Archive for November, 2008

Little animals

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Oswald Cabal: There! There they go! That faint gleam of light.

Raymond Passworthy: I feel what we have done is monstrous.

Oswald Cabal: What they have done is magnificent.

Raymond Passworthy: Will they come back?

Oswald Cabal: Yes. And go again and again, until the landing can be made and the moon is conquered. This is only a beginning.

Raymond Passworthy: And if they don’t come back.. my son, and your daughter? What of that, Cabal?”

Oswald Cabal: Then presently others will go.

Raymond Passworthy: Oh, God, is there ever to be any age of happiness? Is there never to be any rest?

Oswald Cabal: Rest enough for the individual man… too much, and too soon, and we call it death. But for Man, no rest and no ending. He must go on, conquest beyond conquest.  First this little planet with its winds and ways, and then all the laws of mind and matter that restrain him. Then the planets about him. And at last out across immensity to the stars. And when he has conquered all the deeps of space and all the mysteries of time… still he will be beginning.

Raymond Passworthy:  But… we’re such little creatures. Poor humanity’s so fragile, so weak. Little… little animals.

Oswald Cabal:  Little animals. If we’re no more than animals, we must snatch each little scrap of happiness and live and suffer and pass, mattering no more than all the other animals do or have done. Is it this or that. All the universe or nothingness!  Which shall it be, Passworthy? Which shall it be? 

Things to Come (1936)

Modernismo Brasileño, tres momentos en la historia literaria del Brasil

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por Fabián Banga (11-29-03)

A Benedito Nunes, por su generosidad

abstracto

A nosotros los argentinos nos ha tocado vivir un fenómeno curioso y al mismo tiempo desfavorable, que es la falta de suficientes estudios comparativos de los momentos históricos literarios que se vivieron paralelamente en nuestro país y en el vecino país del Brasil. Pareciera ser que quizás la distancia lingüística -que no debería ser tal entendiendo que abundantemente se lee literatura inglesa y francesa- han generado distancias que de no estar presentes podrían mostrarnos cuán en común hay entre los dos países en los acontecimientos y movimientos literarios vividos durante el siglo XX. Y sobre todo con relación al movimiento de la vanguardia, llamado en el Brasil “modernismo”. Porque los estudios comparativos de la vanguardia latinoamericana son abundantes y muchos de ellos generados desde distintas y fructíferas perspectivas. En contraposición con esto los estudios comparativos entre la vanguardia latinoamericana y el modernismo brasileño son escasos o prácticamente inexistentes. 
Este trabajo no busca hacer una investigación profunda del modernismo brasileño. Pero sí generar una visión panorámica de tres momentos fundamentales partiendo de la Semana de Arte Moderno y culminando con Jao Cabral de Melo Neto, y analizar las características de escritores que elegidos de una forma arbitraria podrían representar a estos momentos.

Uno de los tantos atributos de la vanguardia, en general y no sólo en el caso de algún movimiento regional,  fue su posibilidad de trascender los espacios netamente nacionales y encontrar reflejos de sus propios intereses en diferentes expresiones de ésta que surgieron mayoritariamente en Europa. Inequívocamente Europa será -por lo menos desde la perspectiva latinoamericana- hacia donde se mirará para de alguna forma “alimentar” los movimientos surgidos nacionalmente.  Bien podrían ser recordadas en este contexto las ideas de Walter Mignolo al hablar en su trabajo “Globalization, Civilization Processes and the Relocation of Language and Culture” de la expansión colonial a lo largo de la historia, no en sí como un acto globalizante que una distintos puntos del planeta, sino como una globalización del euro centralismo. La vanguardia de alguna forma se generó en un marco similar. Los movimientos más importantes -ya sea el existencialismo alemán, el surrealismo francés o el futurismo italiano- si bien no nacieron en el centro de las grandes urbes de los más grandes países industrializados -quizás pensando en Inglaterra y Estados Unidos como grandes centros- tomaron a las metrópolis periféricas de la Europa de principios de siglo como centro de estos nuevos movimientos juveniles. Por su parte, los movimientos latinoamericanos tomaron estas ideas y las implementaron en sus propias urbes, a su manera y con estilos propios, pero partiendo de este concepto de centro y re-pensándose a sí mismos dentro de estos parámetros. Hubo excepciones y muchos de ellas se caracterizaron por su gran nacionalismo y/o enarbolar un regionalismo que los distanciara de las ideas europeas. Pero ya sea a favor o en contra, se hizo arte en pro u oposición de este centro, ya sea consciente y abiertamente, o indirectamente o como simple decisión contextual.

Quizás uno de los ejemplos más interesantes -en esta relación de pro y contra los movimientos europeos- de la vanguardia de los años 20s en América sea el ejemplo de la vanguardia “modernista” brasileña. En este trabajo analizaremos dos momentos en este movimiento brasilero: el primero en torno a la Semana de Arte Moderno en Sao Pablo y el segundo con relación a la generación de los años 40s, teniendo a Drummond como figura predominante. Por último hablaremos de João Cabral de Melo Neto, quien de alguna forma cerrará el círculo con un cierto neorrealismo

Primera Parte

Si hubiese que identificar una fecha histórica que marque un comienzo “oficial” -si se pudiese usar este termino- en la historia del modernismo brasileño, ésta sería la Semana de Arte Moderno. De este suceso histórico que se presentó en Sao Pablo, podríamos rescatar algunos nombres. En el campo de la pintura resaltarán los nombres de Anita Malfati, Di Cavalcanti y Tracila do Amaral. En las letras encontramos a Menotti de Piccina, Graça Aranha y Mario de Andrade. Pero si bien la Semana de Arte Moderno marca una acontecimiento histórico -que de alguna forma determina un comienzo público y oficial de este grupo de vanguardia presente sobre todo en Sao Pablo- no quita esto que desde ya antes hubiera casos de artistas que estaban experimentando con estéticas relacionadas directamente con la vanguardia europea. Este fenómeno y cambio, que cortará con las líneas parnasianas y simbolistas -en términos generales- comienza con las experiencias de muchos de los artistas en visitas al viejo continente.  Por ejemplo, Oswald de Andrade conocerá en París el futurismo de Marinetti proclamado en las páginas del Figaro, en aquel tan conocido manifiesto fundacional de 1909; Ronald de Carvalho, por su lado, trabajará en la revista futurista portuguesa Orfeo. Pero quizás el trabajo cultural más importante lo podemos ver en Anita Malfatti en su exposición de 1917 (Bosi, 332-333).

