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Brujos, espiritistas y vanguardistas @ Cal | Thursday, April 28, 12-1 PM | 201 Moses Hall

TAPA_tesisThursday, April 28
12-1 PM – 201 Moses Hall – UC Berkeley
Institute of European Studies

Brujos, espiritistas y vanguardistas

Fabian Banga
Professor and Chair, Modern Languages Department, Berkeley City College

The title is Brujos, espiritistas y vanguardistas (Witches, spiritualists and avant-garde) and was published by the prestigious Argentinean publishing house Leviathan. The book explores the representation of esoteric traditions in the aesthetic projects of the avant-garde literary movements in Latin-American and Spain of the early decades of the twentieth century. The book is based on Dr. Banga’s doctoral dissertation and is forwarded by his mentor and friend Dr Francine Masiello, professor of Spanish and comparative literature and Sidney and Margaret Ancker Distinguished Professor in the Humanities at UC Berkeley. Dr Banga will be presenting his book at the Institute of European Studies at UC Berkeley on August 28 and in different locations in Buenos Aires in June.

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XI Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires

XI FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA (1)

42° FERIA DEL LIBRO
22, 23 y 24 de abril de 2016
PROGRAMA
 
Viernes 22 de abril
 
20:30 a 22:00 – Inauguración (Sala Victoria Ocampo, Pabellón Blanco)
 
Palabras de bienvenida a cargo de Jorge Monteleone
 
Lectura de poetas:
Angela Melim (Brasil)
Jorge Boccanera (Argentina)
Tamara Kamenszain (Argentina)
Coral Bracho (México)
Oscar Hahn (Chile)
Diana Bellessi (Argentina)
 
Sábado 23 de abril
 
18:00 a 19:30 – Primera parte (Sala Domingo Faustino Sarmiento, Pabellón Blanco)
 
Lectura de poetas:
Leyla Leyva Lima (Cuba)
Césareo Sánchez (España)
Santiago Sylvester (Argentina)
Samuel Bossini (Argentina)
Leopoldo “Teuco” Castilla (Argentina)
Juan Manuel Roca (Colombia)
 
Performance:
Homenaje a Rubén Darío, a cargo de Ingrid Pellicori
 
20:00 a 21:30 – Segunda parte (Sala Domingo Faustino Sarmiento, Pabellón Blanco)
Lectura de poetas:
Vicente Cervera (España)
Luis Filipe Sarmento (Portugal)
Antonio Preciado (Ecuador)
Esteban Peicovich(Argentina)
Rafael Courtoisie (Uruguay)
Performance:
Lectura poética de Lydia Daher (Alemania)/ Camila Fadda Gacitúa (Chile)
 
Domingo 24 de abril
18:00 a 19:30 – Primera parte (Sala Domingo Faustino Sarmiento, Pabellón Blanco)
 
Lectura de poetas:
Luis Glez Tosar (España)
Yolanda Castaño (España)
Valter Hugo Mãe (Portugal)
Carlos Battilana (Argentina)
Cristian Aliaga (Argentina)
Alicia Genovese (Argentina)
Elvira Hernández (Chile)
 
20:00 a 21:30 – Cierre (Sala Victoria Ocampo, Pabellón Blanco)
 
Lectura de poetas:
Horacio Eloy (Chile)
Bárbara Belloc (Argentina)
Cristóbal Zapata (Ecuador)
Teresa Arijón (Argentina)
Camila do Valle (Brasil)
Arturo Carrera (Argentina)
 
Coordinación general: Jorge Monteleone
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El hijo del patrón

