Por Fabián Banga

Introducción

Siempre es interesante introducirse a la realidad cotidiana de un tiempo histórico por medio de la literatura. La riqueza que nos propone tal inmersión se basa no tanto en la descripción objetiva de tales tiempos, sino muy por el contrario, en las simples y cotidianas situaciones que el autor decide incluir en su relato desde la rica subjetividad impresa en el trabajo literario. ¿Por qué decidir rodear a un personaje de ciertas circunstancias cotidianas, y por el contrario, obviar otras? ¿Qué lleva a un escritor a poner el ojo en tal contexto específico? No cabe duda que la respuesta a estas preguntas tiene un rico bagaje de información directamente relacionada con la creatividad e interés personal del autor. Pero más allá de que toda esta impresión personal y creativa genere una imagen literaria subjetiva, el interés que el autor ponga sobre ciertos aspectos históricos nos pueden ofrecer pistas que contribuyan a la construcción de una nueva imagen del periodo descrito. Por ejemplo, el análisis de la película “The Matrix” no ofrece un preciso ejemplo de la cultura de la generación X, pero sí la crisis espiritual que esta generación presenta. La estética y su implícita ideología política, nos muestra que una batalla por el dominio de la realidad, se plantea en el campo de la espiritualidad y del dominio de un universo tecnológico. Es decir, que la generación X exista sobre la base de una fuerte ideología capitalista y liberal, no quita que ésta presente un subterráneo conflicto entre la libertad, la tecnología y el rol que cumple el estado en el dominio del mercado. La interpretación de la realidad materialista como una prefabricada ilusión, cosmogonía que se remonta a las herejías catárticas, muestra también una simetría con la búsqueda de un universo espiritual que está generación presenta, pese a estar basada en una doctrina de neto toque materialista.

Así el ojo del narrador en el universo literario, nos proporciona el significativo interés ideológico que el escritor tiene por ciertos temas, y por consiguiente, un ejemplo del interés de un individuo del momento histórico que se analice. Y es importante remarcar que en ese interés por cierto tópico, se esconde información que debería tenerse en cuenta no como material cuantitativo, sino como pista cualitativa que nos lleve a repensar momentos históricos que por preconceptos de las ideas dominantes, terminan siendo entendidos fragmentariamente o a través de preconceptos actuales.

Con esta lógica, por ejemplo, se abre una puerta rica al mundo de la Rusia de la revolución, en las novelas de Pasternak; y el sur de los Estados Unidos, en los escritos de Twain. En esta misma línea, a través de las novelas de Roberto Arlt, podemos ver muchas de las características de Buenos Aires a principios de siglo. Arlt es una autor que nos ofrece una mirada aguda sobre la realidad urbana de Buenos Aires, desde sus detalladas descripciones de los personajes inmersos en las carencias y dificultades de las primeras décadas del siglo XX. Y dentro de esta realidad nos muestra algo que nos es de especial interés en este artículo, la presencia del espiritismo en sus novelas. Esto no es por mera casualidad, hay que entender que el espiritismo contaba con una popularidad considerable en la sociedad de los tiempos de Arlt.[1]

Desde la relación que habrá entre sus personajes y el espiritismo, -y por sobre todo, las características de como son presentados estos personajes- nos proponemos presentar la tesis de que el espiritismo, en la obra de Arlt, está relacionado con una ideología anti oficial latente en el espacio popular, y contrapuesta a la ideología conservadora de la nación. Es publico conocimiento que las bases de la contracción del imaginario de nación que presenta la Argentina está basado sobre algunos pilares inamovibles que no han cambiado mucho con el transcurso del tiempo. Algunos de estos pilares se basan en el desarrollo de la ciencia canónica, el culto cristiano, apostólico y romano, y la europeización de la imagen de la nación.

Artículo 2o.- El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano.

Artículo 25.- El Gobierno federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias, e introducir y enseñar las ciencias y las artes.