La Semana de Arte Moderno será el acontecimiento que entre el 11 y 18 de febrero de 1922 juntará a todos estos experimentadores del arte nuevo, en un acontecimiento oficial propuesto por el estado de Sao Pablo. Dentro de la semana, se expusieron obras de pintura, poesía, música y lectura de manifiestos. Quisiera detenerme aquí para prestar especial atención a dos manifiestos leídos en la semana: el de Graça Aranha “A emoção estética na arte moderna”, y el de Menotti del Picchia, “Arte moderna”.

Graça Aranha “A emoção estética na arte moderna”

Este manifiesto fue leído el 15 de febrero de 1922. Éste proclama una defensa del Arte Moderno, arte que por sus propias características innovadoras, según Aranha, causa horror a los conservadores. Aranha partirá de una pregunta fundamental para la esfera de la estética artística: ¿qué es lo bello? En respuesta a esta pregunta propondrá algunas ideas:

  • Lo bello no tiene una respuesta definitiva en el campo estético, el arte es independiente de estos conceptos.
  • Hay una fuerte relación entre el arte y la superación cósmica, de ahí que el arte transforme y nos lleve a espacios diferentes. El hombre es un animal artístico.
  • El arte no genera anécdotas, pero sí sentimientos inefables.
  • Cada uno es un creador de imágenes subjetivas, de ahí que el arte reciba las manifestaciones culturales del espíritu humano.
  • El arte moderno es subjetivo y libre, este propone un subjetivismo enmarañado que se expresa ahora avasalladoramente. Este subjetivismo es tan fuerte que se transforma en un objetivismo desinteresado.
  • Hay que ir en contra de la tiranía de la moda.

Al leer el manifiesto de Aranha, uno no puede dejar de escuchar el eco de las ideas de vanguardia europeas. Más, para que no quede ninguna duda en el mismo manifiesto se nombrarán movimientos como el Dadaismo, y artistas europeas como Debussy, Cézanne, Eric Satie. Lo interesante en esta alineación de Aranha es que se plantea un punto fundamental en las escuelas de vanguardia: en este campo de artistas y movimientos queda claro que cada uno está haciendo algo distinto ya que responden a su llamado interior con su propia subjetividad. Es importante este concepto que ya ha sido trabajado por analistas del movimiento de vanguardia -como el caso de Peter Bürger en su libro Teoría de la Vanguardia. Bürger dirá que en sí no hay un Dadaísmo o un Cubismo, sino un movimiento heterogéneo de vanguardia. Esto se alinea con lo que estaba proponiendo Aranha muchos años antes. Es decir que si hay algo que caracteriza a los movimientos modernistas brasileños, será su polifonía y distintas formas de encarar esta reconstrucción del concepto de lo estéticamente artístico.

Por otro lado Aranha reconoce que en Brasil, existe una tema común, que es un cierto lirismo triste, una melancolía racial que provoca un humor sarcástico; un arte de los vencidos en términos de la imitación que genera un producto artificial. Pero hay quienes se liberan de estas ideas. Nombra a dos poetas que han logrado trascender este problema: Guilherme de Almeida y Ronald de Carvalho. Para Aranha, los nombres de la “renovación” serán los de Villa-Lobos, las esculturas de Brecheret y la pintura de Di Cavalcanti, Anita Malfati, Vicente do Rego Monteiro y Zin Aita. Parte de su interpretación y afirmación de los trabajos de estos artistas irá de la mano de una línea que va en contra del academicismo, arcaísmo y provincialismo

Menotti del Picchia, “Arte Moderna”

El segundo manifiesto que analizaremos es el de Menotti del Picchia que fue leído la noche del 17 de febrero. El manifiesto de Picchia -así como el de Aranha- cuenta con ideas inseparables del contexto de la vanguardia europea; sobre todo del futurismo.

Estas ideas serán:

  • Directa alusión al movimiento (velocidad) y al “urbanismo estético”.
  • Propuesta de los que son: “escándalo” y aceptación de este desafío.
  • Corte con el romanticismo: “mejor que una princesa es una dactilógrafa”. Dirá que se terminó la “mujer fatal”, la nueva mujer es una mujer activa y “secretaria”, independiente que “baila tango”
  • Quieren: velocidad, liberación obrera, idealismo, tecnología (ventiladores, aeroplanos, chimeneas)

Todos estos conceptos son prácticamente los mismos que los del manifiesto de Marinetti. Por otro lado, este fuerte discurso futurista está junto a una inmediata negación de ser encasillado en este único movimiento: “No me gusta esta escuela”, y afirma que “nunca fuimos futuristas”. Esto, en relación con otras vanguardias latinoamericanas, será una particularidad muy evidente en el modernismo brasileño. Y pensemos esto como un presagio de las ideas del “Manifesto antropófogo” de Oswald de Andrade, del 1 de mayo de 1928; el alimentarse de una cultura pero al mismo tiempo no convertirse en ésta. Otros de los conceptos presentes en este manifiesto serán:

  • La nueva estética es como una nebulosa que dará a luz un nuevo mundo. No somos el alfa de la nueva generación, sino el omega de la anterior.
  • Liberación de las artes de la presión académica, cambios en la métrica y la forma por ejemplo del verso. Basta de Zola, Wilde o Verlaine. Una nueva escritura eléctrica y con sangre. Una nueva escritura brasileña.
  • Burla de la opera y de los parnasianos. Basta de las tragedias homéricas. El nuevo drama es una ciudad como un pulpo, con miles de personas y problemas socioeconómicos, lleno de nuevas tecnologías urbanas.