Mauricio Macri visitó los talleres-cochera de la Linea A de Subtes

Las críticas a Daniel Scioli de algunos medios sobre su desempeño en el debate, de que estaba nervioso, que era agresivo, es una técnica muy conocida en el mundo del márquetin: repetir una idea o concepto hasta el hartazgo y hacer que ese concepto se convierta en una realidad en el imaginario del público. Se usa en la venta de autos, en productos comestibles y también con candidatos. Es tan conocida esta mecánica que hasta las compañías e instituciones tienen gente específicamente contratada con la función de poner en práctica estas actividades mediáticas. Hay también compañías que se dedican a cuidar la imagen de la gente y limpiar del internet realidades y falencias que perjudican a sus clientes. Se las puede ver operando en Yelp, en Twitter, y otros espacios de social media.
Es receta de manual de clase básica de márquetin. Hay que hacer siempre “damage control” (control de daños).
De ahí que el Macri inseguro, extremadamente nervioso del domingo, hizo que esta técnica de la que estamos hablando se viera casi instantáneamente presente no sólo en los espacios de social media, sino en varios medios periodísticos opositores de la Argentina. Todas estas técnicas tienen una función: no solamente hacernos creer que era Daniel el que estaba nervioso, sino también ocultar lo desarticulado que estaba Macri.
Macri estaba recaliente en el debate y se comportó como el hijo del patrón que está perdiendo el partido 3-1 y quedan solamente 5 minutos para el final del partido. Intentó llevarse la pelota, patear el tablero, comportarse como si nada estuviera pasando. El desenlace fue catastrófico. Calentito, patotero, usando frasecitas como “Daniel, por favor..” patéticas técnica improvisada en un momento de pánico. Se lo vio a Macri endeble, inseguro, vacío de ideas, improvisando en un territorio que no es su fuerte. Inclusive practicar el beso apasionado que ya había intentado Gore en su debate presidencial en USA hace ya muchos años, no terminó de cerrarle. Me recordó mucho a Bush en sus primeras campañas y lo lamentable es que vimos su inseguridad aún más acentuada luego en sus gobiernos.
Se vio el Macri que siempre vimos, un Macri sin preparación. Y ojo que esto que yo digo todos lo saben, incluyendo sus asesores y sus cercanos. La realidad es que Macri no tiene musculo político, que a la hora de enfrentarse a un verdadero debate, el debate de gobernar la Argentina (no la CABA), los globitos de colores no le van a ayudar mucho. Pero para cuando llegue ese momento ya será muy tarde.

 

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Someone should tell Donald Trump

"Mexican construction workers" by Tomas Castelazo
“Mexican construction workers” by Tomas Castelazo

Someone should tell Donald Trump that unauthorized immigrants’ contribution to the U.S. economy is approximately $743 billion/year. Since unauthorized immigrants from Mexico are approximately 60% of them, their contribution is around $445 billion. 34 million Hispanics of Mexican origin reside in the United States legally, 11.4 million born in Mexico and 22.3 million born in the U.S (US Citizens). Do you want more data? 54 million Hispanics live in the US, the largest ethnic or racial minority. The U.S. Hispanic population for 2060 is estimated to reach 128.8 million; more than 60% will be of Mexican origin.

So don’t mess with México.

http://www.epi.org/publication/immigration-facts/

http://www.pewhispanic.org/…/a-demographic-portrait-of-mex…/

Image: “Mexican construction workers” by Tomas Castelazo – Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons – https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Mexican_construction_workers.jpg#/media/File:Mexican_construction_workers.jpg

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“Lecturas desde los confines, Aira, Piglia, Perlongher y Girondo leídos desde la academia norteamericana”.

para Primeras Jornadas de “Arte, Cultura y Política: Poéticas del Conurbano”
2 de junio 2015, Universidad Nacional Arturo Jauretche
Mesa sobre literatura.

  • La traducción como una traición. Los límites de la traducción. El ejemplo de la palabra “compañeros” en la poesía de Gelman. La solución de Joan Lindgren.
  • Pero quizás podemos ir más allá de esa idea y plantearnos la imposibilidad de transmitir espacios comunes-locales. Aquello que es tan evidente que pasa desapercibido. Aquello que es parte del consenso. Desconfiar de esta idea.
  • Hay un cierto engaño en ese espacio cómodo de lo común, espacio del consenso. Esto se evidencia mucho cuando un texto literario se tiene que discutir desde las periferias del artefacto literario. Cuando hay que desmantelarlo para poder reconstruirlo. Tratar de discutirlo con interlocutores que no tienen la posibilidad de concertar con esa base semiótica.
  • En esos casos: ¿cómo analizar las diferentes construcciones estéticas? Es decir, más allá de la dificultad del idioma ¿qué hacer con imágenes y estéticas que nos son comunes, que no son parte del consenso al ser presentadas o discutidas con una audiencia que no comparte ese consenso?
  • Hay que desmantelar la imagen; y al hacerlo, aparecen rajaduras. Rajaduras que nos proponen un tercer espacio.
  • En esas rajaduras de esta aceptación social primaria tenemos la oportunidad de cuestionar ese status quo y así perturbarlo para recrear algo distinto.
  • Es interesante pensar esta rajadura desde otros campos como el género, la clase social, el idioma, etc. Lo intraducible localmente, la fragmentación ideológica y sus discursos. La fragmentación de la que habla Alain Touraine y su falta de actores.
  • Para traducir o trasladar esa imagen a la periferia es necesario encontrar espacios similares o en algunos casos disimilares pero con similares potenciales.
  • El ejemplo Tango-Blues.
  • otros ejemplos: Aira, Gelman, Piglia, Girondo.
  • Perlongher el cronista. El crítico/a literario/a como cronista.

