.

Otro punto interesante es que nunca el espiritismo se encuentra relacionado con una específica crítica que Arlt hace de las organizaciones ocultistas. La crítica de Arlt es que en muchos casos, las organizaciones ocultistas se transforman en logias de las clases oligárquicas que desde teorías inaccesibles se olvidan de la única y verdadera evolución del hombre, que es el bienestar social de los miembros de una comunidad.[6] Esto se ve muy claramente en el directo ataque que hace hacia la Sociedad Teosófica; la cual es duramente criticada no solamente en algunos tramos de sus novelas, sino también en su primer ensayo “Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires”. Luego de ejemplificar con intrincadas explicaciones puntos que son exclusivos de la Doctrina Secreta de Blavatsky, Arlt termina el ensayo de esta manera:

Me dirijo a todos los estudiantes de ocultismo.
Nuestro siglo y los venideros, más que vanas especulaciones metafísicas, más que inútiles conocimientos del “más allá”, nuestro siglo, necesita hombres exponentes de una evolución cuyo fin debe consistir, como ha dicho Saint Simon, “en la perfección del orden social”.

(Arlt, p. 553)

Existen otros pasajes también en la novela El juguete rabioso que ejemplifican la crueldad de las clases altas para con los pobres, y en algunos casos la Sociedad Teosófica está relacionada con estos personajes de la clase alta. Esto deja muy claro cual es el proyecto que acompañara a Arlt a lo largo de sus escritos.

A modo de conclusión

Foucault en su trabajo “El orden del discurso” propone que en cada sociedad la producción del discurso está controlado por ciertos procesos que tendrán como fin preservar su poder y cuidarlo de amenazas. Este control propone a su vez que lo oficial por su propia existencia proyectará un espacio ajeno a éste, un espacio que por su propia existencia plantea una controversia, una negación del centro de poder. Será en este tipo de espacio desde donde Arlt comenzará a fundar su universo, desde todas aquellas teorías que amenacen el orden construido desde las bases conservadoras, capitalistas y católicas. Lo interesante es que Arlt ubica al espiritismo fuera de los valores conservadores, asociando sus personajes con la masa proletaria, los disidentes y los letrados por fuera de las instituciones canónicas. Es decir, en el espacio de la contraoficialidad.

Si los personajes de Arlt, desde sus alianzas e intentos de desestabilización del sistema social son un peligro para el orden establecido por el estado, las ideas espiritistas proyectan un similar peligro al atentan contra la ilusión de realidad establecida por la ciencia oficial, siendo ésta uno de los fundamentos de la nueva nación. Y nuevamente poco tiene que ver este acto de atentar contra la visualización de la realidad, con la verdad que haya en la explicación del fenómeno por cualquiera de las partes. El espiritismo en su esfuerzo de producir un discurso sistemáticamente organizado, plantea una teoría que por ser irreconciliable con el discurso oficial, crea en su intento un espacio paralelo; lo que plantea por su propia existencia un conflicto de poder.

Finalmente, y volviendo a Foucault, cuando éste se refiere a la censura de la locura, pondrá énfasis en lo “sobrenatural” del discurso del loco y el peligro que éste genera para con el discurso oficial. En analogía con esta idea, el espacio de lo sobrenatural que el espiritismo asume como objeto de estudio, plantea un peligro para el implícito control del estado y de la ciencia oficial, al basar su proyecto y construcción teórica sobre elementos que están por fuera del espacio de estudio de la ciencia de los tiempos de Arlt. Más aún, el espiritismo maneja desde la esencia de su tópico, un tema íntimamente relacionado con un miedo y conflicto primario en la existencia humana, el tema de la muerte. Este tema de la muerte es absoluto dominio del mundo de la religión y lo científicamente inaccesible. Al espiritismo ocuparse de un tópico que es en esencia religioso -por el común entendimiento popular-, y abordarlo con herramientas más relacionadas con el ámbito del método científico, produce un conflicto de poder que no tiene que haber sido muy bien visto por las precarias instituciones de la época de Arlt.

Por estas complejidades relacionadas con el tópico, el espiritismo se presenta como una corriente de pensamiento difícil de refutar, ya que sus pilares teóricos se construyen desde conceptos que trascienden el espacio de la ciencia y la religión. Quizás allí esté la peligrosidad del discurso espiritista para con el discurso oficial de la nación conservadora; no en su propuesta de la realidad sino en su objeto de estudio. No en sus afirmaciones, sino los espacios desde donde se posiciona.

 

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Notas:

[1] Para entender la contundente influencia que por ejemplo tuvo el espiritismo en la Argentina de fines del siglo XIX y comienzos del XX, referirse al libro: Mariño, Cosme, El Espiritismo en la Argentina, Editorial Constancia, Buenos Aires, 1963.

[2] Entiéndase por canónico aquellos espacios de estudio abiertamente abalado y supervisados por instituciones universitarias o gubernamentales.

[3] Para ejemplificar estas ideas se puede leer textos como “Dream and Telepathy” o “Dreams and the Occult” de Sigmund Freud, y “A critique of Clairvoyance” de Edward Hitschmann.

[4] Todas las citas de esta novela fueron tomadas de Arlt, Roberto, Obra Completa tomo uno, Planeta-Carlos Lohlé Biblioteca del Sur, Buenos Aires, 1991.

[5] Ver las tres novelas de Arlt, El juguete rabioso, Los siete locos y Los lanzallamas para ver ejemplos de estas situaciones.

[6] Quizás una explicación a esta diferencia que Arlt hace entre el espiritismo con otros grupos ocultistas, esté basado en la ya pública modalidad de inclusión que el espiritismo tiene para con sus miembros sin importar la clase social o intelectual que este tenga. Este podría ser un punto importante ya que se pondría en evidencia, en caso de estar en la pista correcta, de la sensibilidad hacia las realidades de cada grupo, al separar al espiritismo de su crítica social hacia los centros ocultistas de su tiempo.