Partiendo de estas ideas vistas en los manifiestos, veamos ahora como esto se presentó en la poesía de su momento; tratemos de encontrar ecos en los distintos escritores del momento.

Manuel Bandera (1886-1968)

Manuel bandera será el más viejo de los poetas de este primer momento. De ahí que parte de su poesía tenga en muchos momentos ecos neoclásicos -por ejemplo la imagen del jardín- no tan presentes en otros escritores de su generación asociados al modernismo. Pero por otro lado este neoclasicismo es cortado en muchos momentos por una profunda ironía. Un ejemplo de esto se puede ver en su poema “Pensão Familiar”, donde no sólo encontramos un ataque a la burguesía, sino una mutación de la imagen clásica del jardín por algo banal: “un gatito hace pipi”.  Se ha visto en su poesía influencia del surrealismo, en conceptos como el irracionalismo de base. Pero si hubiese algo que rescatar en relación con la vanguardia en general es su fuerte agresión a la línea parnasiana. Esto se ve claramente en el poema “Os sapos”. Por último podrimos agregar que un tema particular en de Bandera es “la muerte”. Esto se ve en el poema “Pneumotorax”, en donde el paciente en diálogo con un médico que lo trata de una afección pulmonar -problema que en la realidad tenía Bandera- recibe el nefasto consejo de prepararse para la muerte, que en el poema es representado por el tango argentino. Pero la ironía de la poesía de Bandera puede ser vista en la propia vida del poeta, quien se preparó para la muerte toda su vida y en lugar de morir joven, tuvo una vida mucho más longeva que sus compañeros de causa.

Oswald de Andrade (1890-1954)

Oswald será quizás el más significativo de su momento. No tanto por la producción poética, sino por sus ideas sobre la antropofagia cultural. Se ha dicho que ha sido mucho más importante su papel en la “militancia” vanguardista que en su producción poética. Pero exagerar esta idea sería una injusticia para con algunas de sus obras, como por ejemplo su trabajo Pau Brasil. Oswald creía en una estética reductora, una poesía en contra de la estética áurica parnasiana. Pondrá atención en algo que caracterizará mucho a otros poetas de vanguardia, el énfasis en el ojo del poeta que como una cámara irá fotografiando-filmando la realidad que le rodea. Propondrá el concepto de una naturalidad salvaje que ya había sido propuesta por los surrealistas. Pero en lugar de tomar patrones europeas, pondrá absoluto énfasis en la creación de una estética netamente nacional. Todo Pau Brasil sustenta esta idea. Su obra contará con poemas cortos y directos; cortos en medida y cargados de elementos netamente nacionales como por ejemplo el carnaval, los barrios pobres, las riquezas vegetales. Irá también a lo regional, a describir el paisaje minero. Será evidente el proyecto de re-escribir la nación, partiendo de momentos históricos que serán significativos en la historia del Brasil. Pero si bien el proyecto es netamente nacional, no se priva de introducir elementos de indudable contexto europeo, como por ejemplo el de la flaneur en “Postes da light”. En el “Manifiesto da Poesía Pau-Brasil” (18 de marzo de 1924) Oswald propondrá su propia interpretación de lo que es en sí la poesía. Dirá que la poesía existe en los eventos, es ágil y cándida. Ésta existe, como ya hemos mencionado, en las cosas simples de la vida brasileña, no en espacios áuricos y sublimes. En este enunciado podemos ver el claro corte con la estética parnasiana, que fue un pregonar prácticamente indistinto en los artistas del movimiento modernista. Dirá también Oswald que la poesía está relacionada con cierta ingenuidad, con un cierto “no saber” que va en contra de lo culto y de la academia. También planteará hay que exaltar la originalidad nativa para contrarrestar la academia. El lenguaje poético tiene que carecer de arcaísmo, simple: fruto de mil errores. Una “poesía como somos”, dirá Oswald. Propondrá también un no a la poesía importada, y un sí a la poesía brasileña de exportación. Por último tomará elementos que son ya no exclusivos de la vanguardia brasileña, que será la exaltación a la máquina y a la fotografía porque es un arte que atrapa lo casual. Ya llegando al final, Oswald propondrá que la nueva estética nacerá de la “rotación dinámica de los factores destructivos”. Hay que sustituir la perspectiva naturalista (realista) por una perspectiva irónica, intelectual, ingenua y sentimental. Terminará proponiendo de una forma metafórica lo incompleto de movimientos como el futurismo al enunciar que el trabajo de las generaciones futuristas fue “ciclópico”.

El otro gran manifiesto de Oswald -y quizás la idea más original y productiva de la vanguardia Brasileña y Latinoamericana- es el “Manifesto antropófogo”, 1 de mayo de 1928. Oswald formulará en este manifiesto de una forma violentamente militante y con momentos que nos hacen recordar a las expresiones fuertes de Marinetti, que lo que une a la sociedad brasileña en su totalidad es una antropofagia: social, económica y filosófica. En el marco de su famosa frase “Tupy of not tupy, that is the question” Oswald describe su concepto de lo que es un antropófago:

  • Una visión del mundo Anti-eclesiástica, ya que “nunca fuimos catequizados, vimos nacer a Cristo en Belen do Pará”.
  • Un ser absolutamente natural, que no admite el nacimiento de la lógica. Un ser natural que es la transformación del tabú en tótem.
  • Un ser que no reconoce lo urbano, suburbano o rural; un ser que rompe con espacios.

Dirá también Oswald algo que en sí no justificará sus ideas. Rechazará primero a los importadores de teorías enlatadas y culturas europeas en general: no a Napoleón o César. Por otro lado las justificará al constantemente hacer referencia a Freud: al decir que Freud acabó con el enigma de la mujer (medusa, vampira romántica) en relación directa con el psicoanálisis. Algo similar ocurre cuando habla de una antropofagia carnal, sexual y catártica; y que ya teníamos en América el comunismo y la lengua surrealista antes de que llegaran los europeos.  Por último, expone que el espíritu local es fuerte ya que se está comiendo las culturas europeas; lo que es de alguna forma una imagen bastante nietzscheana en relaciona a la idea del “súper hombre”.