Libros mencionados:

Aira, César. Cómo me hice monja. Ediciones Era, México DF, 2005.

Aira, César. Los fantasmas. Ediciones Era, México DF, 2002.

Donoso, José. El lugar sin límites. Seix Barral, Barcelona, 1979

Gelman, Juan, and Joan Lindgren. Unthinkable Tenderness. University of California Press, 1997.

Girondo, Oliverio. Obra completa. Editorial Universidad de Costa Rica, 1999.

Perlongher, Néstor. Prosa plebeya. Ediciones Colihue SRL, Buenos Aires, 1997.

Perlongher, Néstor. (Roberto Echavarren Ed.) Poemas Completos. Seix Barral, 1997.

Piglia, Ricardo. Cuentos morales. Planeta, Buenos Aires, 1997.

Piglia, Ricardo. La Ciudad Ausente. Seix Barral, Buenos Aires, 1995.

Piglia, Ricardo. Plata quemada. Planeta, Buenos Aires, 1997.

Piglia, Ricardo. Respiración artificial. Seix Barral, Buenos Aires, 2000.

Touraine, Alain. After the Crisis. Polity Press, Cambridge, 2014

 

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Historia de fin de año

Estuve buscando esta historia y no he tenido la suerte de encontrarla. La escuche de un Sensei hace mucho tiempo y la quería compartir como anécdota de fin de año. Principalmente para los que somos educadores, y sabemos de las frustraciones de nuestras propias limitaciones. La historia la voy a modificar mínimamente para que tenga sentido en nuestro contexto occidental pero la idea es la misma y el mensaje en su mayoría y esencia no va a estar modificado. Perdón que estoy un poco cansado lo que hace que haya muchas torpezas pero la quiero compartir ahora, la revisaré un poco más mañana.

