La abrupta e inflada sudo teoría hyper-MOOC, que proponía salvar a la educación de su estancada decadencia, marcó un punto de inflexión cuando ayer el padre de Udacity pareciera haber tirado la toalla cuando propone en este artículo: http://www.fastcompany.com/3021473/udacity-sebastian-thrun-uphill-climb

“I was realizing, we don’t educate people as others wished, or as I wished. We have a lousy product,” Thrun tells me. “It was a painful moment.” Turns out he doesn’t even like the term MOOC.”

Ahora nadie quiere hacerse cargo de la palabra MOOC, todo el mundo escapa al fuego de esa burbuja neoliberal de que la educación modelo estatal está en decadencia. ¿En decadencia? Si lo que está propulsando la economía de los Estados Unidos es la fuerte inversión del estado en los espacios de investigación (el internet es una clara e indiscutible creación estatal). Universidades públicas como Berkeley han colaborado enormemente en la creación de tecnologías como el internet; y las universidades privadas como Stanford se nutren de donaciones. Estas donaciones reciben indirectamente el beneficio del estado ya que cuentan con eximición de un porcentaje del pago anual de impuestos en beneficio del donador, de una forma proporcional a la donación que se ofrece. Es decir que en los Estados Unidos si yo dono mil dólares esos dólares se pueden descontar de las ganancias anuales. De esta forma, si se dona mil dólares, un porcentaje de esos dólares son subvencionados por el estado. El neoliberalismo que proponía la creación de un mercado como totalidad ya fracasó en el imperio; no queda ya duda de ello. Esa visión plasmada en la educación ya muestra sus rajaduras en sus comienzos.

Otro punto de gran hipocresía es que muchos de aquellos que hablan de una desestatización del mercado educativo en pos de un mercado más libre, no mencionan que muchas compañías viven gracias a la contratación de compañías privadas en proyectos millonarios en el área estatal. El área de defensa es un buen ejemplo de este dilema. Cualquier miembro del área jerárquica en el estado sabe del constante acoso por parte de corporaciones y otras compañías privadas con oferta de servicios. La educación es uno de los objetivos más buscados en esta área y especialmente la involucración en la multimillonaria área de educación pública.  Las nuevos emprendimientos comerciales en el área de los MOOCs son solamente una ínfima parte de este proyecto global de reestructurar la educación pública en los Estados Unidos.

Pero si bien la idea del proyecto MOOC puede trascender el espacio comercial, lo más destacado y patético es que termina siendo sepultado por ese ego y necesidad de retener recursos, ya sea en la creación de firmas que acaparán la población educativa: Udacity, Coursera, etc. o la coronación de un minúsculo grupo de sudo-gurús que poco pegan en estilo con la idea académica de trabajo en grupo, enfoque en la investigación y en resultados objetivos. Es decir, la culpa no es solamente de estos mega-proveedores de MOOCs sino de una legión individualista que poco tiene que ver con la cultura de apertura de la educación #openeducation.