Segunda Parte

La segunda parte estará representada por una generación de escritores de la semana. Notamos ya en esta generación una cierta madurez poética. La lucha que se presentó en un primer momento de ruptura con la estética anterior, ahora florece en escritores que exponen proyectos que ya no tienen que enfatizar en la negación del pasado, sino que pueden darse el espacio para proponer sus propios estilos sin el énfasis en el compromiso militante que la vanguardia exigía. Tres grandes representantes de este momento serán Cacilia Meireles, Murilo Mendes y Drumond de Andrade.

Cecilia Meireles (1901-1964)

Cecilia Meireles ofrecerá a las distintas gamas de la estética modernista brasileña la visión intimista, la búsqueda de músicas abstractas  escondidas en el lenguaje poético. Cecilia partirá en su trabajo desde lo indefinido, alejándose de lo real inmediato, y generando sus poemas desde por ejemplo sentimientos relacionados con la ausencia o la nada. Los elementos neo simbolistas son muy presentes en su trabajo, al entender la poesía como un “sentimiento transformador en imágenes”. (Bosi, p.461)

Drummond de Andrade (1902-1987)

Drummond será quizás el poeta que vaya más lejos en el campo de la poesía en su generación, el poeta que trabajará con agudeza espacios como el intervalo que puede haber entre las convenciones sociales y la realidad. Esto produjo un distanciamiento en Drummond, que le permitió construir su poesía desde la negación, desde la actividades lúdicas de la razón dando espacio a un “arsenal de cosas concretas” (Bosi, p. 440). El mundo de Drummond será nihilista, cargado de tedio, un mundo en el cual -según Nunes- el tema presente será la duda, una duda sobre sí mismo. Drummond tomará el tema simple y al mismo tiempo complejo de la cotidianidad humana, hablará de los errores, de la caída de ese “yo” que juzga y se equivoca. Recordemos el caso del poema “no meio do caminho”, la musicalidad del poema proponiendo una línea repetitiva hará referencia a la concepción de tropezar más de una vez con la misma piedra. Drummond irá a lo más intimo de la psicología humana. En el poema “Congresso internacional do miedo”, el miedo es lo que queda después de la agresión, de la bronca, lo que queda después del horror de la dictadura, la guerra; realidades mundiales de su tiempo a las que Drummond prestó mucha atención.

Murilo Mendes (1901-1975)

Mendes, poeta minero, tomará el camino de construir su poesía desde otra perspectiva, la inspiración desde lo fantástico. Incluirá temas como la religión, climas oníricos, ligazón del hombre con la totalidad. Trabajará también el tema de la libertad, el eterno femenino y la representación repetida de estas fuerzas desde imágenes como el mar. Tenía una obsesión con el mundo caótico y este tema se complementó con su visión onírica alucinatoria, tema que se acoplará a su idea de transmitir mensajes por medio de la imagen. Entre sus poemas más conocidos se encuentra “Corrente continua”, en donde la voz poética es una llamada a las hadas y los seres mitológicos, todo esto como una búsqueda de fuerzas inspirativas. Dirá en un momento “não estrangulem as lendas”, como una alerta a la pérdida del poder de lo mítico en la cultura moderna. En “R”, la imagen erótica femenina se hace presente como un motor de la energía estética. La imagen de la mujer no es real, sino sagrada, el cuerpo físico tendrá una relevancia mínima. Habrá una gran ingenuidad estética de la visión del mundo, ingenuidad quizás intencional. Esta ingenuidad de desconexión con el mundo real se verá también en otro poema de Mendes: “Armilvadra”, en donde se proclama que el tiempo es el mismo, una resistencia a las fuerzas corrosivas del tiempo; fuerzas que a las cuales el poeta en un comienzo del poema se resiste, para al final sucumbir. La potencialidad de la imagen en Mendes será un gran aporte a la literatura brasileña, aporte que se podrá ver en João Cabral de Melo Neto.

João Cabral de Melo Neto (1920)

Melo Neto tendría que ser ubicado en una tercera parte del movimiento vanguardista brasileño ya que tenía tan sólo dos años cuando se concretó la Semana de Arte Moderno en Sao Pablo. João Cabral será el poeta que definitivamente se mueva a otra esfera que será ya independiente de los ideales militantes de los poetas de principio de siglo. La necesidad de cortar con ciertas técnicas realistas, no serán una prioridad para el poeta.  De ahí que veremos una vuelta a una nueva objetividad. Esta vuelta al objeto llevara a pensar en la presencia de un neo-realismo en João Cabral. Pero al mismo tiempo habrá presente una continuidad con los poetas de los 20′s y 30′s en por ejemplo encontrar en su poesía un desprendimiento con el sentimentalismo. João Cabral trabajará el tema de la intuición de las formas, en la sensación de los objetos que delimitan el mundo moderno. Esto hará evidente los resabios surrealistas presentes en su poesía.

Alguno de sus poemas más conocidos será “A Lição de Poesia”, en donde se trabaja el horror de la hoja en blanco para el poeta, los sueños, contradicciones entre lo que se mueve y lo que está quieto. De ahí que el poema se presente al final como una máquina puesta en movimiento que re-escribe la realidad. El movimiento se verá también en “Porto dos cavalos” en donde el movimiento será en el río, y no en el observador como se ve en la vanguardia de los 20′s. El tema de lo regional estará presente en poemas como “Cementerio Pernambucano” en donde en sí la imagen regional será una mascara de la verdadera protesta a la corrupción política.