Cuenta la historia que en una clase de caligrafía, que en el contexto que me la contaron sería en algún lugar de Asia, el maestro en la primera de las clases escribió en el pizarrón un carácter que en ese caso era el más básico. Como si les pidiera a los estudiantes que escriban la letra A. Todos los estudiantes reprodujeron el mismo carácter en el primer renglón de su cuaderno muy prolijamente. El maestro en silencio pasó a ver los caracteres de cada uno de los estudiantes aprobando o dando sugerencias según sea el caso. Luego de pasar revisión de cada uno de los estudiantes les pidió que completaran el primer renglón del cuaderno con el mismo carácter. Y así Continuó el día de clase, los estudiantes escribiendo el mismo carácter en todos los renglones de la primera página con el maestro caminando entre los estudiantes dando sugerencias o admirando los trabajos según sea el caso.
Al próximo día todos los estudiantes sentados en los mismos pupitres vieron como el maestro volvía al mismo ritual de escribir un carácter, en este caso diferente y un poco más avanzado, y volvía a pedirles que llenaran la segunda página. Como si en el segundo día les pidiera que escribieran la letra B. La clase como en el primer día tenía a todos los estudiantes trabajando en silencio y el maestro, en profunda paz y armonía, pasaba pupitre por pupitre viendo como los estudiantes escribían el segundo carácter. Mientras caminaba entre los estudiantes el maestro notó que una de las estudiantes, la más joven y chiquita, en lugar de estar escribiendo el segundo carácter continuaba escribiendo el primer carácter del día anterior en la segunda página del cuaderno. Con mucha tranquilidad y posando su mano sobre la cabecita de la nena le preguntó por qué aún continuaba escribiendo el primer carácter y no el segundo. La niña con mucha timidez le respondió que creía que aún no había aprendido suficientemente bien como escribir el primer carácter y prefería continuar practicando ese primer ejercicio. El maestro con una sonrisa muy sensible le respondió que admiraba su perfeccionismo y que si quería seguir practicando el primer carácter podía hacerlo.
Al tercer día el rito fue el mismo. El maestro mostro el tercer carácter dibujándolo en la pizarra, y los estudiantes en este caso ya sin necesidad de recibir direcciones comenzaron a llenar la tercera hoja con el carácter ejemplificado en el pizarrón. Cuando pasaba caminando como lo hacía todos los días entre los estudiantes, que en silencio trabajaban en sus cuadernos, el maestro vio asombrado como la niña chiquita continuaba completando la página de su cuaderno con el mismo primer carácter. No solo eso, notó que varias de las páginas ya habían sido completadas en su casa con el mismo ejercicio. El maestro preocupado le preguntó por qué continuaba insistiendo con el primer carácter si en su opinión era ya de muy alta calidad. La nena con más acentuada timidez le pidió perdón al maestro por no seguir sus instrucciones, pero consideraba que aún su primer carácter no había llegado a su mayor potencial. El maestro consternado y hasta un poco frustrado le permitió a la nena seguir practicando el primer carácter pero le recomendó no continuar haciendo lo mismo todo los días sino practicar nuevos caracteres.
Los días fueron pasando y el maestro día tras día continuaba con su ritual de poner un nuevo carácter a la espera que sus estudiantes practicaran este nuevo ejemplo. Todos los estudiantes siguieron al pie de la letra el ritual excepto la nenita que continuaba incesantemente practicando el primer carácter. El maestro decidió ya no reprocharle la insistencia a la nena y trató de proponerse múltiples explicaciones del porqué de la actitud de su estudiante. Pensó que sería un problema de aprendizaje, un caso de perfeccionismo patológico, algún tipo de deficiencia. Pero con profunda pena y desentendimiento se resignaba a ver a su estudiante repetir y repetir el primer carácter. Se dio de alguna forma por vencido y decidió ignorar a la nena desde aquel día.
Al final de ese período escolar, el último día de clase, el maestro llegó muy orgulloso de sus estudiantes y de todo lo que ellos habían aprendido. Les dio una pequeña charla de la importancia de los caracteres en su cultura y de lo feliz que estaba por lo respetuosos y esmerados que fueron durante el año. Para terminar esa etapa y para que puedan demostrar a sus compañeros todo lo que habían aprendido, les pidió que pasaran al pizarrón algunos voluntarios y que compartieran con sus compañeros un carácter, solamente uno, de todos los que habían practicado. El que quisieran, sin importar lo fácil o difícil de éste, pero del que ellos se sintieran orgullosos de dominar. Algunos pasaron y escribieron caracteres muy difíciles, otros no tanto pero con un arte muy refinado que generó el aplauso de sus compañeros. Luego de que el grupo de los estudiantes más extrovertidos diera su demostración, el maestro pidió que no tuvieran vergüenza los más tímidos y que todos tenían que sentirse orgullosos y orgullosas de lo que habían aprendido. Fue entonces que la niñita más chiquita levantó su mano y pidió pasar a dibujar el primer carácter. El maestro con mucha compasión y hasta con un poco de pena agradeció a la nenita su pedido y la invitó a pasar a dibujar su carácter. Ella con mucha timidez fue hasta el pizarrón y con calma comenzó a trazarlo. Y cuando terminó de dar la última línea, el pizarrón se partió en dos.

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Tulio Halperín Donghi

Yo lo conocí a Tulio Halperín Donghi en el año 96 cuando llegué a estudiar a Berkeley. Todo el mundo me hablaba del gran historiador y voy a tener que ser honesto al decir que de él yo sabía muy poco o casi nada. No pasó demasiado tiempo hasta que noté su presencia. Era una persona muy querida y respetada en Berkeley y nosotros que estábamos en el Departamento de Español y Portugués  teníamos la enorme suerte de estar prácticamente contiguos a su oficina en el Departamento de Historia, simplemente separados por unos pisos. Ellos estaban y están en el tercer piso de Dwinelle Hall, nosotros en el quinto. Por su generosidad, profesionalismo y erudición era prácticamente alabado por todo mi departamento. Era una persona muy activa no solamente en el campo académico sino en la vida de la comunidad de UC Berkeley.  Era común escaparse a la hora del almuerzo a escucharlo en charlas o pasar a visitarlo por sus horas de oficina que estaban siempre saturadas de estudiantes. Se tomaba el tiempo de venir a escuchar ponencias e interactuar con la vida activa de la universidad. La lista de estudiantes que le pedían ser lector de tesis doctorales era enorme y él aceptaba en igual medida.