(Constitución Nacional Argentina)

De los tres puntos, dos no son abiertamente compatibles, desde la perspectiva conservadora nacional, con las ideas del espiritismo. Por un lado, que el segundo artículo se refiera a la religión católica, implica una inevitable marginación de todos los otros espacios irreconciliables con ésta. Por otro lado, desde el espiritismo se puede argumentar justificadamente que el método de trabajo es rigurosamente científico; pero esto no quita que sea abiertamente visto desde muchas líneas de la ciencia canónica[2] como algo ajena a ésta. Desde sus comienzos se ha podido ver la hostilidad que hay hacia las ideas espiritistas, inclusive desde corrientes de pensamiento que podrían ser vistas como muy cercanas, tal el caso de la psicología. Escritores psicoanalistas fundadores como Freud o Edward Hitschmann mostraron empeño en rebatir toda teoría relacionada con lo “paranormal”, espacio donde incluían también a las corrientes espiritistas[3].

Porque el tema de este trabajo nos es analizar la exactitud que se puede tener del espiritismo en los trabajos literarios de Arlt, sino que relación podía haber entre las ideas de nación y las ideas que se tenía del espiritismo en el texto. Partiendo de esta disyuntiva, nos será claro ver por qué Arlt utilizará estas ideas y que papel tendrán estas en los mecanismos de resistencia hacia el proyecto oficial de nación presentes en el texto.

La imagen del espiritismo

La imagen del espiritismo aparece por lo menos en tres claras oportunidades en la novela Los siete locos[4]. En todos los casos es presentado desde un espacio social implícitamente marginal o por lo menos en el ámbito de clases opuestas a las élites gobernantes.

El primer caso que se puede ver en esta novela es en un diálogo entre Barsut y Erdosain, en el cual Barsut cuenta de una forma delirante situaciones inconexas de su vida.

La preocupación que le había dejado en el entendimiento el guiño de un pez tuerto, y relacionando el pez tuerto con la mirada de una anciana alcahueta que quería que se casara con su hija que se dedicaba al espiritismo, derivaba la conversación hacia cada absurdo que de pronto, Erdosain, olvidándose de su rencor, se preguntaba si el otro no estaría loco.

(Arlt, p. 131)

Este es el primer caso que se presenta al espiritismo en la novela y es interesantemente descrito de una forma cotidiana e insignificante pero rodeada de una cierta marginación con relación al delirio de Barsut y a la hija de la anciana “alcahueta”. Esto no ayuda mucho en que contexto es presentado el espiritismo ya que en sí, la mayoría de los personajes de Arlt son seres marginales.

Por otro lado, la mención espiritismo hubiera pasado desapercibido si no fuera nombrado en una segunda oportunidad en la misma novela:

-Me acuerdo como si fuera ahora. Una carbonera, a su izquierda, estaba hablando del periespíritu con un zapatero. ¿Usted no se ha fijado qué predilección tienen los zapateros por las ciencias ocultas?
(Arlt, p. 179)

En este caso, nos ofrece mucha más información en el contexto que es presentado. Por un lado, está asociado con la clase trabajadora; en segundo lugar, presenta un vocabulario técnico inevitablemente relacionado con el lenguaje espiritista. Es decir, si bien no quita que una persona de la clase trabajadora pueda llegar a una formación sustancial de cualquier tipo de conocimientos, es claro que Arlt parte de una población asociada con las clases proletarias, que en el marco de los tiempos de Arlt, no contaba con los beneficios sociales apropiados para tener acceso a las altas casa de estudio. De esta manera, este es otro ejemplo donde el espiritismo esta asociado con un área de estudio alternativo, que podría fomentarse y divulgarse en instituciones que presentan un conocimiento y lenguaje paralelo al oficialmente establecido por la universidad. Un ejemplo de este tipo de vocabulario alternativo se puede ver, como ya mostramos en la cita, en el uso de la palabra “periespíritu”. La palabra periespíritu es explicada por Allan Kardec en El libro de los espíritus, publicado el 18 de abril del año 1857.