A modo de conclusión

Brasil estuvo al tanto de los acontecimientos históricos que el mundo de las artes vivió a principios del siglo XX. La Semana de Arte Moderno fue una respuesta de los artistas brasileños a los que estaba pasando simultáneamente en otros países. Por ejemplo, como dirá Vicky Unruh en su libro Latin American vanguards, para los vanguardistas la búsqueda esta en ir más allá del lenguaje, encontrar un estadio pre-verbal desde el cual se puede construir un proyecto estético absolutamente nuevo; encontrar el “ground zero”. Hay que llegar a una estado no-lógico, y por esto hay que desconfiar del sistema del lenguaje. Hay que producir una obra “nonorganic”. Esto se vio presente en poetas como Mario de Andrade (1893-19450) quien proponía como los surrealistas la inutilidad del texto, y liberar las zonas oscuras del inconsciente.

Francine Masiello, en su libro Lenguaje e ideología : las escuelas argentinas de vanguardia, en el capítulo “Contra la naturaleza: el paisaje de la vanguardia” (Cap. IV), dirá que el texto de vanguardia propone una temporaria alianza entre el objeto y el “yo” observante. Este fenómeno se ve en muchos casos de la vanguardia brasileña, y uno de los ejemplos concretos podría ser la pintura de Tarcila do Amaral, “Abaporu”. La perspectiva del observador es fundamental, proyecto que encaja directamente con la idea de dialogo entre el pintor y el observante. Esta característica de diálogo en la obra de arte sobre el arte mismo fue muy bien analizado por Peter Bürger en su libro Teoría de la Vanguardia.

Todos estos elementos presentes en la vanguardia brasileña, muchos de ellos tomados de corrientes estéticas europeas, se enmarcan en un proyecto antropofágico. En este proceso de digerir técnicas e ideas extranjeras se propuso al mismo tiempo la posibilidad de crear algo nuevo; resultado que negaba su centro de procedencia y al mismo tiempo lo justificaba en su propia incorporación.

Berkeley, Mayo del 2002

Bibliografía relacionada con el tema

Juan Cano Ballesta, “El himno a la máquina: poética del futurismo” de Literatura y tecnología(Capítulo II).

Alfredo Bosi, “La Parábola de la vanguardia latinoamericana”

Peter Bürger, “The Avant-Gardiste Work of Art”, de Theory of the Avant-Garde (Cap III)

Francine Masiello, “Contra la naturaleza: el paisaje de la vanguardia” (cap IV) y “El signo enjuiciado: el yo dividido” (cap V) de Lenguaje e ideología : las escuelas argentinas de vanguardia.

Walter Mignolo, “Globalization, Civilization Processes and the Relocation of Language and Culture”

Beatriz Resende, “Brazilian Modernism: The Canonized Revolution”, de Through the Kaleidoscope, Edited and Introduced by Vivian Schelling.

Vicky Unruh, “From Early Words to the Vernacular Inflection: Vanguard tales of Linguistic Encounter”. From Latin American Vanguards.

Hugo Verani, “Las Vanguardias literarias en Hispanoamérica”

 

El Espiritismo en la Argentina, Cosme Mariño y el relato de los orígenes del espiritismo criollo.

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Por Fabián Banga

En 1963, la editorial Constancia edita una nueva edición del para aquellos tiempos agotado libro El Espiritismo en la Argentina del célebre espirita Cosme Mariño. Esta nueva edición, agrandada con más notas y referencias, continúa el hilo histórico narrativo escrito primeramente por Mariño, que va desde los orígenes del espiritismo en la Argentina en el año 1870 hasta 1924. La nueva edición se extiende hasta el año 32, haciendo minuciosa descripción de los últimos años de Mariño y de los prósperos sucesivos años de la organización. El libro no sólo es un aporte rico para entender los orígenes de este movimiento en la Argentina, sino que es una ventana a los acontecimientos culturales de la época. Es éste una muestra de una parte de nuestra historia que, salvo por algunos aislados ejemplos, ha sido prácticamente discriminada del repertorio académico. El libro relata de una forma meticulosa eventos pertinentes a este tema y el constante debate que Mariño y su grupo mantuvo con pensadores de ideas materialistas que negaban las creencias espiritas. Es más que un testimonio personal, de hecho es un ejemplo de las dinámicas presentes en los comienzos de la construcción de la intelectualidad nacional.

El espiritismo criollo en sus orígenes

La finalidad del libro es indudablemente de documentar ejemplos concretos de cómo la corriente espirita se fue desarrollando en la Argentina. Mariño abre el trabajo explicando que el espiritismo llega a la Argentina en el año 1869 o 1870 de la mano de un español, Don Justo de Espada, oriundo de Málaga (Mariño, p.8)(1). Le atribuye Mariño un profundo espíritu científico y voluntad de hacer estudios sobre el tema basados en hechos empíricos e investigación metódica.(2) Cuenta que en sus comienzos, las secciones que tenían como fin comunicarse con los espíritus tenían resultados triviales, pero poco a poco, de una forma organizada, se fueron creando centros que tenían como fin promover la doctrina espiritista y promover el estudio de estas ideas con la ayuda de personas preparadas para hacerlo. Estos primeros espiritistas, según Mariño, eran fervientes lectores de la obra de Allan Kardec, el pensador espiritista francés que, por lo que podemos ver, fue el pensador que influenció al espiritismo en la Argentina. La doctrina espiritista tomó mucho auge en sus comienzos y, según sabemos, el ambiente que los rodeaba se caracterizaba por una preocupación de mostrar que su doctrina no era una simple creencia sino que estaba basada en hechos científicos. Para el año 1885, según Mariño, ya había 8 centros en la Capital Federal, 5 centros en la provincia de Buenos Aires y 8 en el resto del país (Mariño, p.100).