Recuerdo tomar uno de sus seminarios sobre historia latinoamericana y que fue quizás uno de los últimos que dio. Nos reuníamos por la tarde a charlas semanales que duraban 3 horas con un efímero descanso de no más de 15 minutos. Don Tulio hablaba por tres horas sin parar y uno tenía la impresión de no haber estado más de media hora con él. No paraba de hablar ni en el descanso que teníamos y en el que solíamos caminar hasta el Free Speech Movement Café, a no más de 50 metros del edificio donde daba el seminario. Tulio te contaba la historia como un cronista, con una profundidad y una claridad que daba la impresión de que él había estado en el suceso. Hablaba con una firmeza que carecía de compromiso ideológico y que imponía humildad. No decía lo que uno querías escuchar, sino que mostraba, y quizás con una inofensiva cizaña, el lado desmitificador de los hechos para de ahí construir una perspectiva que planteaba una realidad inesperada y hasta liberadora. Los que lo conocen saben que de quererlo escuchar afilado al máximo había que traer el tema del peronismo. Y parecía no molestarle que alguno de los presentes teníamos evidente simpatía por este movimiento. Nombrar a Sarmiento era poner el siglo XIX de cabeza y no había padre de la patria que quedara en pie a la hora de sus charlas panorámicas. Combinaba anécdotas del exilio con el siglo XIX como si fueran parte de un mismo barrio y tiempo. Y siempre las mejores interacciones con él eran en grupos pequeños. Los interlocutores se limitaban prácticamente a producir preguntas, no importaba el nivel académico. Tulio podía hablar de cualquier cosa y con una precisión envidiable, por el tiempo que sea y esté con quien esté. Charlas interminables y valiosísimas que podían ocurrir en lugares inesperados como una ponencia, en su oficina, en un café o en largas caminatas al o desde el YMCA, lugar donde solía encontrarlo nadando.

Tenía una forma de mostrar Latinoamérica que impedía el nacionalismo. Recuerdo una charla en la que hablaba de los orígenes de Santiago, la capital de Chile, y la describía en términos de un enclave indirectamente al servicio de familias terratenientes mendocinas que necesitaban una universidad para sus hijos. Interesantemente él no hablaba de Argentina porque no la consideraba ni siquiera parte de su análisis. Entendía el fenómeno histórico y de alguna forma él y su lógica se volvían parte de esa narración. Y explicaba todo con una naturalidad que parecía carente de esfuerzo. Esto se puede ver en sus libros, muy leíbles, simples pero de una profundidad enorme. Era admirable. Escribía cosas como “Manuel emitía sus opiniones con el aplomo de quien sabe que tiene autoridad para ello” hablando de Belgrano. No dejaba espacio para la duda y hablaba de historia con aire de juerga. Entre estos comentarios, luego, uno llegaba a entender ideas que él había planteado pero que en su momento habían pasado desapercibidas. No se limitaba a temas históricos ya que le interesaba desde la realidad de la universidad hasta en los últimos años temas como la tecnología de la educación; tema que me interesa particularmente. Recuerdo su queja a las nuevas generaciones de académicos que podían llegar a ver como un fracaso terminal el no conseguir una posición permanente de “tenure” en una universidad de investigación y proponía que muchos de los grandes historiadores de su época enseñaban en secundarios. En las charlas Tulio era todoterreno. En una ocasión, luego de una presentación, alguien menciono una idea basada en la construcción de la nación desde la visualización de las burguesías locales. Luego de la charla recuerdo un comentario que me hizo argumentando que no había burguesías en la región de la que esta persona había hecho un comentario, sino un grupo de colonos engreídos que intentaban reproducir modales de una clase social europea a la que ellos no pertenecían.

La última vez que lo vi fue en su casa unos días antes de su último cumpleaños para arreglarle su computadora. Le terminamos comprando una nueva con su esposa Dora porque la computadora era muy vieja. Tenía ahí sus documentos de sus últimos escritos en esa máquina vieja con una precariedad que aterraba. Estaba cansado pero lucido, impecable y formal como siempre con su saquito como cuando iba caminando por el campus con su portafolio de chico de colegio. Se distraía de vez en cuando pero quería hablar de la política y de las universidades argentinas. La computadora le llegó el 17 de octubre y le dio (y nos dio a todos) gracia la coincidencia. Creo nunca llegó a usarla. Me regaló su libro de Belgrano y se olvidó de firmarlo; ni le pedí el autógrafo. Muy generoso hasta en sus últimos momentos. Se lo va a extrañar ya que se nos fue un indispensable.

 

 

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