Así como el germen del fruto está rodeado del periespermo, así también el espíritu propiamente dicho está rodeado de una envoltura, que por combinación puede llamarse periespíritu. (Bossero, p. 44)

Lo que muestra hasta que punto el tema del espiritismo era dominado por Arlt. La asociación del espiritismo, en el texto de Arlt, a la clase trabajadora y por otro lado a ideas que en su tiempo estaban excluidas del lenguaje canónico, como es el caso de las ideas de Kardec, propone un aspecto interesante de la realidad que Arlt construye en la novela. Teniendo en cuenta que en sus novelas el tema de la lucha de clases y de la resistencia de la clase trabajadora en contraposición con la oligarquía está intensamente presente, es significativo que Arlt asocie al espiritismo con la clase popular. Más adelante veremos que este no es el caso de la escuela teosófica, la cual es inequívocamente asociada con la clase alta.

Podrimos llegar a interpretar que en Arlt el espiritismo como así también otras ideas relacionadas con el esoterismo-, son parte de una gama de elementos que generarán un espacio de resistencia evidente, en contra de la propuesta conservadora oficial generada por el estado. Esto de última no es algo novedoso ya que es pública la idea de que el espiritismo, por sus ideas, se contrapone a la doctrina católica -religión oficial del imaginario de la nación propuesta por el estado. Lo que es interesante es el significativo espacio que Arlt le da al espiritismo y a que tipo de organización lo compara en sus novelas. Esta última afirmación se puede notar muy claramente en otra cita de la misma novela. Uno de los personajes enuncia en su discurso de fuerte ideología anarquista la siguiente frase:

-Esa es la frase. Quiero ser manager de locos, de los innumerables genios apócrifos, de los desequilibrados que no tienen entrada en los centros espiritistas y bolcheviques…
(Arlt, p. 217)

Por esta idea no sólo evidentemente eleva a los centros espiritistas a la altura de los centros comunistas, de significativo numero y presencia en aquellos momentos, sino que los presenta organizados y nuevamente contrapuestos al conservadorismo oficial, es decir, en el espacio de la resistencia. No quita esto que la diferencia que puede haber entre las ideas espiritistas y comunistas sean muy diferentes en muchos puntos. Este no es el tema que nos interesa. Lo interesante es ver la comparación que hay entre las dos, y tomando una relación de magnitud y no las características ideológicas, podemos ver la importancia que Arlt le da al espiritismo.

Algo también interesante de tratar es que los personajes de Arlt en general se posicionan en un sitio de resistencia al ser la mayoría de neto toque anarquista, marginados y en algunos casos hasta evidentemente desequilibrados. Es decir, una amenaza hacia el orden establecido. Este orden estará ligado un imaginario de nación con claros aspectos conservadores, que dentro de otras cosas propondrá una jerarquía social de clases, una religión católica y un control basado en una ciencia positivista importada de Europa. Si el estado propone el salvaguardo de la propiedad, el mercantilismo capitalistas y el reconocimiento de las organizaciones eclesiásticas, los personajes de Arlt propondrán el anarquismo, la estafa y el control de las masas por medio de mitos apocalípticos.[5] Es curioso por esto ver que en el universo arltiano, el espiritismo aparece inmerso indirectamente en estas fuerzas desestabilizadoras del imaginario de nación. De ahí que una pregunta interesante podría ser: ¿Qué hace del espiritismo una fuerza desestabilizadora? ¿Cuál podría ser la razón por la cual Arlt incluya al espiritismo dentro de un espacio de fuerzas marginales y antioficiales? Voy a proponer muy someramente que existen dos puntos fundamentales en el espiritismo que son implícitamente conflictivos con la imagen de nación conservadora. Primero habría que prestar atención al objeto de estudio del espiritismo y la imposibilidad de refutación de toda una doctrina que basa sus estudios sobre elementos que no son ni siquiera tratados por la ciencia oficial -como es el caso de la comunicación con los espíritus. El espiritismo plantea, indirectamente, un método de estudio tomado casi directamente de la ciencia positivista. Por otro lado, la posibilidad de debatir con esta ciencia positivista es prácticamente nula. Diferentes corrientes de pensamiento pueden debatir sobre elementos como la velocidad o el espacio, ya que éstas reconocen la existencia de la velocidad y del espacio como posible objeto de estudio. Pero la ciencia oficial no reconoce como objeto de estudio la existencia del espíritu. El espiritismo pasaría a ser en este contexto una ciencia irreconocible con las ideas canónicas, por más que cuente con un método de estudio organizado, sistemático y complejo; y valdría también agregar, con un grupo considerable de adeptos y pensadores.