Los integrantes de las filas del espiritismo según Mariño eran personas preparadas que planteaban ideas que, por lo que veremos a continuación, debatían con otros personajes de la jerga intelectual argentina de aquellos tiempos. Mariño describe detalladamente una sucesión de debates que se realizaron en los periódicos de la época entre diferentes intelectuales, algunos a favor del espiritismo y otros en contra de éste. Entre los integrantes de las primeras filas del espiritismo se encontraba un ingeniero, de nombre Rafael Hernández, hermano del escritor del Martín Fierro. Este personaje educado, de cierta importancia en la jerga de Buenos Aires(3), se entabló en un debate muy conocido en Buenos Aires alrededor del año 1884 con Alejo Payret, quien era profesor de Cursos Libres del Colegio Nacional. La situación es reseñada por Mariño de esta manera. El presidente Roca, enterado de acalorados debates que se venían llevando en revistas y diarios de la época, tales como los diarios El Sud América, La Crónica y El Orden, le pidió a Payret que diera una conferencia sobre el tema para enterarse de qué había de verdad en todas estas creencias. La conferencia se realizó y a tal asistió Mariño y Hernández. En respuesta a ésta el ingeniero Hernández propuso responderle en otra conferencia que se terminó realizando en el teatro de la ópera el 30 de octubre de 1885. El 31 de octubre(4), en el diario La Prensa, salió una nota refiriéndose al evento que dice así:

Conferencia Espiritista” Hoy á las 8 p.m. tendrá lugar en el teatro de la Opera la conferencia espiritista que dá el señor don Rafael Hernández.

La comision estará en el teatro de la una en adelante, para responder á los pedidos de localidades, y como aquellos son considerables, se ruega a los propietarios de éstas en dicho teatro, autoricen á la comision para hacer uso de las mismas, caso que no las utilicen.

Las localidades sirven á la vez de entrada.”

La Comisión (sic)(5)

Mariño comenta en su libro que asistieron a la misma tres mil personas. La conferencia se extendió desde las 10 de la noche a la una de la mañana, con un intervalo en el cual se tocó música clásica. Por lo que sabemos de las notas de Mariño, la conferencia se basó en explicar las características que sustentaban al espiritismo y por otro lado, se articuló una respuesta a la teoría materialista reinante en la época, y pareciera, era la línea a la que adhería Alejo Payret y sus jóvenes seguidores del Club El Progreso. Mariño transcribe una pregunta y replica generada por uno joven a Hernández, que agregamos aquí para ejemplificar el debate que los espiritistas tenían con los positivistas del momento:

Señor conferenciante: Haciendo uso de la autorización que usted ha dado para hacer observaciones a su conferencia, y refiriéndome a lo que usted acaba de afirmar de que la escuela positivista de Comte y de Litré ha hecho bancarrota, me permito disentir. La escuela positivista fundada por Comte es la que actualmente predomina en el campo científico y hoy la ciencia es materialista, pese al espiritismo, que según usted, se jacta de haberla vencido.

Hernández contestó: Debo empezar por hacer, al distinguido joven que me dirige la palabra, una observación amistosa. No existe ciencia positiva alguna que sea atea, materialista o espiritualista. La ciencia es el resultado de las investigaciones y experimentos en la naturaleza por los amantes de la verdad. Las conclusiones a que se arriba por estos estudios se llaman científicas, siempre que sean llevadas por un escrupuloso método científico. El joven a quien tengo el honor y la satisfacción de dirigirle la palabra, al afirmar que la ciencia es materialista, niega al hombre intelectual todo derecho para seguir buscando y descubriendo la verdad fuera de la materia y al mismo tiempo es declarar que el materialismo está basado en una verdad inconmovible, en un dogma irreductible.

Contesta el joven estudiante: así es, Comte se ha basado en una verdad inconmovible…

Sí, interrumpió Hernández, sí, efectivamente, el átomo. Esa es la verdad irreductible que predomina en la escuela positivista. Pero debo decirle al distinguido interlocutor, que son los mismos corifeos de la escuela de Comte, llamada positivista, la que se ha encargado de negar tan rotunda afirmación, declarando que el átomo es incognoscible, lo mismo que el espíritu y el concepto Dios. Comte no ha fundado nada positivo, pues el átomo que presenta como principio elemental de la materia, no se podría sujetar al examen de los sentidos y sólo se acepta como una hipótesis. Lo que en realidad Comte ha enseñado a los amantes de la ciencia, es a valerse del verdadero método científico, pero ni esto mismo es invención de Comte, pues ya mucho antes que él, el método científico lo inventaron Bacon y Descartes que son los verdaderos maestros de las ciencias modernas.

El joven estudiante observa: Pero de todas maneras, entonces la ciencia materialista no ha hecho bancarrota.

Si, ha hecho, contesta Hernández, pues los sabios de la escuela positivista inglesa, llamada la escuela espiritualista, Stuard Mill y Groote entre otros muchos, declaran que no es posible sostener racionalmente que se ha llegado a descubrir en una forma positiva el principio material como base de la ciencia positiva, puesto que el átomo entra en los fenómenos incognoscibles. El joven a quien contesto, debe leer a los corifeos de la ciencia positivista como Tyndale, Spencer y hasta el mismo Schopeñauer; ellos le van a informar detenidamente que el sistema positivista de Comte no tiene base científica ninguna y que no se trata de otra cosa que de una mutilada y deficiente metafísica.” (Mariño, p.96-97)

El joven que debate con Hernández pertenencia al club El progreso, una organización de señores aristócratas de la época partícipes de los últimos estudios científicos de la época.

A modo de conclusión

También el libro incluye innumerables anécdotas de casos, fenómenos y conversaciones que el autor presenció personalmente o recolectó por conversaciones con otros interesados por el tema del espiritismo. La temática que se repite insistentemente es la de ofrecer el ejemplo de un fenómeno paranormal y una explicación al fenómeno que ronda entre el preconcepto de que ciertos misterios como la existencia de fantasmas y de espíritus y la comunicación con estos es posible y de que estos espíritus actúan en nuestro mundo valiéndose de las reglas del mundo material. Para ejemplificar esta idea, cito un párrafo del texto de Mariño en donde se describe la curación por parte de unos espíritus de una niña que sufría de un mal que le impedía desarrollarse.

