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Poscolonialismo

Aaron Swartz

“Yace aquí el hidalgo fuerte
que a tanto estremo llegó
de valiente, que se advierte
que la muerte no triunfó
de su vida con su muerte”

CAPITULO LXXIV
De cómo don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo, y su muerte

Aaron_Swartz
Aaron Swartz at a Creative Commons event.
(picture by Fred Benenson)

November 8, 1986, Chicago, Illinois, U.S. –  January 11, 2013 (aged 26) Crown Heights, Brooklyn, New York, U.S.

(English) http://en.wikipedia.org/wiki/Aaron_Swartz
(Español) http://es.wikipedia.org/wiki/Aaron_Swartz

http://www.aaronsw.com/

http://www.demandprogress.org/

Articules:

 

a los argentinos nos aqueja el clasismo

Es ya bien trabajado y entendido el drama de que a los argentinos nos aqueja el clasismo. Es evidente, agobiante y uno a veces se pregunta si nos llega de Europa o de la Colonia. Pero más allá de sus orígenes, entendamos que está omnipresente y reclama reclamo a su censura implícita. El peronismo no tiene la culpa de gritar y acusarlo, el clasismo es bastante inaguantable. Es decir, al Peronismo no lo creó la masa trabajadora, lo creó la oligarquía con sus desdenes y egoísmos.  De todas formas, el clasismo argentino, más allá de su inaguantablés está hoy en día vivito y coleando.

Mi pasaje por la Argentina porteña, que no es tan frecuente como uno quisiera, me lo recuerda con un ímpetu digno de clarinete patriótico. Es decir, sí, me refiero a ese clarinete que uno no trae bajo el brazo cuando llega con las futuras o una caja de pizza en la mano. Es que (porque me gusta comenzar las oraciones con “es”) uno no se acostumbra a eso de pedir que le traigan al paquetito o la caja de pizza. Me da pena hacer pedalear al pibe del local que con el frio recorre el solemne luto de la Recoleta. Para colmo no vive de la propina como en USA. “y bueno ésta es una tierra así” diría Cesar Fernández Moreno “y bueno soy argentino” lo que genera el horror de la pobre vieja en tapado de piel ajeado, creyendo que su teñido, simulacro de origen nórdico, oculta su descendencia calabresa reciente. Y bueno, es la Recoleta, yo tendría que entender… we are not in Berkeley anymore, Toto. No se preocupe señora, que me estoy quedando con mi familia temporariamente en el 2A. Yo sé que no entiende que somos todos posmodernos y leemos a Jamson, vamos en zapatillas y hoodies… comment pourrais-je te l’expliquer? Yo quería alquilar un apartamento en Caballito para estar más cerca de la casa de mi vieja, y del gordo que se borró, pero la señora de la agencia me confió indirectamente que no había, y que hay que estar acá en Libertad esquina Santa Fe. ¿Por qué me va a prohibir salir a buscar la pizza? Es decir, ¿cuántas veces uno tiene al lado de la casa pizzerías como El Cuartito? Entiéndame, el Golden Gate Bridge está lindo pero después de un rato termina perdiendo sus encantos. Y América no tiene nada que ver con esto que usted me propone acá. Para colmo cuando yo me fui de la Argentina por eso del amor y una mujer, como diría el poeta, no había supermercados chinos. Y como que la diversidad de ver a mi país con otros rostros, como que me hace bien (porque también me gusta comenzar frases con “Y” y usar la palabra “como”). ¿Probó alguna vez una medialuna o un cortado? ¿Pero de verdad la probó? Ni en la Rue Saint-Jacques son así. Quizás es mi nostalgia, pero no me va a negar que el clasismo es bastante inaguantable.

MOOCs y la contracultura

El gran problema con el fenómeno de los MOOCs es que hay ciertos principios fundamentales en ese artefacto sintáctico del MOOC que se auto-contradicen. NO implica esto que la idea del MOOC sea un disparate. Muy por el contrario. Si bien podríamos decir que la idea del MOOC va a quedar en desuso con el tiempo, el énfasis en los resultados no tendría que estar tanto en lo que el MOOC propone sino en el contexto en el que se proyecta. Los MOOCs parecieran que no son en realidad cursos, sino fenómenos y quizás uno lo podría llamar happenings. El único elemento que incomoda es el incluirlos en los parámetros de la academia tomando como modelo el norte o “primer mundo”. Uno podría proponer que la metáfora y contradicción que encontramos en a los MOOC es la de un fenómeno implantado sobre la base de lo que tendría que ser anárquico, para luego tratar de enfrascarlos en definiciones y principios que los contengan. Para colmo, hay algo que pareciera verse claramente desde el Sur, que es las presencias de “superestrellas” asociados con los MOOC; ya sea desde los ideólogos que intentan fundarlos hasta los profesores de las grandes universidades que terminan siendo el ancla que sostiene al evento. Inclusive, muchos de ellos son sustentados por grandes capitales económicos que están explorando las posibilidades de ganancias con estos espacios educativos. Más aún, la presencia de grandes compañías internacionales que sustentan los MOOCs más progresistas es también un elemento a considerar; y si bien, no directamente rechazar, por lo menos reconocerlos dentro de este paradigma.

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