Otro punto problemático del espíritu es el de abarcar un espacio de estudio que toca por un lado elementos de la ciencia y por otro de la religión. Espacios nuevamente irreconciliables, que la realidad de la nación moderna ha hecho convivir al separar uno con otro. Es decir, que el espiritismo plantea un conflicto con el equilibrio planteado por el estado de una visión laica de la ciencia, pero al mismo tiempo con una religiosidad presente en la cultura nacional. Este posicionamiento no puede generar más que problemas y una desconfianza desde todos los puntos. En resumida cuenta, en los dos ejemplos que estamos proponiendo, el mismo acto de estudio planeta el problema, el acto trasgresor está en la pregunta, no en la intencionalidad de ésta.

Es importante también dejar en claro que con esto no se busca proponer que exista una intencionalidad previa del espiritismo de convertirse en una fuerza desestabilizadota de este imaginario. Menos aún, reproche de algún tipo frente a estas circunstancias irreconciliables ya que no es el espiritismo el único ejemplo de conflicto frente a los imaginarios oficiales del siglo XIX.

Otro punto interesante es que nunca el espiritismo se encuentra relacionado con una específica crítica que Arlt hace de las organizaciones ocultistas. La crítica de Arlt es que en muchos casos, las organizaciones ocultistas se transforman en logias de las clases oligárquicas que desde teorías inaccesibles se olvidan de la única y verdadera evolución del hombre, que es el bienestar social de los miembros de una comunidad.[6] Esto se ve muy claramente en el directo ataque que hace hacia la Sociedad Teosófica; la cual es duramente criticada no solamente en algunos tramos de sus novelas, sino también en su primer ensayo “Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires”. Luego de ejemplificar con intrincadas explicaciones puntos que son exclusivos de la Doctrina Secreta de Blavatsky, Arlt termina el ensayo de esta manera:

Me dirijo a todos los estudiantes de ocultismo.
Nuestro siglo y los venideros, más que vanas especulaciones metafísicas, más que inútiles conocimientos del “más allá”, nuestro siglo, necesita hombres exponentes de una evolución cuyo fin debe consistir, como ha dicho Saint Simon, “en la perfección del orden social”.

(Arlt, p. 553)

Existen otros pasajes también en la novela El juguete rabioso que ejemplifican la crueldad de las clases altas para con los pobres, y en algunos casos la Sociedad Teosófica está relacionada con estos personajes de la clase alta. Esto deja muy claro cual es el proyecto que acompañara a Arlt a lo largo de sus escritos.

A modo de conclusión

Foucault en su trabajo “El orden del discurso” propone que en cada sociedad la producción del discurso está controlado por ciertos procesos que tendrán como fin preservar su poder y cuidarlo de amenazas. Este control propone a su vez que lo oficial por su propia existencia proyectará un espacio ajeno a éste, un espacio que por su propia existencia plantea una controversia, una negación del centro de poder. Será en este tipo de espacio desde donde Arlt comenzará a fundar su universo, desde todas aquellas teorías que amenacen el orden construido desde las bases conservadoras, capitalistas y católicas. Lo interesante es que Arlt ubica al espiritismo fuera de los valores conservadores, asociando sus personajes con la masa proletaria, los disidentes y los letrados por fuera de las instituciones canónicas. Es decir, en el espacio de la contraoficialidad.