El hecho es que, cuando menos se pensaba, la niña arrojó de sí, por las vías naturales, un pequeño manojito de hojas de laurel atado con un hilo. Este manojito, según refirieron los espíritus, estaba alojado en el estómago desde que la niña tenía diez o doce meses de edad -a la sazón contaba alrededor de ocho años. Dijeron, además, que este mal habría sido causado, valiéndose la persona que lo hizo, de la magia negra. Preguntado el espíritu por el señor Senillosa de que si efectivamente se podía dañar a una persona por medio de magia negra, el espíritu contestó que sí que era posible, pero que no era un hecho que fuera tan fácil efectuarlo como muchos creían. Tenían que reunirse una porción de circunstancias, tanto en la persona actora como en la víctima; este hecho cuando se producía, tenía su causa y su razón de ser en las personas que en el intervenían y sobre todo que la víctima tuviera la mediumnidad suficiente para ser dañada y existieran en el pasado justos motivos para permanecer, la víctima, aislada y sin defensa de parte del mundo espiritual y del material. (Mariño, p. 64)

La lectura de estas explicaciones proponen una duda legítima: ¿Por qué esta insistente dualidad presente entre explicaciones, ejemplos e incidentes, que saltan entre un universo netamente paranormal a incidentes que responden al mundo de la medicina y ciencia convencional? ¿Por qué agregar que la niña despide un manojito que “según refirieron los espíritus, estaba alojado en el estómago desde que la niña tenía diez o doce meses de edad” sabiendo que la explicación es físicamente improbable? Y si el manojito es una referencia alegórica de un hecho netamente espiritual ¿por qué no hablar de tal situación obviando las explicaciones poco científicas y planteando el fenómeno en el campo netamente espiritual lo que lograría una eficacia mayor en su redacción e interpretación del texto? Es decir, ¿por qué explicar un fenómeno paranormal con las leyes netamente físicas? Este estilo de redacción y lógica explicativa voy a proponer que se origina por dos razones. Por un lado, son el eco del discurso reinante en el campo espiritista de la época. Si uno lee la obra de Allan Kardec (por ejemplo El Libro de los Médium o El Libro de los Espíritus) nota esta típica e inconfundible línea discursiva. Estas ideas partirán de una cosmogónica compartida por los grupos espiritas la cual estaba poblada por diferentes universos y no una dualidad de espacios distintos, el espiritual y el material.(6) Esta multiplicidad de espacios permite la lógica de basar la descripción de los fenómenos dentro de un espacio irreductible de reglas naturales que estarán asociadas con la interpretación netamente empírica y no con la abstracción del fenómeno del contexto que se presenta. Son en este contexto ideas muy cercanas a las positivistas, por irónico que esto parezca. Estas ideas enfatizaban en la metodología científica, que el positivismo opinaba que eran el único camino para llegar al conocimiento. La adquisición del conocimiento por medio de los sentidos, era también una idea compartida por el otro gran positivista de la época, el filosofo checo Ernst Mach

Otra explicación -que no contradice a la primera- es que indudablemente existía una preocupación evidente por parte de Mariño de darle a su texto un aire científico y explicativo acorde al discurso materialista y positivista del momento. Si bien Mariño fue un gran luchador en contra de este discurso materialista reinante en Buenos Aires, entendía perfectamente que un discurso que no entrara dentro de los parámetros “académicos” de la época no podía tener ningún éxito en el espacio académico. Otro ejemplo de esto es la constante realización de conferencias que tenían la finalidad de rebatir anteriores conferencias propuestas por las líneas contrarias al espiritismo. Dentro de estas líneas se encontraba la Iglesia católica, la cual se presentó monotemáticamente contraria a las ideas espiritas.

Para terminar, el trabajo de Mariño es no sólo un documento importante que nos permite saber de las “otras” propuestas presentes en los orígenes de la intelectualidad argentina a fines del siglo XIX, sino que es un documento de la lucha ininterrumpida de estos pioneros del espiritismo en la Argentina. El trabajo es también una ventana a la vida de este infatigable militante espirita que llevó sus ideas, junto a sus compañeros de lucha, hasta las últimas consecuencias. Dirá el diario La Nación en un articulos referido a su muerte: “Era, pues, entre nosotros, un caso único o poco menos, y era un caso ciertamente admirable por la fe y por la tenacidad, ya que realizaba su obra dentro de un medio sin duda poco propicio para la expansión de sus ideas.”(7) Quizás en el testimonio de esta tenacidad, se encuentre un espacio de discusión y preocupación mucho más rico y documentativo que cualquier experiencia paranormal.

Notas

(1).- Mariño Cosme, El Espiritismo en la Argentina, Editorial “Constancia, Buenos Aires, 1963

(2).- Esta insistencia en el estudio empírico y académico de los fenómenos llegará hasta la obsesión en el trabajo de Mariño. No faltan ejemplos de fenómenos que Mariño considera supercherías. No quita esto que todo el texto esté nítidamente dedicado a proponer la causa espirita como una verdad, llegando en algunos momentos a expresiones netamente subjetivas. La insistencia en el campos académico se puede ver en la interminable descripción de conferencias, debates y ponencias, las cuales son descriptas con lujo de detalles y proponiendo lugar y día de ésta. Quizás sea todo esto, la preocupación que tenia Mariño por encausar el espiritismo más cercano a una ciencia que a una simple creencia.

(3).- Mariño en su libro se siente feliz de haber contado entre sus líneas con una persona como Hernández. Lo consideraba un buen conferencista bien preparado. “Rafael Hernández era el líder que necesitábamos en esos momentos, de cruda lucha para, por lo menos hacer que se nos escuchara, se nos respetara y no se cumplieran las amenazas que siempre llegaban a nuestros oídos de impedir toda manifestación publica que propendiera a explicar y propagar el espiritismo.

(4).- Lo que no sabemos es si la fecha está equivocada en el libro o si simplemente el diario publicó el aviso un día tarde. Sí es claro que tal evento existió y tuvo cierta repercusión.

(5).- La Prensa, 31 de octubre de 1885

(6).- “El universo comprende la infinidad de mundos que vemos y no vemos, todos seres animados e inanimados y todos los astros que se mueven en el espacio, como también los fluidos que lo llenan.” Bossero, Santiago A., El Libro de los Espíritus, selección y comentarios de la obra de Allan Kardec, Editorial Víctor Hugo, Buenos Aires, 1963, p. 26

(7).- La Nación, Don Cosme Mariño -Su fallecimiento. 19 de agosto de 1927

Nikola Tesla

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Por Fabián Banga

Si hoy en día se le preguntara a un grupo de personas quién era Nikola Tesla no sorprendería que la mayoría de las respuestas fueran de absoluto desconocimiento. De la misma forma, la respuesta sería absolutamente contraria si la pregunta fuera sobre Guillermo Marconi o Thomas Edison. No quita este desconocimiento que Tesla haya aportado menos a temas como la transmisión de ondas inalámbrica o el uso de la electricidad tal cual la conocemos hoy en día. Este desconocimiento de uno de los inventores y pensadores más importantes del siglo XX, no es injustificado ya que ni siquiera el diccionario Larousse Ilustrado acierta en su correcta fecha de nacimiento, proponiendo que fue en 1856. 

Tesla nació en Smiljan, Lika (región ubicada en lo que hoy se conoce como Croacia cerca del límite con Bosnia) en el año 1857 y emigró a los Estados Unidos en 1884. Era de origen servio, y de una familia antigua de lo que en aquellos tiempos era el imperio Austro-Húngaro. Desde muy joven tuvo un prematuro interés por el estudio de la física y una compulsiva tendencia a todo lo que sea invenciones de aparatos relacionados con la transmisión de energía. Por ejemplo, Tesla es el inventor de lo que hoy en día se conoce como el control remoto. Más aún, el inventor del sistema de corriente eléctrica alternada, que hizo del sistema de corriente continua, inventado por Edison a fines del siglo XIX, prácticamente obsoleto en su tiempo(Tesla, p. 7.) Dentro de sus grandes logros se encuentra el estar involucrado en la construcción de la planta de energía hidroeléctrica en las cataratas del Niagara. Otro proyecto poco conocido, fue en Colorado y estaba relacionado con la transmisión de energía por un sistema inalámbrico, conocido en ingles como “The World System”. Para muchos, las ideas verdaderamente radicales de Tesla lo llevaron a convertirse en un personaje excéntrico y hasta más cercano al mundo del esoterismo que al de la ciencia canónica. Temas como la lectura de los pensamientos por medio de maquinas o estudios de campos electromagnéticos relacionados con el cuerpo, llevaron a crear mitos que en su mayoría son pocos acertados. Según Ben Johnston (en la autobiografía de Tesla My Inventions) poco ayudo la primera bibliografía editada por John O’Neill en 1944, Prodigal Genius, ya que en algunos momentos, mal interpreta anécdotas dando a entender que Tesla creía en la telepatía. Lo que sí está claro es que Tesla era un científico rigurosamente comprometido con la investigación empírica pero que al mismo tiempo no se privaba de tener una visión abierta y revolucionaria de ciertas concepciones absolutamente nuevas para su época.

Tesla llegó a influenciar mucho a escritores como Roberto Arlt, quien le nombra en novelas como Los Siete Locos o El Juguete Rabioso. Lo interesante de Tesla es que inaugura una corriente de pensamiento típica de principios de siglo XX, que proponía una objetivización de temas que por su cercanía a ideas espiritualistas, eran inmediatamente rechazadas por las corrientes positivistas del siglo XX. Un ejemplo de las radicales ideas de Tesla era que no solamente cada individuo es un autómata (es decir, una maquina que responde a las reglas de la física) sino que toda la humanidad en su conjunto responde a estas reglas como si fuera un gran network. La idea de entrar en espacios de la metafísica con herramientas de análisis del campo de la física, no terminó siendo en sí un tipo de invasión materialista del campo filosófico espiritual; muy por el contrario, esta acción dio lugar a la creación de un espacio absolutamente nuevo que generó una visualización y un imaginario de la realidad completamente distinto. Esto tuvo su influencia muy directamente en el campo de las artes, como se puede ver en los movimientos de vanguardia de los años 20′s.

También hay que tener en cuenta que en el contexto de su tiempo muchos de los experimentos de Tesla producían el efecto de un fenómeno mágico, sobre todo los relacionados con las transmisiones de ondas o energía inalámbrica. Esto contribuyó en su momento al mito de que Tesla tenia poderes especiales, en lugar de comprender la gran inteligencia del físico croata. Dirá el mismo Tesla: “Recuerdo que el experimento fue hecho en Saint Luis. Había en el salón entre 6.000 y 7.000 personas. Cuando expliqué [...] al público que la bombita se prendaría, hubo una estampida en las dos galerías superiores y todos salieron corriendo. Pensaron que era cosa de brujería y salieron disparando. Esa era la forma en que mis experimentos eran recibidos” (Cheney and Uth, p. 42-43. Traducción personal al español.)

Muchas de las ideas de Tesla no eran compatibles directamente con los pensamientos de los industriales de su tiempo que estaban directamente ligados proyectos redituables. Por ejemplo, Tesla pensaba en un generador de electricidad que trasmita energía de una forma inalámbrica e indiscriminada a todos los puntos de la tierra. Esto, según el físico, traería progreso y libertada tecnológica al planeta en su totalidad. Tales planes no deberían ser muy bien vistos por los titiriteros del mercado ya que no sería idea compatible con un proyecto provechoso a los productores de energía. Pero Tesla no era un buen comerciante, y como se comenta en muchas de sus biografías, era un hombre que no se sentía muy cómodo con el dinero.

Fuentes:

Cheney, Margaret, Tesla, man out of time, New York: Touchstone, 2001.

Cheney, Margaret and Robert Uth, Tesla, master of Lightning, New York: Metro Books, 2001.

Martin, Thomas Commerford, The inventions researches and writings of Nikola Tesla New York: Barnes And Noble, 1995.

Tesla, Nikola, My inventions, New York: Barnes And Noble, 1995.