Si los personajes de Arlt, desde sus alianzas e intentos de desestabilización del sistema social son un peligro para el orden establecido por el estado, las ideas espiritistas proyectan un similar peligro al atentan contra la ilusión de realidad establecida por la ciencia oficial, siendo ésta uno de los fundamentos de la nueva nación. Y nuevamente poco tiene que ver este acto de atentar contra la visualización de la realidad, con la verdad que haya en la explicación del fenómeno por cualquiera de las partes. El espiritismo en su esfuerzo de producir un discurso sistemáticamente organizado, plantea una teoría que por ser irreconciliable con el discurso oficial, crea en su intento un espacio paralelo; lo que plantea por su propia existencia un conflicto de poder.

Finalmente, y volviendo a Foucault, cuando éste se refiere a la censura de la locura, pondrá énfasis en lo “sobrenatural” del discurso del loco y el peligro que éste genera para con el discurso oficial. En analogía con esta idea, el espacio de lo sobrenatural que el espiritismo asume como objeto de estudio, plantea un peligro para el implícito control del estado y de la ciencia oficial, al basar su proyecto y construcción teórica sobre elementos que están por fuera del espacio de estudio de la ciencia de los tiempos de Arlt. Más aún, el espiritismo maneja desde la esencia de su tópico, un tema íntimamente relacionado con un miedo y conflicto primario en la existencia humana, el tema de la muerte. Este tema de la muerte es absoluto dominio del mundo de la religión y lo científicamente inaccesible. Al espiritismo ocuparse de un tópico que es en esencia religioso -por el común entendimiento popular-, y abordarlo con herramientas más relacionadas con el ámbito del método científico, produce un conflicto de poder que no tiene que haber sido muy bien visto por las precarias instituciones de la época de Arlt.

Por estas complejidades relacionadas con el tópico, el espiritismo se presenta como una corriente de pensamiento difícil de refutar, ya que sus pilares teóricos se construyen desde conceptos que trascienden el espacio de la ciencia y la religión. Quizás allí esté la peligrosidad del discurso espiritista para con el discurso oficial de la nación conservadora; no en su propuesta de la realidad sino en su objeto de estudio. No en sus afirmaciones, sino los espacios desde donde se posiciona.

 

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Notas:

[1] Para entender la contundente influencia que por ejemplo tuvo el espiritismo en la Argentina de fines del siglo XIX y comienzos del XX, referirse al libro: Mariño, Cosme, El Espiritismo en la Argentina, Editorial Constancia, Buenos Aires, 1963.

[2] Entiéndase por canónico aquellos espacios de estudio abiertamente abalado y supervisados por instituciones universitarias o gubernamentales.

[3] Para ejemplificar estas ideas se puede leer textos como “Dream and Telepathy” o “Dreams and the Occult” de Sigmund Freud, y “A critique of Clairvoyance” de Edward Hitschmann.

[4] Todas las citas de esta novela fueron tomadas de Arlt, Roberto, Obra Completa tomo uno, Planeta-Carlos Lohlé Biblioteca del Sur, Buenos Aires, 1991.

[5] Ver las tres novelas de Arlt, El juguete rabioso, Los siete locos y Los lanzallamas para ver ejemplos de estas situaciones.

[6] Quizás una explicación a esta diferencia que Arlt hace entre el espiritismo con otros grupos ocultistas, esté basado en la ya pública modalidad de inclusión que el espiritismo tiene para con sus miembros sin importar la clase social o intelectual que este tenga. Este podría ser un punto importante ya que se pondría en evidencia, en caso de estar en la pista correcta, de la sensibilidad hacia las realidades de cada grupo, al separar al espiritismo de su crítica social hacia los centros ocultistas de su tiempo.